En Jalisco sálvese quien pueda

blogeditor · 7 de mayo de 2015

En Jalisco sálvese quien pueda

Los hechos sin precedentes registrados el pasado viernes 1 de mayo en Guadalajara son una muestra más del rápido crecimiento del crimen organizado en Jalisco. En tan sólo cinco años de existencia, el Cártel Jalisco Nueva Generación ha logrado posicionarse como el grupo delictivo más importante de la zona y su modus operandi nos ha demostrado el inmenso poder armamentístico y de organización con que cuentan. Si los hechos registrados en el año 2012 fueron sorprendentes, los hechos del fin de semana pasado los superan a todas luces.

La naturaleza de los actos sucedidos ese viernes y el antecedente de las narcomantas del día 14 de abril hacen pensar en un acto que busca la desestabilización económica de la entidad y en un ataque directo al gobernador Aristóteles Sandoval, en desafío al Operativo Jalisco anunciado un día antes que busca la desarticulación del CJNG. Los ataques a las principales vías de transporte de la ZMG y carreteras, bancos y gasolineras nos hablan de un patrón muy claro que daña en gran medida a la economía y al turismo de un estado que cuenta con la tercer ciudad más grande y también el tercer destino turístico en el país.

Las declaraciones brindadas el mismo día por el gobernador mientras se llevaban a cabo estos hechos delictivos, en las cuales solicitaba a la ciudadanía no hacer caso de información no confirmada en medios oficiales, son sin duda alguna cuestionables en un país en el que el gobierno censura y maquilla datos de criminalidad. El correr de la información a través de redes sociales con el uso de fotos y videos tomados por la ciudadanía ha demostrado su falta de confianza en la información emitida por las autoridades. El viernes 1 de mayo la situación superó por completo la intención del gobierno de mantener un bajo perfil de los hechos suscitados, pero lo más alarmante es el tardío reconocimiento de la presencia del cártel en la región por parte de autoridades estatales y federales.

[contextly_sidebar id=”2alOEpDv4Y72DfMngHKXlyudyhbMzWA6″]¿Era necesario esperar a que perecieran 11 personas en Ocotlán a finales de marzo? ¿Era necesario que dos semanas después murieran 15 elementos de la Fuerza Única en San Sebastián? Ahora que el gobernador ha reconocido la presencia del cártel, y que Enrique Peña Nieto ha prometido su desarticulación, es más que obvio que la Fuerza Única efectivamente no es la única ni la más fuerte; que contrario a lo que el gobernador afirmaba en días anteriores -respecto al escándalo de su padre, quien estuvo haciendo actos de proselitismo en favor de candidatos priistas mientras fungía como magistrado en el STJE- en Jalisco no sólo manda el gobernador. Es más, ni manda; que 39 narcobloqueos, 4 enfrentamientos, 7 occisos, decenas de automóviles y camiones incendiados, más de 10 carreteras cerradas, bancos y gasolineras incendiadas y hasta un helicóptero de las fuerzas castrenses derribado -todo eso en menos de mediodía- nos habla de que las estrategias implementadas por el gobierno son un fracaso y nos demuestra el estado de guerra en el que vivimos los ciudadanos, y ante el cual no existe un refugio en el cual confiar como lo debería ser el gobierno.

Por el bien de la ciudadanía, éste debe ser un fuerte llamado a las autoridades para que en verdad comiencen a actuar en contra de la corrupción, impunidad y demás actos de ilegalidad que permean en nuestra sociedad. Mientras el gobierno corrupto se limite a contener los ataques de los grupos criminales, esto no dejará de ser más que una guerra entre bandas del crimen organizado y no una lucha de un gobierno legítimo que con educación, desarrollo social y honestidad busca defender a la sociedad ante quienes pretenden acabar con el estado de derecho. No podemos permitir que actos como el del fin de semana pasado sean actos del día a día, que la situación escale a un nivel como el vivido en ciudades como Monterrey en años anteriores o, peor aún, como el vivido en Ciudad Juárez. Es hora de una verdadera cooperación sociedad civil–gobierno, pero mientras se sigan llevando a cabo las viejas prácticas priistas que el “nuevo PRI” y demás partidos rechazan en el discurso pero implementan en la práctica, la situación seguirá igual.

El gobernador podrá insistir en que el orden ha sido restablecido en el estado y tratar de actuar como agente conciliador ante la ciudadanía, pero es responsable de los hechos ocurridos no sólo el fin de semana pasado igual que Peña Nieto es responsable de la incidencia de los hechos ocurridos a nivel federal. No estamos seguros si ese viernes 1 de mayo Aristóteles Sandoval le habrá ido a Pacquiao o a Mayweather, pero sin importar el resultado seguro agradeció que el evento desviara el tema de interés de los medios -y de gran parte de la ciudadanía- a Las Vegas.

 

* Esteban Rodríguez Trelles es estudiante de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara