¿Es Tamaulipas el campeón en secuestro?

Centro de Análisis de Políticas Públicas · 3 de marzo de 2011

¿Es Tamaulipas el campeón en secuestro?

 

Por: Leticia Ramírez de Alba, Coordinadora del Programa de Seguridad Pública en México Evalúa

Al revisar el diario el fin de semana pasado, me encontré con una nota en la que se señalaba que Tamaulipas era la entidad con mayor número de secuestros de la  República Mexicana. Esta nota llamó mi atención dado que en la semana anterior estuve trabajando con las cifras de secuestros publicadas en el portal de internet del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y encontré que la entidad federativa que ha registrado más secuestros durante la presente administración, en términos absolutos, es el Estado de México y no Tamaulipas como refería el encabezado. Leí la nota de nuevo y me di cuenta de que en ella se hacía referencia al número de de averiguaciones previas por delito de secuestro, abiertas por la Procuraduría General de la Republica (PGR). Las cifras que yo había revisado, en cambio,  se refieren a  las denuncias presentadas ante las agencias de los ministerios públicos de las entidades federativas.

Fue entonces que me pregunté ¿Por qué difieren estas cifras? ¿Cuál es la que se debería tomar en cuenta? La respuesta es que las cifras difieren porque unas se refieren a averiguaciones previas iniciadas por la autoridad federal (PGR) y las otras a denuncias hechas ante autoridades locales (ministerios públicos de las entidades federativas). Pero ¿Qué autoridades se encargan de investigar los secuestros? ¿Las locales? ¿Las federales? ¿Ambas?  Revisé la recientemente reformada Ley General para Prevenir y Sancionar los delitos en Materia de Secuestro y encontré que, dependiendo de las circunstancias, los secuestros pueden encuadrar en uno u otro caso. Al parecer, si la víctima de secuestro es un funcionario público nacional o extranjero, o un diplomático; o si el delito fue perpetrado por la delincuencia organizada –es decir, una organización de hecho de tres o más personas, para cometer delitos en forma permanente o reiterada, entonces es delito del fuero federal (que resuelven las autoridades de la federación). En los demás casos se considera como delito del fuero común (que resuelven las autoridades de las entidades federativas).

 

Pero, estas respuestas no respondieron a mi pregunta inicial sobre a qué cifra le hago caso. Al parecer, ambos conjuntos de información son útiles porque me ayudan a ver distintos aspectos del fenómeno. No obstante, ninguno de los dos me ayuda a fotografiarlo completamente. De hecho, aunque las instituciones gubernamentales se coordinaran para presentar información consolidada de sus registros, aún así no tendría el panorama completo. Entre los especialistas es bien sabido que el número de delitos que no se denuncian ni son investigados por alguna autoridad, la llamada cifra negra, es muy alta en el caso de secuestro. En un documento, el ICESI señala que, por ser un delito que atenta contra la vida e integridad de las personas, la cifra negra del secuestro es mayor a la de otros delitos.

 

El ICESI estimó que la cifra negra de todos los delitos a nivel nacional fue de 85% en 2008, 87% en 2007 y 80% en 2004. En el ámbito local se observa que algunas entidades federativas la cifra negra de todos los delitos es mayor a la nacional. En 2007, las entidades que encabezaron la cifra negra fueron Guanajuato (93.8%), Estado de México (92%) y Tabasco (91.6%). Tamaulipas se ubicó por debajo del nivel nacional (82.1%). Las entidades federativas que registraron la menor cifra negra fueron Yucatán (68.9%), Baja California Sur (69.3%) y Colima (71.%).

 

No encontré ningún documento en el que se incluyera una estimación de la cifra negra del delito de secuestro en México o en sus entidades federativas. Mi sentido común me dice que la probabilidad de que una persona denuncie un secuestro depende de la confianza que tenga en las autoridades. Por ejemplo, si yo creo que la policía puede estar implicada en el secuestro, por supuesto que no lo voy a denunciar. Por tanto, no es aventurado pensar que la cifra negra es mayor cuanto más desconfianza tienen los ciudadanos en las autoridades y viceversa.

 

Para comprobar esta hipótesis, me puse a investigar y encontré que el ICESI realizó un estudio de las razones por las cuales los ciudadanos mexicanos no denuncian los delitos. Los resultados que presenta se refieren al total de delitos, no solamente al secuestro. Entre las razones que mencionan están la pérdida de tiempo (39%), la desconfianza en la autoridad (16%), el hecho de que los trámites sean largos y difíciles (10%), considerar al delito de poca importancia (9%) y miedo al agresor (6%).  En el caso de secuestro, por su gravedad, pienso que la pérdida de tiempo difícilmente sería una causa de no denuncia. En este caso, mi opinión es que pesan más el miedo al agresor y la desconfianza al momento de decidir si denunciar o no.

 

Por último, es muy importante mencionar que al momento de comparar cifras entre entidades federativas debe considerarse la densidad poblacional. No es lo mismo que haya 400 secuestros en una entidad con 15 millones de habitantes, que 400 secuestros en una entidad de 9 millones de habitantes. Si tomamos en cuenta el número de habitantes y los datos de la PGR, encontramos que las entidades con más averiguaciones previas abiertas por la PGR por secuestros por cada millón de habitantes son Durango con 50, Tamaulipas con 47 y Zacatecas con 36. Si, por otro lado, utilizamos las cifras de denuncias ante los ministerios públicos estatales, encontramos que las entidades que encabezan la lista son Colima con 211 secuestros por cada millón de habitantes, Baja California con 97 y Chihuahua con 95.

Así pues, con la información disponible al momento no puedo asegurar si Tamaulipas es el campeón en secuestro. Para contestar eso necesitaría tener los datos del total de secuestros registrados por las autoridades, federales y locales, una estimación de la cifra negra en cada entidad federativa, así como considerar la densidad poblacional. Por lo anterior, invitaría a los interesados en el tema a considerar los factores anteriores para lograr construir un panorama más imparcial y cercano a la realidad.