blogeditor · 19 de agosto de 2015
Por: Rogelio Gómez Hermosillo (@rghermosillo)
“La magnitud de la pobreza en nuestro país es una vergüenza. Debería causarnos indignación y movernos a actuar”, fue la frase con la que me recibió un gran líder social, del mundo empresarial, admirado y respetado por muchos, Don Alberto Núñez Esteva.
Y pues sí, no hay nada que celebrar, ni hay manera de minimizar los hechos. Pretender festejar avances mínimos es inaceptable. Sobre todo porque se requieren cambios de fondo, de enfoque, de instituciones, de programas y de capacidad de implementación. Todavía hay tiempo. Y se puede empezar ya. El próximo paquete económico y en especial el “Presupuesto Base Cero” presentan la oportunidad para mejorar el gasto público y lograr resultados.
Es absurdo escuchar las declaraciones que pretenden festejar los resultados de la Cruzada Nacional contra el Hambre. La evaluación de resultados intermedios que ha dado a conocer CONEVAL es reveladora y no puede ser interpretada con triunfalismo. Hay dos conclusiones demoledoras:
Ciertamente hay mejoras en otras carencias, pero no en el objetivo trazado. Que bueno que se reduce la carencia por acceso a la salud en esas muestras de hogares, pero los datos completos presentados por CONEVAL para todo el país –y no sólo para una muestra de hogares con “tratamiento”- no permiten el festejo:
Estos datos se pueden consultar en el mapa interactivo por entidad federativa de la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza aquí.
La Evaluación de resultados intermedios de la Cruzada Nacional contra el Hambre, presenta además otra información que es urgente comprender para no esperar hasta el final de sexenio y conocer lo que no funcionó:
Es el momento de actuar. Hay que exigir cambios de mayor profundidad frente a la magnitud y el crecimiento de la pobreza en nuestro país. Hay que sumar muchas voces para exigir cambios en las políticas que no están funcionando, en los fondos que abren espacio a la corrupción, en los programas que no dan resultados.
Sólo tres ejemplos, entre varios posibles:
1. Para evitar la “programitis aguda”, esto es, la dispersión de programas y la pulverización de acciones, que el inventario de CONEVAL contabiliza en casi 6 mil, se requiere un padrón integrado de población en condición de rezago –administrado por una instancia ciudadanizada- que funcione como vía única y obligatoria para asignar los programas gubernamentales.
Este padrón permitiría “coordinar” las intervenciones y lograr la cobertura “inmediata” no sólo a los 7 millones focalizados por la Cruzada, sino incluso a los casi 25 millones de personas sin ingreso suficiente para comer, aún con los recursos actuales. El SIFODE de SEDESOL no funciona de esta manera, es una integración posterior de padrones de los programas existentes.
2. Para mejorar los ingresos, hay que fusionar y reestructurar los programas que promueven el apoyo a proyectos productivos.
En especial hay que fortalecer y articular en el INAES las acciones para promover las empresas sociales y la asociación de los pequeños productores y población en pobreza. Se pueden reducir los subsidios regresivos al campo de SAGARPA, que dan más a quienes más tienen, para canalizar mayores recursos para los pequeños productores, y mejorar su productividad.
3. Para enfrentar las carencias, hay que avanzar en el enfoque de derechos. Se debe empezar por el acceso efectivo a la salud, dado que es un mandato de la Ley que se debió alcanzar en 2010.
Hay que garantizar que los recursos para la salud se destinen efectivamente a la atención. Estos recursos se han multiplicado en los últimos años y no han producido los resultados esperados, dado que aún hay 18.2 millones de personas sin acceso y múltiples evidencias de que población “con acceso” es decir afiliada, no siempre recibe la atención necesaria.
Se puede iniciar el cambio ya. Te invitamos a participar, únete e invita a otros a unirse para exigir estos cambios durante la discusión del Paquete Económico 2016, de septiembre a noviembre de este año. Aquí más información. Y aquí te puedes registrar.
Desde la Base
Nutre a un Niño es una organización de la sociedad civil sin fines de lucro cuyo trabajo se desarrolla en comunidades rurales con el objetivo de erradicar la desnutrición infantil y romper las barreras que mantienen a las familias en situación de pobreza.
Su misión es contribuir en ello a través de actividades sociales, económicas y ambientales con un impacto sostenible para lograr que las comunidades rurales tengan mejores condiciones de vida logradas a través de conocimientos, actitudes y prácticas adecuadas en materia económica, ambiental y social.
Nutre a un Niño participa de manera activa en el Ejercicio de Observación Ciudadana Cero Listas de Espera aplicando cuestionarios en 7 unidades de salud ubicadas en 2 municipios de la Costa Chica de Guerrero y uno del Estado de México.
Organízate para participar, aún es tiempo, regístrate aquí.