¿Es que lo personal sigue sin alcanzar el estatus de político?

blogeditor · 30 de noviembre de 2020

¿Es que lo personal sigue sin alcanzar el estatus de político?

El pasado 25 noviembre fue el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y Niñas. Entre todo lo que es capaz de remover un asunto que toca la violencia y la discriminación que a lo largo de la historia humana ha sufrido la mitad de la población del planeta, una casualidad, la muerte ese mismo día de Diego Armando Maradona, abonó al debate público de estos últimos días un sinfín de manifestaciones en repudio y defensa de un personaje que representa, en muchos aspectos, la masculinidad contra la que el movimiento feminista lucha.

Las virtudes del futbolista en la cancha, tanto en lo individual como en lo colectivo, están siendo ampliamente comentadas y ensalzadas en los medios de comunicación, en las redes sociales y en las sobremesas. El impacto ha sido tal que es común escuchar la pregunta: “¿Y a ti, en dónde te agarró la muerte de Maradona?”. Voces quebradas, ojos llorosos, piel de gallina y, sobre todo, un tumulto de dichosos recuerdos acompañan buena parte de la conversación que ha provocado la muerte de este personaje, ese momento en donde la trayectoria de las personas difícilmente escapa del juicio final de los vivos.

En el otro lado de la cancha, sin embargo, buena parte de quienes miran con la perspectiva de género y la consigna de cuestionar y deconstruir la cultura patriarcal -incluidos sus modelos, iconos, ídolos y héroes- han respondido a las alabanzas de quien es nombrado dios con cuestionamientos que remarcan la contradicción de enaltecer a un personaje denunciado por ejercer violencia física y psicológica contra sus parejas y exparejas, así como señalado por tener múltiples amantes y varixs hijxs extramaritales, y por tener relaciones sexuales con menores. La disonancia, en estos días, en ese día, de encumbrar el machismo.

Surgen, pues, preguntas a borbotones. ¿Hasta dónde es preciso o posible separar la obra de quien la crea? ¿Hasta dónde la “imperfección de la violencia” hacia otrxs y hacia unx mismx puede ser matizada como parte de la condición humana? ¿Hasta dónde el reconocimiento de las propias falencias las matiza o minimiza? ¿Hasta dónde el victimario debe ser exonerado por también haber sido víctima? ¿Es que lo personal sigue sin alcanzar el estatus de político?

Ser hombre, señala la psicóloga Mónica Zalaquett, puede convertirse en una bomba de tiempo que desencadene la muerte a partir de una confrontación violenta o que explote en un infarto por represión emocional. Y es que el arrebato, la negación, la auto deshumanización, la coerción, la confrontación y la violencia forman parte de la identidad de género construida en torno a esa masculinidad que oprime y violenta a lxs otrxs y, por supuesto, también a quienes la habitan.

Sin duda lo valioso, lo renovado, es que en estos debates se escucha fuerte y claro el lenguaje de los derechos, particularmente del derecho a vivir una vida libre de violencias. La posibilidad real de que todxs comprendamos, pero particularmente los hombres, lo amenazante y doloroso que es la construcción y el sostenimiento de una masculinidad que atenta contra la vida.

* Yazmín Aburto Z. (@noircolombe) es Directora de Comunicación de @NosotrxsMX.