Joel Aguirre · 9 de septiembre de 2026
Por Zaira Nápoles Díaz*
Las mujeres han sido históricamente expulsadas de los espacios donde se define lo político, lo cultural y lo artístico. La exclusión no es un accidente, es un cimiento del sistema, es fundamental para el mismo. Frente a esa marginación, las mujeres han creado sus propios refugios, lugares para ellas: Wattpad, Booknet*, blogs personales. Allí escriben sin pedir permiso, inventando mundos donde ser mujer no significa ser ajena. Pero incluso en estos espacios, la sombra del orden patriarcal se cuela.
Ana María Martínez de la Escalera lo nombra con precisión: la mujer es “la extranjera en el corazón” del sistema. Desde ese lugar de extranjería, la escritura femenina no busca ser reconocida por la academia ni por el canon masculino. Surge como resistencia y evasión: un espacio para fantasear con ser queridas por lo que son, sin más. Escribir “de mujeres para mujeres” no es un gesto menor, es un acto político que cuestiona la lógica de un orden que las excluye por default.
En el ejercicio de la memoria, Martínez de la Escalera plantea que la memoria no es historia: la historia privilegia ciertas voces y exige pruebas, mientras que la memoria, entendida como arte, abre espacio a testimonios múltiples, argumentativos, incluso contradictorios. Para las mujeres, escribir es precisamente esta forma de memoria: no se trata de “descubrir” lo que el sistema oculta, sino de realizar lo que el sistema niega. En México, donde la mujer ha sido subordinada por mandato cultural y político, incluso los gestos más pequeños (un diario íntimo, una lista del súper, una frase escrita en la esquina de un cuaderno) son resistencia, es memoria viva que se niega a ser borrada, porque permiten el habla en un sistema que las quiere calladas.
Por eso, septiembre, mes patrio, no debería celebrarse solo con discursos oficiales sobre independencia y libertad. También debería recordarnos que la escritura de las mujeres es una forma de independencia cotidiana: un grito que se inscribe en papeles, pantallas y rincones, reclamando voz en un país que tantas veces las ha querido invisibles. La memoria femenina, inscrita en lo íntimo y lo digital, es también parte de la lucha por la libertad.
Sin embargo, la cautela es necesaria en esta escritura. En millones de historias publicadas en estas plataformas se reproducen las mismas prácticas que sostienen el sistema misógino: protagonistas femeninas infantilizadas, narrativas donde el hombre es indispensable, romances oscuros que normalizan la violencia a la mujer (más allá de un “dark romance”, es la humillación constante al género femenino).
El auge del movimiento trad wife en redes sociales muestra cómo estas ficciones pueden alimentar imaginarios que devuelven a las mujeres al lugar de lo doméstico y lo subordinado. El trad wife no es una moda inocente: es un foco hiperrojo que revela cómo el sistema se reinventa para mantener a las mujeres en la periferia, disfrazando la subordinación como elección libre, como “deseo” de volver a ser amas de casa perfectas y obedientes.
Aquí se revela la paradoja: los espacios creados por mujeres para resistir pueden convertirse en trampas donde se reproduce lo mismo que se intentaba evadir. La misoginia se infiltra incluso en los refugios. La escritura, entonces, debe ser consciente de su poder: puede ser memoria y resistencia, pero también puede ser vehículo de la repetición del orden patriarcal.
Escribir desde la exclusión implica más que ocupar un nicho. Significa mirar el mundo desde la periferia, desde la extranjería, y descubrir las grietas que el centro nunca quiere mostrar. El “pensamiento de lo excluido” es la verdadera herramienta crítica. No se trata de pedir reconocimiento al orden que las excluyó, sino de cuestionar los cimientos desde los que ese orden se levantó.
En un México que celebra su independencia cada septiembre, la escritura de las mujeres nos recuerda que la libertad no es un acto consumado, sino una práctica diaria. Cada palabra escrita en un diario, cada historia publicada en Wattpad, cada blog que se atreve a narrar lo que incomoda, es un acto de independencia. Frente al avance del trad wife, frente a la normalización de la violencia romántica, escribir desde la exclusión es gritar desde la periferia: no queremos entrar a su casa, queremos construir otra distinta.♦
*Zaira Nápoles Díaz es licenciada en Filosofía, escritora de tiempo completo y asidua lectora de Wattpad. Actualmente funge como investigadora cualitativa en LEXIA y se especializa en temas de filosofía, cultura, sociedad, género y violencia. Redes: @zaira_napoles
*Wattpad y Booknet son plataformas digitales donde cualquier persona puede publicar sus historias de forma gratuita, o bien, acceder a una extensa biblioteca (millones de historias publicadas) que pueden ser leídas de forma gratuita o de paga.