Redacción Animal Político · 16 de enero de 2023
En la teoría, no hay discusión respecto a la relevancia de que las comunidades sean parte de los controles de las policías en los regímenes democráticos. En la práctica, sucede pocas veces porque esas instituciones suelen preferir la opacidad, respaldadas por gobiernos que usan a la policía más como herramienta de control social y menos como instituciones de protección y servicio a la gente.
Si alguien quiere enterarse de lo que incluye un modelo comprehensivo de rendición de cuentas de la policía, solo tiene que asomarse a esta propuesta de la ONU. Incluye controles múltiples internos y externos, formales e informales y cada una de las personas en la sociedad puede contribuir a vigilar a quienes nos vigilan. La policía de proximidad propone justamente esto: una relación cercana de comunicación entre quienes representan a la policía y las comunidades, lo más transparente posible, buscando crear vínculos de confianza para coproducir la seguridad.
La Guardia Nacional (GN) entró al Metro de la Ciudad de México y en diversas entrevistas coloqué tres discusiones vinculadas: la técnica, la política y la social. La técnica se pregunta sobre el diagnóstico y las medidas adoptadas enfocadas en la reducción de los riesgos y daños contra las instalaciones y contra la integridad de las personas usuarias. La segunda se pregunta si la decisión obedeció a criterios político-electorales, cuestionando si fue en verdad solicitada por la jefa de Gobierno o si fue una decisión presidencial para protegerla, creando un distractor ante la crisis del Metro y el alto costo asociado, precisamente político. Y la tercera discusión se refiere a cómo percibe la sociedad el hecho, siendo que la CDMX ha venido avanzando como una referencia de liderazgo civil en seguridad, ahora contaminada por el impulso presidencial militarista.
Aquí no desarrollaré todas estas discusiones, pero las iré abordando en próximas entregas observando hasta lo más posible las consecuencias prácticas de este evento sin precedentes: desplegar más de 6 mil efectivos militares de un día al otro en un espacio de alta concentración poblacional e intensa movilidad.
Por ahora, me concentro en un ángulo que no he visto en las discusiones públicas hasta el momento. Tal vez muchas personas no recuerdan que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó en la sentencia del llamado caso Atenco (2018) crear un observatorio de rendición de cuentas con participación ciudadana, originalmente concebido para la Policía Federal y luego aplicable a la GN, una vez reemplazada la primera por la segunda. López Obrador, la Sedena y la GN misma decidieron desacatar el mandato, aduciendo que los controles existentes son suficientes. ¿Lo son?
En el Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Ibero CDMX hemos encontrado que durante sus primeros tres años de vida la GN fue señalada en más quejas ante la CNDH por violaciones a derechos humanos, comparada con el ejército. En términos absolutos la comparación es 1,330 (GN) contra 1,199 (ejército). En términos relativos, en el 2021 la incidencia de quejas fue 5.3 por cada mil efectivos del ejército contra 5.5 por cada mil guardias desplegados.
Solo que algunos de los señalamientos más graves son considerablemente mayores para la GN. Tortura: 35 la GN, 19 el ejército; detención arbitraria: 223 contra 137, respectivamente. Treinta y nueve por ciento de las personas detenidas por la GN entre 2019 y 2021 respondieron que sufrieron alguna agresión física después de la detención, comparado con treinta y cuatro por ciento a manos del ejército. La encuesta del INEGI base de una parte de esta información enseña que es ligeramente más probable que una persona detenida por la GN sea atada, asfixiada o golpeada. Aquí el análisis del PSC.
La GN es una institución militar que, como tal, contraviene la Constitución y múltiples parámetros normativos internacionales de derechos humanos obligatorios para México. Es además una institución en conflicto sistemático con estos y en el PSC no hemos podido encontrar comprobación científica de que reduce la delincuencia y las violencias.
Mientras averiguamos con evidencia de soporte por qué y para qué la GN fue llevada al Metro, ahora cada persona que usa ese transporte está en condiciones de observar qué hacen quienes la representan. Ahora el Metro puede ser nada menos que una especie de observatorio ciudadano informal que podría arrojar valiosísima información respecto al quehacer de una institución militar que opera con alta opacidad.
La CDMX tiene 3.5 policías por cada mil habitantes, casi 4 veces por arriba del promedio nacional. Y la Jefa de Gobierno insiste que la capitalina es la mejor policía del país. #VigilemosalaGuardiaNacional y tal vez colectivamente podremos descifrar por qué y para qué se le llevó al Metro.