blogeditor · 17 de abril de 2019
Por: Alejandro Herrera
“Podemos figurarnos la moral como una Constitución no escrita”, dice Alfonso Reyes en su Cartilla moral de 1944. Al leer esta frase comprendí inmediatamente la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador de una Constitución Moral y por qué desea que esta pequeña obra de Reyes sea conocida. Levante la mano quien la haya leído. Quienes se burlan, ignoran o menosprecian esta obra del gran polígrafo y su difusión, seguramente no la han leído.
El opúsculo de Reyes, en 14 breves lecciones o capítulos, estaba destinado a una campaña que no se llevó a cabo. De ser escrito hoy día, seguramente lo habría hecho a través de medios y técnicas diferentes, pero el meollo de sus ideas no cambiaría mucho. Sin embargo, habría que hacer acotaciones importantes y poner mayor énfasis en algunos pasajes a la luz de la evolución de las ideas éticas desde los años setenta del siglo pasado hasta nuestros días. En el prefacio dice: “Bajo la expresión más simple que fue dable encontrar, se han tocado, sin embargo, los problemas de mayor tradición en la filosofía ética”.
Cuando Reyes se refiere a problemas de “filosofía ética”, obviamente no debe entenderse que anuncia un tratado de ética teórica ni de metaética. La finalidad del opúsculo es didáctica y educativa, y está dirigido a niños, jóvenes y adultos en un lenguaje, si así se desea ver, de 1944. Es más bien una guía de comportamiento moral para formar ciudadanos en busca del bien y sus consecuencias sociales. Siempre me ha parecido que en la vida social no hay que hablar únicamente de respeto a las leyes y de las sanciones correspondientes. Las leyes se basan en una moral y esta moral no debe ser ignorada so pretexto de que hablar de ella tiene olor a moralina. Todo depende de la forma en que se haga. Si algo necesita nuestro país es recuperar o abrazar valores morales compartidos que hagan llevadera o amable la convivencia en sociedad.
Dice también Reyes en el prefacio: “Se ha usado el criterio más liberal, que a la vez es laico y respetuoso para las creencias”. En este sencillo plumazo, Reyes muestra una profunda comprensión del significado del laicismo. La pequeña obra se lee rápido si no se detiene uno a reflexionar en su contenido. A lo largo de ella, en lo que llama 14 “lecciones”, desarrolla los alcances de la idea de respeto y considera que hay seis clases de respeto que el ciudadano debe cultivar: el respeto a nuestra propia persona en cuerpo y alma, el respeto a la familia, el respeto a la sociedad humana en general y a la sociedad particular en que nos toca vivir, el respeto a la patria, el respeto a la especie humana y el respeto a la naturaleza que nos rodea.
De manera concisa y elegante va desarrollando cada uno de estos respetos o, como los llama también, mandamientos morales. Se esté o no totalmente de acuerdo con todo lo que dice, sus afirmaciones no son banales sino dignas de consideración. Hay que leer la Cartilla moral, aceptando la propuesta presidencial de tomarla en cuenta, pero también hay que leerla críticamente, discutirla, mejorarla, enmendarla. Leer a Reyes es leer a un hombre que piensa bien lo que dice. Su lectura será reveladora para quienes lo han ignorado hasta ahora. No se critique la Cartilla moral si no se la ha leído.
* Alejandro Herrera es investigador en el Área de ética del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, jubilado. Estudioso de Leibniz, de las falacias, y de la ética animal y ambiental. Coautor, con José Alfredo Torres, de Falacias, 2ª ed., Torres, México, 2007.
Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.