blogeditor · 11 de septiembre de 2015
Por: Javier Garduño (@javgarred) y José Fernando Arévalo (@yosefernao)
Septiembre es sin duda el mejor mes para hablar de presupuesto. Es tal la importancia de este mes en el calendario político nacional que encontramos un antes y un después para las finanzas públicas del país. Este martes, una renovada Legislatura se vistió de manteles largos para recibir a Luis Videgaray Caso, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), quien presentó el Paquete Económico de 2016. Si bien dicho instrumento incluye los Criterios de Política Económica y la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, en esta ocasión toca hablar de los baches que encontramos en materia de financiamiento a la movilidad urbana en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF 2016). Y mejor aún, ¿cómo superarlos?
[contextly_sidebar id=”QoohkaBFO0dtxUDDQX6VtUicTxwwV4gI”]En el último minuto y como ya es costumbre, nos quedamos con las ganas de tener un nuevo programa federal para apoyar proyectos de transporte público y movilidad no motorizada. A pesar de que la estructura programática del PPEF 2016 nos ilusionó al eliminar partidas absurdas e ineficientes, seguimos en el bache en cuanto al financiamiento del transporte y lo que esto implica. A nuestras autoridades les sigue ganando el discurso en pro de la sustentabilidad en las ciudades, pero al final no se destina nada de lana para quien anda a pata. Ni mucho menos para quien anda en bici.
En este periodo de programación y aprobación presupuestal de cara a 2016, todo indicaba que se estaban dando las condiciones para contar con un Programa de Impulso a la Movilidad Sustentable (PMUS): una Secretaría liderando el tema con un equipo capaz y comprometido (la SEDATU, la cual de nueva cuenta volvió a cambiar de titular), otra Secretaría – la de la lana – receptiva a las recomendaciones de la sociedad civil (SHCP, quien abrió espacios de discusión sobre todo al Colectivo por un Presupuesto Sostenible – Colectivo PESO), un conjunto de herramientas técnicas (elaboradas por organizaciones expertas en el tema), que reúnen la experiencia necesaria para implementar proyectos y, por último, ciudadanas y ciudadanos exigiendo mayores recursos para la movilidad sustentable (una muestra es la campaña #HazLaLucha de la Red Nacional de Ciclismo Urbano).
El Presupuesto Base Cero hizo de las suyas, víctimas de las limitaciones que le vieron nacer. Aún y cuando el presupuesto asignado a la SEDATU para 2016 aumentó en un 25% en comparación con el ejercicio pasado, nuestro deseado PMUS no ha visto la luz. El tropezón es tremendo: más de 60 proyectos de movilidad sustentable listos para implementarse y alineados a los ejes y metas de la Política Nacional de Desarrollo Urbano y Vivienda corren el riesgo de no contar con recursos en 2016 ante la ausencia de tan cacareado programa. Como consecuencia, este sería un probable escenario: nuestras ciudades padecerían el aumento indiscriminado del parque vehicular así como las consecuencias que esto conlleva: congestión, contaminación ambiental y hechos viale fatales. Además, nuestros ojos se verían desafiados a soportar inauguraciones que con bombo y platillo anuncian la llegada de sendos distribuidores viales, inútiles de acuerdo con numerosa y bien documentada evidencia. Infraestructura para beneficio de un sector mínimo de la población, pero en detrimento de la mayoría que camina, pedalea y usa el transporte público.
Por otro lado, y en el marco del PPEF 2016, veamos cuáles son las buenas noticias así como las alternativas a la propuesta, para impulsar mejores proyectos de movilidad ante la falta de un programa federal.
Las ciudades del país continúan perdiendo competitividad y productividad debido a los crecientes tiempos de traslado y a la mala calidad del transporte público. Por eso, exigimos a la Cámara de Diputados y al Gobierno de la República se tomen las medidas necesarias para hacer del financiamiento a la movilidad urbana una prioridad nacional. Aún estamos a tiempo para que desde el Congreso se destinen recursos para proyectos de transporte público y movilidad no motorizada mediante la asignación de un monto suficiente al Programa de Impulso a la Movilidad Sustentable de SEDATU. El bache en el que nos encontramos afecta sobre todo a la población más vulnerable en el país, que no cuentan con alternativas cómodas, seguras y accesibles para realizar sus desplazamientos cotidianos. No nos podemos dar el lujo de volver a tropezar, hay que salir del bache mediante una política en donde se invierta para movernos hacia verdaderas ciudades sustentables y equitativas y de esta forma mejorar la calidad de vida de los habitantes de este país.