blogeditor · 14 de septiembre de 2012
“… all that road, all the people dreaming in the immensity of it…”
Jack Kerouac, On the Road [1955].

Fue una empresa, por definición, desmesurada. Había que recorrer veintitantas ciudades en un mes: sensibilizando a la opinión pública estadounidense que en el mejor de los casos, apenas está informada de lo que sucede en México tras la declaración calderonista de guerra contra Las Drogas al principio de su sexenio (análoga a la de George Bush Jr., contra el Terror en 2001). Lo que parecía un mal chiste revestido de elementos tragicómicos, como el disfraz destellado de soldadito, que también pareció ser parodia del aterrizaje de Bush vestido como GI Joe en portaaviones para anunciar “Misión Cumplida” en Irak.
Éramos un grupo heterogéneo de personas y Asociaciones Civiles mexicanas y norteamericanas, las que ingresamos a territorio californiano desde Tijuana el domingo once de agosto de 2012. Nunca nadie en nuestro país, había intentado llegar al corazón ciudadano en EU -apelar a su conciencia- de forma tan directa.
Se generó un debate, por el simple hecho de recorrer el país de costa a costa. Empezando en San Diego y Los Ángeles, donde las políticas de liberalización por el uso de drogas podrían sentar las bases para un cambio de fondo. Después, Arizona y Nuevo México: Alfa y Omega de los Derechos Humanos para los migrantes. Reducto xenófobo por excelencia; el racismo oportunista de Joe Arpaio, que contrasta con una visión generosa e incluyente -donde cabemos todas y todos- en Santa Fe, o Albuquerque.
Aunque en ambos lugares, abundan las ferias y negocios de la muerte. La Segunda Enmienda constitucional tergiversada, y la cárcel en manos de empresas sin ética.

Después, Texas o la locura por las armas; el rescate de la Memoria colectiva y reductos del liberalismo como Austin ante el horror del exilio forzado. Fin simbólico a la Guerra, con la destrucción de las armas en Houston.


Tragedias humanas a lo largo de la ruta hasta el Sur Profundo, donde la huella de Martin Luther King y sus contemporáneos cala hondo a pesar de ser ésta una reserva de votos acendradamente republicanos. Clausura simbólica de la Escuela de las Américas, en Fort Benning.

Chicago y la Marcha del Barrio al Gueto. El ecumenismo pragmático, y el drama de ciudades como Toledo y Cleveland en Ohio, que se han vuelto desiertos urbanos.


Nueva York, o el contraste. Capital mundial de la especulación financiera, Babilonia de bancos lavadores de dinero y centro de gravedad de valores progresistas.

Baltimore, y los desastres de la Guerra.

Washington. Ecos de la Emancipación incompleta decretada por Lincoln, Gran Teatro de Acontecimientos y ciudad Testigo de la Palabra: “I Have a Dream”, que el año entrante -después de las elecciones federales de noviembre: cuando repita Obama como presidente, o bien asuma Mitt Romney- cumple medio siglo de haber sido pronunciado.


El tiempo juzgará el éxito de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, por los resultados.
La cobertura en medios que acompañaron a las familias víctimas de la violencia en México, fue impecable. Grandes las crónicas de José Gil Olmos (con fotos de Germán Canseco) para la revista Proceso; también, los reportajes de Diego Osorno en Reforma, o Manuel Larios para este portal. Rosario Carmona de W Radio informó puntualmente: en distintos espacios, desde el principio de este viaje. Emergencia MX, US Caravana, RompevientoTV y la cuenta oficial produjeron contenidos de altísima calidad.
Debe destacarse la participación y solidaridad incondicionales de iglesias (piedra de toque de la lucha por los derechos civiles en los sesenta y un fin a las aventuras bélicas de gobiernos republicanos y demócratas), a lo largo del proceso. Su apoyo y generosidad hizo posible un viaje sin contratiempos. El aporte de asociaciones convocantes como Global Exchange, NAACP, NALACC, Drug Policy Alliance, Presente.org, WOLA, LEAP y muchas más, fue crucial.
El primero de diciembre se ensaya la Restauración del PRI con Peña Nieto. Veremos qué tanto retroceso nos espera como sociedad, y cuánto estamos dispuestos a tolerar esta vuelta a la tuerca de la Historia en sentido inverso. Nuestro involucramiento activo como ciudadanía, será más necesario que nunca.
Necesitamos ejemplos concretos como el de la Caravana que recién concluye. Apoyemos las Jornadas que culminan el 21 de septiembre, con la celebración del Día Internacional de la Paz.
De nuevo gracias a tod@s por su paciencia. Ya habrá tiempo de ahondar sobre estos temas. Por lo pronto, hasta la próxima semana.