México: emociones y política

Redacción Animal Político · 22 de octubre de 2025

México: emociones y política

El Laboratorio de Innovación e Investigación Social Aplicada (LISSA), en colaboración con Áltica y El Instituto, llevó a cabo, bajo una nueva metodología, su primer estudio nacional sobre emociones y política.

En la primera semana de octubre de 2025, se realizaron 2000 entrevistas en línea, a nivel nacional, para evaluar el clima político del país y sus implicaciones conductuales, específicamente en el ámbito electoral y de consumo.

La fotografía muestra que, ante la situación que atraviesa el país, por un lado, 39 % de la población declara sentirse triste y 36 % enojada, y sólo 15 % dice estar tranquila y 4 % alegre; el  6 % se muestra indiferente.

El balance emocional arroja 75 % de emociones negativas frente a 19 % de positivas. Estamos frente a México triste con una sociedad donde las emociones negativas duplican a las positivas.

Los ciudadanos anclan su estado emocional a su identidad partidista. Entre los simpatizantes de Morena aparece una mezcla inusual: tristeza (39 %) y tranquilidad (32 %), conviven con alegría (10 %) y enojo (10 %).

Los ciudadanos identificados con partidos de la oposición (PAN-PRI-MC) están dominados por el enojo (51 % promedio entre los tres grupos) y la tristeza (44 %), con casi nula tranquilidad.

Y los no se identifican con ningún partido, comparten el enojo (52%) de la oposición, pero con más tristeza (35 %) e indiferencia (6.3 %).

En resumen: el morenista medio está melancólico, pero muestra tranquilidad; el opositor, está indignado; el apartidista, indolente y frustrado.

Por nivel socioeconómico las clases baja y media-baja, están triste (41–43 %) y enojado (34–40 %), esto, de acuerdo al estudio, refleja precariedad, inseguridad y expectativas incumplidas.

En la clase media también predominan la tristeza y el enojo (36 % en ambos casos). En la media alta desciende la tristeza (35 %) y crece la tranquilidad (23 %), mientras que entre la clase alta predomina el enojo.

Por sexo, la mitad de las mujeres dice sentirse triste, mientras que el 30 % expresa enojo ante la situación del país. Y los hombres manifiestan su malestar como enojo (42 %), y el 27 % como tristeza. El 21 % muestra tranquilidad.

Todos los grupos etarios expresan mayoritariamente emociones negativas, como tristeza y enojo. Los jóvenes de 18-29 años destacan por ser lo que más indiferencia muestran ante la situación del país en comparación con el resto de grupos.

Entre personas de 30-44 años, las emociones positivas son más bajas que en el resto de las edades y es donde más dominan la tristeza (48 %) y el enojo (35 %). Entre 45-59 años, la gente expresa 33 % de tristeza y 35 % de enojo, con un 20 % de tranquilidad.

Los adultos mayores son el grupo que más siente alegría (9.3 %) y tranquilidad (27 %), aunque siguen predominando la tristeza (25 %) y el enojo (37 %).

Los datos del estudio revelan una paradoja. Cuando se pregunta por la situación económica comparada con la de los padres, 64 % dice vivir mejor y solo 30 % peor.

Ahora seis de cada diez mexicanos viven mejor que sus padres, pero tres de cada cuatro se sienten tristes o enojados. La tristeza no viene solo de la pobreza, sino de la frustración relativa: de ver progreso sin justicia, bienestar sin seguridad, crecimiento sin comunidad. No sufrimos por carencia, sino por comparación.

Hemos avanzado materialmente, pero no simbólicamente: falta sentido, propósito y horizonte común. Y esa brecha entre bienestar material y bienestar emocional será el nuevo campo de batalla política, plantea la investigación.

@RubenAguilar