Maricela Rosales · 28 de mayo de 2012
“Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.
Cierto día, un perrito buscando refugio de la nieve, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perro subió lentamente las escaleras.
Al terminar se encontró con una puerta semi-abierta; lentamente se adentró en el cuarto.
Para su sorpresa, se dio cuenta que había mil perros más, observándolo fijamente.
El perro comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco, a revolcarse por el suelo. Los mil perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y les ladró alegremente.
El perro se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
Al salir pensó:
‘¡Qué lugar tan agradable… voy a venir más seguido a visitarlo!’
Tiempo después, un perro callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, éste, al ver a los otros mil perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.
Entonces empezó a gruñir, y obviamente vio cómo los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1.000 perritos le ladraron también a él. Cuando este perro salió del cuarto pensó:
‘¡Qué lugar tan horrible es éste… nunca más volveré a entrar allí!’
En el frente de dicha casa se encontraba un letrero:
“La casa de los mil espejos. Todos los rostros del mundo son espejos.
Decide cuál quieres tener y ese será el que mostrarás.”
Este texto me llegó por una cadena de esas que quién sabe quién la habrá escrito pero lo que es muy cierto es que nuestra vida está llena de proyecciones. Está bien que sigamos por nuestra propia convicción tendencias y movimientos que surgen con el interés de provocar consciencia entre nuestro entorno, pero en estos tiempos he empezado a notar que existen no uno, sino cientos de personajes que imitan las acciones de otros en la red, imitadores -a mí parecer- muy chafas que tratan de aparecer en la escena de la popularidad a través de videos o de movimientos que más que originales son copias baratas de propuestas de comunicación.
Yo sé que somos imitadores por naturaleza (al menos es lo que parece), pero imitamos el comportamiento de comprar, de poseer y de adquirir lo que todos tienen; lo más triste es que no copiamos los valores de excelencia, de buenas costumbres o de sanas ideas.
Todas las opiniones son válidas y las personas somos reflejos de nuestra realidad, y digo nuestra porque la realidad a veces ni siquiera es por un poco cerca de lo que nosotros pensamos.
Los grupos apartidistas -como el de #YoSoy132- me parecen en mayor parte positivos, más y mucho más si logran ser copiados por auténticos estudiantes, pero si por el contrario es copiado por los partidistas, será nuevamente una plaga de monos copiones que saturarán de marchas, pintas e insultos los planos donde se pueda dialogar y lograr avances en materia política.
En estos tiempos que poseemos la oportunidad de hacer uso de los medios de interacción en tiempo real, pongamos play a las propuestas positivas y de avance, pero sobre todo a las acciones.
Solo debemos elegir qué copiar o, en un mejor caso, qué proponer para lograr el efecto de reflejos mucho más enriquecedores.
Y cómo bien señalaba el activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano:
“Tenemos que despojarnos de los prejuicios, las injusticias, la maldad, la falsedad, la hipocresía, la intolerancia, el odio, la mezquindad, que no son parte de nuestra idiosincrasia. Tenemos que arraigarnos a nuestros verdaderos valores humanos y universales: el amor, el respeto, la inclusión, la solidaridad, la transparencia, la justicia”
Se escriben a diario tantas cosas y tantas quejas, sobre tantos hechos de injusticia y se sigue sin resolver nada.
Hoy te propongo que trates de no volver a preguntarte “¿qué hubiera sido?” y comienza a preguntarte “¿cómo podrá ser?”
Tengan una semana linda. Hasta la próxima.