Enganche y achique

Georgina González Toussaint · 14 de enero de 2011

Enganche y achique

Bloguer@s, blogon@s y blogud@s en este espacio estaremos ventilando inquietudes, asuntos, reflexiones y puntadas del deporte…en donde por cierto cabemos todos. Pero antes de que se esponjen aquí mi definición de los términos antes dichos, ahí tu sabrás a cual representas, ¡manifiéstate!

*Bloguero; dícese del usuario que gusta de entrarle a la cultura del blog, participa, propone y construye a través de comentarios respetuosos, ya sea a favor o en contra.
*Blogón; dícese del usuario que gusta de entrarle a la cultura del blog, pero que le da flojera participar.
*Blogudo; dícese del usuario que gusta de entrarle a la cultura del blog, pero solo a tira mala onda.

Dicho esto, aclarado el punto, bienvenidos todos bloguer@s, blogon@s y blogud@s, ahora sí…a lo que nos truje:

Enganche y achique

A veces se cree que en el deporte solo se tienen de dos sopas o te enganchas y demuestras que eres gallo o te achicas y dejas que te pisen (ups…fuerte término hablando de gallos).Yo he aprendido que esos son los extremos más desafortunados. Estoy convencida de que el deporte es el medio mas lúdico y sencillo de infundir y aprender valores y, si pululas entre engancharte o achicarte, nunca aprenderás nada.

Han surgido un par de eventos desafortunados en nuestro “futbo-lero” torneo.

Número uno: así como de despedida de año o algo parecido, un jugador argentino de recién ingreso al equipo Estudiantes -Rubens Sambueza, cuyo nombre propio supondría al comportamiento de un artista pero que resultó con pensamiento de hamburguesa- en un cuadrangular de homenaje a los 50 años del estadio Jalisco – que por cierto esta harto de que lo festejen y no le pasen a dar una buena atendida, como por ejemplo un piling a las gradas, una restiradita al campo, o una dosis de botox a la fachada que a los 50 años el estadio más que homenajeado ha de querer nomás “verse bien”- se “sonó” al árbitro. Se enganchó.

Medios y enteros, pistola en mano nos le fuimos de a montón. La sanción amerita mínimo un año fuera del futbol, sin embargo al señor cabeza de papa y nombre de hamburguesa sólo le dieron 5 partidos de suspensión. De esta forma, el peor golpe al arbitraje lo dio el propio árbitro cuando en la cédula redactó que había sido sólo intento de agresión. El árbitro se achicó.

Échenle un ojo al video:

Felipe Ramos Rizo, ex árbitro, sostuvo que a raíz de una llamada el árbitro “suavizó” los hechos.  Independientemente de que más de uno en algún momento han querido que al árbitro se lo cargue patas de cabra o lo levante un comando por marcar fuera de lugar, no marcar un foul, ensartarnos un penal, no anular un gol o sacar tarjetas, en el fondo es una cuestión de respeto a la autoridad. Sin embargo ¿qué pasa cuando la autoridad no se respeta a sí misma? Todo queda en una especie de contentillo, que es primo hermano de la impunidad.

Ahora bien, ¿vamos a evitar que el homo-futbolicus de manera cavernícola arregle todo a empellones, patadas, moquetes o pechazos? No, pero aplicando las reglas y defendiendo los valores de la ética deportiva, sí lograremos que en la cancha predominen los verdaderos futbolistas y no estos “silvestres bipolares”. Lástima por el deporte, lástima por el ejemplo pero sobre todo lástima por el arbitraje.

Y parecía que el asunto quedaba atrás cuando ¡tómala! en la fecha 1 del torneo un directivo rodeado de cámaras, micrófonos y una “ardidez” subida, declaró que el arbitraje del partido que acababa de perder su equipo ¡fue un robo!

Usted podría caer de lleno en la tentación de coincidir con aquella frase bicentenaria de “ta’ bien que sea cierto pero pa’ qué lo dices”. “Árbitro ratero” suele ser uno de los ancestrales cánticos de la tribuna -junto con la de “¡la porra te saluda!”- pero cuando se es parte del futbol, cuando se es un agremiado, no puedes soltar semejante bomba nomás por que si, sin presentar pruebas del cohecho o bien síntomas de locura. Michel Bauer, presidente del América fue el vocero oficial de semejante aseveración. En esta ocasión, la comisión de arbitraje se quejó a la Disciplinaria para que pongan quieto al acusador, asunto que me da a entender que a nuestro arbitraje le cala mas que le digan ratero a que se lo clareen a la malagueña. En realidad, ambas son ofensas graves.

Para mí que el arbitraje es malo, pero es parejo. No será consuelo saber que en cualquier chico rato te toca que te pasen a perjudicar las temblorosas decisiones del silbante, pero por lo menos sabes que no es personal. A Bauer le espera una multa entre los 10 mil y los 600 mil pesos -o sea entre un enganche para un Chevy o el de un “Depa”-. Pero ¿qué le espera al arbitraje cuando no se respeta a sí mismo?, cuando después de ser agredido es obligado, no a poner la otra mejilla, sino el trasero para que se lo pateen. ¿Qué le espera a un equipo como el América que en lugar de engranar mejores piezas para su conjunto, esta perdiendo imagen en enganches absurdos? Pero sobre todo ¿qué le espera a nuestro futbol que insiste en guiar su rumbo enganchándose con frustraciones y achicándose en sus decisiones? Ya lo dice el dicho: el que se engancha agrede y el que se achica pierde.