Entre cadenas, marchas y paros

blogeditor · 11 de marzo de 2020

Entre cadenas, marchas y paros

…. y retiembla en su centro la tierra, al sororo rugir de…. ¡ya basta!”

Confieso que desde el sábado 7 estoy como las niñas y los niños cuando les dan chocolates en la noche: completamente emocionada. Son pocas las ocasiones en que podemos sentir que estamos viviendo momentos y hechos históricos, y este fin de semana, junto con el lunes, ha sido uno de ellos. 7, 8 y 9 de marzo del 2020 son días que se convertirán en referente del feminismo y la defensa de los derechos humanos de las mujeres en México y en otros países.

Empiezo por la #CadenaFeministaMX que tuvo lugar el sábado 7 a las 5 de la tarde hora del centro del país y que se llevó a cabo en 33 ciudades de 27 estados de la República. Se trató de una expresión a la que se sumaron voces de mujeres a título personal y en la que tomamos nuestras manos para decir “Ya Basta” a las múltiples violencias que vivimos todos los días. Nos encontramos mujeres desde lo individual y unidas con ese objetivo común. Fuimos más de 5 mil almas enlazadas que sin conocernos, logramos hacer esta convocatoria y nos dimos cuenta del increíble impacto que podemos tener cuando nuestro esfuerzo va impulsado por una causa.

Respecto a la Marcha del 8, no tengo palabras. Fue emocionante de principio a fin, la llegada, el trayecto, la salida. No encuentro la cifra real, el gobierno de la ciudad inicialmente dijo que éramos entre 15 y 20 mil, ante lo cual no pudimos dejar de reír. Ahora dan la cifra de 120 mil aproximadamente. Otras personas señalan que el número podría ser el equivalente a 2 ó 3 Estadios Azteca llenos (y el lleno es de 100 000 personas) y hay quienes hablan de un número cercano al millón. No me quiero detener en la guerra de las cifras, la sabremos con precisión en algún momento. Lo que sí se es que había tantas mujeres que tardamos dos horas y media en salir del Monumento a la Revolución a Reforma y que tardamos por lo menos una hora más en llegar a Avenida Juárez. En las manifestaciones en las que he participado, jamás había vivido algo así.

“No somos dos ni somos diez… gobierno cuéntanos bien”

Fue una experiencia indescriptible ver como nos reconocíamos todas en los ojos de quienes nos rodeaban. Venimos de experiencias diversas, trayectorias e historias diferentes, pero ahí estábamos todas, sosteniendo nuestras mantas, consignas, imágenes, carteles, unidas y gritando con una misma voz. Nos supimos unidas. Nos supimos fuertes. Nos supimos y fuimos sororas.

Me emocionó profundamente ver a distintas generaciones de feministas enlazándose en la #CadenaFeministaMX del sábado y en la Marcha (con “M” mayúscula) del domingo. Igual de motivante fue ver y acompañar a mujeres que marchaban por primera vez. Así se teje la historia y se tejen y entretejen nuestras historias, así se construye el feminismo. Porque eso es: es una narrativa, es una expresión política, es teoría y es praxis, es una manera de explicar el mundo y de encontrar soluciones para combatir las desigualdades.

El Paro del lunes 9 fue otro parteaguas. #UnDíaSinNosotras fue una muestra de lo que significa nuestra ausencia, en la calle, en la casa, en el trabajo, en internet. Muchas de nosotras tuvimos la opción de parar, otras no pudieron por sus circunstancias laborales o porque sus empresas o la naturaleza de su trabajo lo prohibía, otras porque un día dejaron de estar y esta ausencia simbolizó la ausencia a la que fueron obligadas cuando les quitaron la vida.

El #9M significó también poner en evidencia la fuerza de las mujeres en la actividad económica. Se estima que cada mujer que participó en el paro dejó de aportar mil 180 pesos a la economía nacional y que podría haber sido de 26 millones 300 mil pesos la pérdida.

Me gustaría poder viajar en el tiempo y decirle a Christine de Pizan, Olimpia de Gouges, Mary Wollstonecraft, a las hermanas Grimké, a Elizabeth Cady Stanton, a Emily Davidson, a Soujourner Truth, a Harriet Taylor, Emma Goldman, a Simone de Beauvoir, a Sor Juana, a Rosario Castellanos, a Elvia Carrillo Puerto, a Hermila Galindo que su voz sigue teniendo eco siglos y décadas después, y sobre todo, darles las gracias porque su lucha, su trabajo, sus ideas, su compromiso son lo que nos permitió salir a la calle sin dudarlo, sabiendo que es nuestro derecho ocupar los espacios públicos, gritar y hacernos escuchar, y que nuestros cuerpos nos pertenecen, que nuestras ideas cuentan y que juntas podemos cambiar el mundo. A Marcela Lagarde, afortunadamente, podemos decírselo aún: gracias por enseñarnos el significado de la sororidad.

Estas son muestras de quiénes somos. También son los hechos que nos deben invitar a las mujeres a una cosa: a sabernos mayoría (51% de la población) y a dejar de pensar como minoría.

Estos tres días ya concluyeron, pero su causa no ha desaparecido y se ha fortalecido. Esto no acaba, sigue y empieza una nueva etapa.

“Alerta, alerta, alerta que camina…..”.

#NuestrasVocesUnidasHacenlaDiferencia #NosotrasSoloSumamos #YaBasta #VivasNosQueremos #TocanaUnayNosTocanaTodas #VivasSeLasLlevaronVivasLasQueremos #YoSoyTuTuEresYo #VivirParaContarlo #CadenaFeministaMX #8Marzo #9M #UnDíaSinNosotras

@LaClau