blogeditor · 11 de agosto de 2014
Por: Jimena Soria (@jimesoria)
Y sí, el tema de la lactancia sigue y sigue. El gobierno del Distrito Federal promueve una nueva campaña, abre lactarios, la Secretaría de Salud anuncia bancos de leche, en fin. Todo bien. Son buenos pasos, pero como bien dice Mala Madre en su artículo, a quienes hay que convencer de amamantar no es a las mujeres, sino al Estado que necesita modificar las condiciones para que las mujeres puedan dar leche materna a sus hijos. Las mujeres somos casi el 40 por ciento de la población ocupada de este país y los gobernantes tienen la obligación de realizar acciones para equilibrar la vida laboral y reproductiva de las mujeres. Qué bueno que se instalen lactarios, pero cómo son, cómo deberían ser, cuál es su importancia.
¿Por qué debe haber lactarios?
Los lactarios son una herramienta que los empleadores deberían ofrecer a sus empleadas para que el regreso al lugar de trabajo, después de haber concluido el permiso de maternidad, sea más sencillo si deciden amamantar a sus hijos. Por ley, las trabajadoras tienen derecho a tener una hora, dividida en dos descansos de 30 minutos, pero los incentivos para seguir amamantando a los hijos y extraerse leche con las bombas son diferentes si se tienen o no las condiciones para hacerlo. Comprar una bomba, ya se manual o eléctrica, para extraerse la leche en un baño y tener que buscar en donde almacenarla para que no se eche a perder no es una situación nada fácil.
Además, la falta de lactarios o de espacios acondicionados para que las mujeres puedan extraerse la leche impacta más a quiénes tienen menores ingresos. Una directiva, coordinadora o directora que tenga una oficina cerrada puede cerrar la puerta, sacar su bomba, extraerse la leche y guardarla en su hielera personal, pero ¿qué pasa con quienes trabajan en espacios sin privacidad, con el personal de limpieza o cocina?
[contextly_sidebar id=”RDfzLM4LiIZzveqpn0f3SRmYIMy3SsvE”]¿Qué es un buen lactario?
Un buen lactario es un espacio que resuelve los problemas de falta de espacio, limpieza, privacidad, comodidad y de acceso a instrumentos como una bomba sacaleche, que podría ser un impedimento económico que enfrentan las mujeres que trabajan. El lactario ideal es un espacio relajado, cercano a la oficina de las mujeres (no más de 10 minutos caminando) y en donde hay una silla cómoda, preferentemente con ruedas; una mesa; una bomba extractora multi usuarios, por lo que cada empleado sólo necesita llevar su kit extractor; un refrigerador, para poder guardar la leche; un lavabo y toallas desinfectantes, para lavar los instrumentos usados. Incluso, existe la idea de que en los lactarios debería haber un teléfono o computadora, para que las empleadas puedan seguir trabajando en caso de querer hacerlo.
¿Por qué un empleador debería instalar lactarios? ¿Qué pasa en una oficina en la que se instalan?
En Estados Unidos, hay organizaciones que se han dedicado a promover la lactancia activamente como el “Center for Prevention and Health Services”, el cual desarrolló un programa llamado Investing in Workplace Breastfeeding Programs and Policies. Para desarrollarlo, hicieron un caso de estudio en una empresa en la que se analizaron los efectos de tener lactarios. Los hallazgos fueron que tener lactarios aumenta el número de mujeres que deciden dar leche materna a sus hijos, lo cual tiene resultados en la salud tanto de la madre como del bebé, así como beneficios económicos para la empresa y garantiza fidelidad laboral, pues la mujer se siente satisfecha y respetada en su espacio de trabajo.
La lactancia disminuye los riesgos para el bebé de sufrir infecciones de oído y respiratorias, dermatitis, desórdenes gastrointestinales, asma, obesidad y diabetes tipo 1 y 2. En el caso de la madre, la lactancia disminuye los riesgos de padecer obesidad, depresión post-parto, cáncer de senos, ovarios o endométrico, diabetes tipo 2 u osteoporosis. Por lo tanto, las empresas con lactarios tienen empleados más sanos, más felices, más comprometidos y que faltan menos.
Claro, lo ideal sería que las mujeres pudieran amamantar a sus hijos públicamente, que los horarios fueran flexibles y que hubiera estancias infantiles en la oficina, pero ante lo complicado de esta situación, pues mínimo que las oficinas, tanto públicas como privadas, se comprometan a instalar lactarios dignos y con el respeto de los tiempos que esto requiere.
* Jimena Soria es asistente de la Dirección