Es mi derecho, no me mates

blogeditor · 20 de mayo de 2021

Es mi derecho, no me mates

“Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia”.

Simone de Beauvoir.

 

El derecho a manifestarse forma parte del derecho a la libertad de expresión, el ejercicio de este derecho debe realizarse en armonía con nuestra vida en sociedad. Sin embargo, las manifestaciones en América Latina se caracterizan por una tensión constante de violencia; por un lado, la población que busca ser escuchada y llamar la atención del gobierno a como dé lugar y por otro la contención de las autoridades que buscan mantener el orden de los manifestantes en un intento de negar la expresión del descontento popular.

En las últimas semanas, Colombia ha sido el foco de atención internacional debido a la violencia ejercida por las autoridades durante el Paro Nacional que lleva más de 15 días.

Según datos de GRITA, plataforma de la ONG Temblores que busca facilitar la denuncia de violencias policiales en Colombia, durante las manifestaciones del 28 de abril al 12 de mayo se reportaron 2,110 casos de violencia policial, 39 homicidios por parte de la policía, 133 casos de disparo de arma de fuego y 16 víctimas de violencia sexual.

 

En los primeros días, el objetivo de las manifestaciones era expresar al gobierno la desaprobación hacia la reforma tributaria propuesta por el presidente Iván Duque para hacer frente a la crisis económica causada por la pandemia de COVID-19.

El descontento de los ciudadano con esta reforma se debía a que implicaba gravar por primera vez un impuesto a quienes ganasen en promedio 656 dólares al mes, una medida considerada irreal. Además, consideraba un aumento en el IVA que impactaba principalmente al uso de combustibles y por consiguiente a los productos.

Ante las olas de violencia contra los manifestantes en los primeros días de protesta, la desaprobación y enojo de los ciudadanos incrementó y aunque la reforma ya fue retirada, las protestas continúan, pero esta vez los colombianos exigen justicia ante el aumento de la pobreza, el desempleo y la desigualdad provocadas por la pandemia así como erradicar el abuso de poder que existe en el país.

En estas 2 semanas se ha evidenciado el coraje y cansancio generalizado de todo un país que busca alzar la voz y exigir justicia ante los problemas económicos que el país ha presentado durante años y que se hicieron más evidentes en los últimos meses. Un país que exige que sus derechos sean respetados y que se castigue a las autoridades que violentan a los ciudadanos que sólo buscaban hacer uso de sus derechos.

 

Es imposible no sentir empatía por lo que están viviendo los colombianos, ya que es un reflejo de lo que muchas veces hemos vivido en carne propia en nuestro país. Donde no sólo no se respetan nuestros derechos, sino que se castiga con violencia cuando pedimos que se haga justicia.

Los ciudadanos tenemos el derecho de alzar la voz cuando el gobierno no ayuda a los intereses del pueblo y a exigir que se respete ese derecho sin condiciones y sin violencia.

Es momento de erradicar la violencia que las autoridades ejercen contra los ciudadanos, es momento de exigir que nuestros derechos sean respetados, ¿será momento de abrir nuevos canales de comunicación y abrir nuevas brechas para hacer valer nuestros derechos?

@LexiaGlobal