En nombre de Salomé

blogeditor · 14 de octubre de 2011

En nombre de Salomé

Julia Álvarez

Editorial Vintage Español

Nueva York, 2002

pp. 368

 

La historia de la familia dominicana Henríquez Ureña. La autora, de manera paralela, desarrolla la biografía de Salomé Ureña (1850-1897), la gran poetisa, y Camila (1894-1973), su hija menor, que quedó huérfana a los tres años y trabajó como académica en Estados Unidos y Cuba.

 

La historia familiar se enmarca en el contexto dominicano de mediados del siglo XIX hasta los días en que muere Camila. La independencia, de nuevo la anexión a España y otra vez la independencia. La sucesión permanente de golpes de Estado hasta la llegada de la dictadura de Trujillo.

 

Los capítulos alternan la vida de estas dos mujeres. La  historia de Salomé, inicia con su infancia. Ella, que era nueve años mayor que él, se casó con el médico Francisco, Papancho, Henríquez (1859-1935), que por cuatro meses fue presidente de la República. Tuvieron cuatro hijos: Francisco (1882), que apenas aparece en la novela, Pedro (1844), Maximiliano (1885) y Camila.

 

Salomé desde un principio tuvo un gran éxito con sus poemas de corte nacionalista y fue respetada y reconocida en vida. Murió joven, a los 47 años. Junto a su hermana Ramona, Mon, tuvo una escuela para niñas. Mientras que Francisco, ya casado, se fue sin familia por algunos años a estudiar una especialidad médica en Francia y tuvo ahí una hija.

 

A su regreso volvieron a vivir en familia, pero su relación  cambió. Ella nunca le pudo perdonar su infidelidad. En su enfermedad, para que la ayudara con la casa, vino a vivir una joven de sociedad, Natividad Lauzarón, Tivisita, con la que se casa el viudo. De ese matrimonio hubo cinco hijos. Las dos niñas murieron de muy pequeñas.

 

Camila estudió en Estados Unidos y fue profesora de literatura hasta que se jubiló. Se dedicó al estudio de la obra de su madre. Se cuenta de su relación con Marion, una compañera de trabajo, y de sus amores. Ella nunca se casó. Después de su jubilación decidió ir a trabajar a Cuba. En los últimos años de su vida vivió con un hermano en la Dominicana.

 

La figura del extraordinario Pedro Henríquez Ureña, el niño preferido de su madre, casado con una mexicana e íntimo amigo de Alfonso Reyes, aparece de manera tangencial. Se concentra en el año que pasó en la Universidad de Harvard y de su relación con Camila en ese tiempo.

 

Álvarez aclara desde un principio que ha escrito una novela y no un libro de historia. Es una historia novelada que supone un buen trabajo de investigación sobre la familia y en particular de Salomé y Camila. Los textos de referencia se proponen en el apartado Agradecimientos al final del texto.

 

La novela se lee con facilidad y rapidez. El lenguaje es directo y no hay lugar a grandes especulaciones. La autora, que es una buena narradora, revela gran cariño por Salomé y Camila. Lo que me pareció mejor tratado es el ambiente familiar en la Dominicana de mediados del siglo XIX hasta el inicio del siglo XX. Las costumbres, el interior de las casas, las relaciones de pareja, la ecuación de los hijos y el trato a la mujer.

 

Hace, sin discursos solo narrando cómo suceden las cosas, una crítica al machismo instalado como algo absolutamente natural en esa época. Su crítica a la política y los políticos está bien plantada. Deja que la realidad hable y eso es más fuerte que cualquier crítica. El texto me abrió el interés por conocer más sobre la historia Dominicana y la familia Henríquez Ureña.

 

Versión original: In the name of Salomé, Algonquin of Chapel Hill, 2000, traducción de Dolores Prida.