blogeditor · 28 de junio de 2016
Entre 2002 y 2013, las muertes por sobredosis de heroína se cuadriplicaron en Estados Unidos. Del 2002 al 2007 el número de fallecidos por sobredosis se mantuvo en una persona por 100,000 habitantes y la cifra de adictos de menos de una persona por cada 100,000 habitantes. A partir de este año empiezan a crecer los números.
En 2007 los muertos por sobredosis fue de uno por cada 100,000 habitantes y en 2013 de 2.7 por cada 100,000 habitantes. En 2007 los adictos eran de menos de una persona por 100,000 habitantes y en 2013 es de 2.0 por cada 100,000 habitantes. ¿Qué explica la epidemia?
En los setenta los consumidores, los adictos y los muertos por sobredosis de heroína eran negros pobres. Ahora, el 90 % de los consumidores son blancos. Los hay de todos los niveles sociales. Son hijos de médicos, de psiquiatras, de empresarios que viven en barrios residenciales, pero también en barrios pobres, dice el profesor Robert Carlson.
Entre la población de 18 a 25 años el consumo de la heroína se ha duplicado. Daytona, Ohio, es una de las capitales de la heroína en Estados Unidos. El profesor Raminta Daniulaityte y Robert Carlson, de la Escuela de Medicina Boonshoft, en Daytona, han realizado un estudio pionero para tratar de explicar el aumento del consumo.
La investigación de campo con 383 personas que consumían opioides farmacéuticos sin ser adictos revela que, de estos, 27 empezaron a consumir heroína durante ese período. El tránsito de medicamentos analgésicos a la heroína es una de las causas de la crisis. Del estudio se deriva que para un buen número de adictos, el consumir medicamentos que médicos les recetaron sin demasiado escrúpulo o cuidado fue el origen del paso al consumo de heroína.
El estudio también arroja que todos los que terminaron consumiendo heroína eran blancos. La mitad de los participantes eran negros, pero ellos no dieron ese paso. ¿Por qué? Dos razones: los negros y blancos se mueven en círculos distintos. Otra posibilidad es que los negros ya sufrieron esta epidemia décadas atrás y saben en carne propia de la gravedad de la misma.
En Estados Unidos se trabaja en distintos frentes, para tratar de entender las causas de la epidemia que ahora solo se da entre blancos. Los estragos de la heroína son graves, pero muy menores si se le compara con los que causan las drogas legales como el tabaco y el alcohol, que según la Organización Mundial de la de la Salud (OMS), son las principales causas de muerte en el mundo.