Ernesto Ramos · 5 de agosto de 2011
Twitter, esta chafaldrama en la que nos hemos inmiscuido, sirve –o debería servir, para incidir en el mundo de carne y hueso, por su influencia asociada a la multiplicación de redes. Sirve –por ejemplo, para indagar sobre el destino incierto de la niña coyote; o para difundir su historia de indefensión e injusticia.
El video tiene información ambigua (¿la niña es de Chiapas o Oaxaca?). Sabemos la dejaron en el DIF de Nogales… pero no hay mucho más.
Por ello, twitter: proporciónanos la punta de hebra para indagar el destino de la niña coyote; o, por lo menos, para exigir información puntual sobre niños migrantes perdidos en el calor atroz del desierto norteño, que aun dentro del drama, tuvieron la suerte de ser entregados a las autoridades mexicanas.
El video lo filmó @hernanramoscobo al sur de Ensenada a principios de julio de 2011.
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