blogeditor · 3 de marzo de 2022
Ángel era un niño que siempre te recibía con un abrazo. Era alguien muy participativo y colaborador y, cada vez que nuestro equipo llegaba a trabajar al albergue, él nos decía “hoy quiero ser su ayudante en el taller”. Irradiaba su ánimo a sus compañeros, a sus cuidadores y al personal de Save the Children.
A su corta edad, Ángel tuvo que pasar por muchas situaciones dolorosas: ingresó a un centro DIF porque su mamá lo abandonó a él y a su hermana. Tiempo después se decidió trasladarlo del Albergue Capullos al Albergue Fabriles del DIF en la ciudad de Monterrey, éste último es un espacio en donde también se da atención a la niñez migrante. Ángel fue separado de su hermana: a ella la dieron en adopción, a él lo dejaron en el albergue.
El apoyo que requieren niñas y niños sin cuidados familiares y niñez migrantes o solicitantes de refugio es muy diferente. Cada caso pasa por experiencias complejas y diversas y, por ello, se debe contar con modelos de atención especializados para cada una de las situaciones, tal como lo establece la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Sin embargo, Ángel fue enviado a un albergue en donde también se daba atención a población migrante; en este albergue, era común que a partir de las 5 de la tarde, Ángel y otros niños se quedaran solo con el personal de enfermería, quienes en ocasiones atendían a más de 100 niños al mismo tiempo.
Aun así, Ángel siempre demostró al equipo de Save the Children sus ganas de aprender, de convivir, de ayudar a los demás. El contacto que tuvimos con él fue por poco tiempo, le invitamos a participar en los talleres que organizamos para dar apoyo socioemocional y desarrollar habilidades para la vida desde enfoques lúdicos, y se integró con gran entusiasmo.
Ángel manifestaba una edad equivalente a un niño de 8 años y atención dispersa. Esto no le impedía jugar, reírse, convivir y participar de las actividades con mucha alegría. Durante su estancia en los talleres creó su propia camiseta con serigrafía, participó en la formación de inglés básico para población migrante y estaba a punto de recibir su certificado por su participación en la capacitación técnica “Aplicando a mi primer trabajo”.
Hoy Ángel ya no está. Y no sabemos cuáles fueron las causas de su muerte. Lo que sí podemos asegurar es que, teniendo tantas cosas en contra, su existencia fue un ejemplo de conexión con la vida. Su presencia debe ser honrada y valorada.
Para nuestra organización fue muy doloroso enterarnos de su fallecimiento a través de medios de comunicación; su muerte ocurrió el 9 de febrero en las instalaciones del Centro Fabriles. Por condiciones propias de la organización, nuestra operación en ese espacio tuvo que parar durante el mes de febrero, pero al enterarnos del suceso exigimos al gobierno de Nuevo León esclarecer las circunstancias de su fallecimiento y de la posterior decisión de cremarlo.
Lo que ha sucedido no nos debe ser ajeno, en realidad es una alerta grave para el gobierno federal y los gobiernos estatales. ¿Qué está sucediendo en los centros de asistencia social?, ¿en qué grado se llevan a cabo los protocolos de atención a niñez sin cuidados parentales?, ¿cuál es el grado de vinculación con las Procuradurías de Protección de la niñez? y más aún, ¿cuáles son las condiciones en las que se encuentran los albergues para propiciar un suceso como éste que no ha sido debidamente explicado y que es totalmente inadmisible?
Si bien existen funcionarios y funcionarias muy comprometidos en estos espacios, lo cierto es que muchas de ellas y ellos trabajan en condiciones muy difíciles siendo poco el personal para enfrentar situaciones tan variables.
No dejemos en el olvido a Ángel, no vivamos en la indiferencia, porque estamos hablando del recurso más valioso que tiene nuestra sociedad para construir un mundo más digno: las niñas, niños y adolescentes. En el contexto en el que estamos viviendo ya no se trata solo de una responsabilidad institucional, se trata de un compromiso humano para mantener la esperanza y la vigencia de nuestra especie en el planeta.
Actúenos por Ángel y por todas las niñas y niños que como adultos de este mundo no hemos tenido la capacidad de acompañar y proteger.
* Save the Children (@SaveChildrenMx) es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Ayuda a los niños y niñas a lograr una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección infantil y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
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