Emmanuel Lubezki, creador de imágenes

blogeditor · 31 de marzo de 2015

Emmanuel Lubezki, creador de imágenes

El mexicano Emmanuel Lubezki Morgenstern (Ciudad de México, 1964), apodado El Chivo, hasta ahora ha sido nominado en siete ocasiones para ganar el Oscar por mejor fotografía. Lo obtuvo en dos: en 2014, por su trabajo en Gravity, de Alfonso Cuarón y, en 2015, por Birdman, de Alejandro González Iñárritu.

Las nominaciones fueron por A Little Princess (La princesita, 1995), de Alfonso Cuarón; Sleepy Hollow (La leyenda del Jinete sin cabeza, 1999), de Tim Burton; The New World (El nuevo mundo, 2005), de Terrence Malick; Children of Men (Hijos de los hombres2006), de Alfonso Cuarón, y The tree of life (El árbol de la vida, 2012), de Terrence Malick.

La familia de su abuela paterna salió de Rusia para escapar de la Revolución bolchevique. La abuela quería ir a Hollywood, para hacer carrera como actriz, pero en Estados Unidos la cuota de inmigrantes estaba cerrada y se tuvo que quedar en México. Se instaló entonces en el Distrito Federal, donde conoció al que sería su marido. Ambos eran actores de una compañía teatral judía.

Lubezki cuenta que de niño veía películas sin leer los subtítulos, aunque no entendiera, pues desde entonces lo que realmente le interesó fueron las imágenes. En particular recuerda las películas italianas de Fellini y Pasolini, y las estadounidenses de Scorsese y Coppola. Su primer contacto con la fotografía fue a través de una cámara Kodak que su padre le regaló a los diez años. 

La universidad

Él primero quiso ser historiador, pero al poco tiempo se cambió al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y entre 1983 y 1987, realizó sus estudios eligiendo la especialidad de cine-fotografía. En el CUEC fue compañero de estudios de Alfonso Cuarón.

Armando Casas, quien estudió en el CUEC y después fue su director, dice que “Lubezki dio muestra de un especial talento que rebasaba, por mucho, sólo el conocimiento técnico. Era un creador inquieto que se convertiría en un verdadero artista, conocedor de la condición humana que se expresa a través de la luz”.

Los primeros trabajos

A finales de los ochenta empezó a trabajar en producciones de cine y televisión. En esos años participó en algunos capítulos de Hora marcada (1989-1990), serie de televisión producida por Carmen Armendáriz, que sirvió para que se foguearan jóvenes cineastas como Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro.

La película Bandidos (1991) de Luis Estrada, es la primera en la que Lubezki se hace cargo de la fotografía y tuvo su primera experiencia con la cámara de 35 mm. Su segunda película, también de ese año, fue Sólo con tu pareja, la primera película de Alfonso Cuarón. El reconocimiento del trabajo de Lubezki vino con Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Arau, película en la que originalmente no estaba considerado. Con ella gana su primer Ariel a la mejor fotografía. Luego lo va a obtener por Miroslava (1993), de Alejandro Pelayo, y Ámbar (1994), de Luis Estrada. En 1995 se traslada a vivir en Estados Unidos. Hasta ahora se ha hecho cargo de la fotografía de 33 películas.

La pareja Cuarón-Lubezki    

Juntos, Cuarón y Lubezki dan un salto definitivo en su carrera con su trabajo en A Little Princess (La princesita, 1995). Luego vino Great Expectations (Grandes esperanzas, 1998), una puesta al día de la célebre novela de Charles Dickens. Le sigue Y tu mamá también (2001) que tuvo un gran éxito. Los dos se introducen a temas más complejos formal y técnicamente con Children of Men (Niños del hombre, 2006). Su trabajo más reciente es Gravity (2013), por el que Cuarón ganó el Oscar como mejor director y Lubezki como mejor fotografía.

La internacionalización

Lubezki, ahora uno de los  más reconocidos directores de fotografía de la industria del cine a nivel mundial, también ha trabajado con Keva Rosenfeld, Twenty Bucks (1993); David Marconi, The Harvest (1993); Ben Stiller, Realiy Bites, (1994); Mike Nichols, The Birdcage (1996); Martin Brest, Meet Joe Black (1998); Tim Burton, Sleepy Hollow (1999); Rodrigo García, Things You Can Tell Just by Looking at Her (2000); Michael Mann, Ali (2001); Bo Welsh, The Cat in the Hat (2003); Niels Muller, en The Assassination of Richard Nixon (2004); Brad Siberling, en Lemony Snicket’s A Series of Unafortunate Events (2004); Ethan y Joel Coen, Burn After Reading (2008). Las primeras experiencias en Estados Unidos resultaron difíciles, pero luego se abrió camino y empezó a involucrarse en proyectos cada vez de mayor dimensión.

Su aporte: arte y técnica

La crítica comenta que Lubezki logra resolver de manera siempre adecuada el reto que se presenta a los fotógrafos: estar presentes con sus imágenes, pero sin jalar la atención a la fotografía. Ésta debe ser parte de todos y contribuir a la narrativa de la historia a cargo del director.

Lubezki considera que su labor “es importante, pero no es un fin en sí misma”, y si ésta opaca otros elementos “quiere decir que algo salió terriblemente mal” y añade que “puedes tener actuaciones maravillosas, pero si la música, los movimientos de cámara, la elección de los lentes y la iluminación no están bien, la película no funciona. Todo y todos deben trabajar juntos”.

En el medio se reconoce como un innovador que en las películas introduce nuevas tecnologías y distintas técnicas para lograr lo que se propone. De él se dice que maneja con brillantez las densidades del color y de la luz, lo que ayuda a crear atmósferas propicias no sólo para establecer el tono dramático, sino para materializar los estados de ánimo de los personajes y empujar la emoción del espectador.

Como artista, y un perfeccionista de las imágenes, se ha hecho famoso por el dominio del movimiento y el ritmo que está presente en sus películas. De A Little Princess (La princesita, 1995), de Alfonso Cuarón, la crítica afirma que Lubezki consigue atmósferas que van de la calidez a la frialdad y que ayudan a establecer los tonos en los que se mueve la cinta, entre la fantasía y la realidad. El uso de la contraluz concede calidez a las escenas y además les imprime un aire entre onírico y fantástico. Lubezki obtuvo su primera nominación al Oscar como mejor fotografía.

[contextly_sidebar id=”WIcYy4dlP3HpueECGMPxdjwvtYvAFMjN”]De su trabajo en Children of Men (Niños del hombre, 2006), de Alfonso Cuarón, se dice que se filma con cámara en mano y también se esboza atmósferas sórdidas que establecen un ánimo que va de la tristeza a la desesperanza. Lubezki comenta que “decidimos abordar la película como si fuéramos el equipo del noticiero de las cinco. Seguiríamos a los actores y capturaríamos la realidad como si estuviera sucediendo. Era un poco como si estuviéramos haciendo un documental, pero también creamos un estilo”.  La crítica dice que el resultado es maravilloso y se logran secuencias de antología. Fue nominado al Oscar como mejor fotografía.

El primer Oscar lo gana con Gravity (2013) de Alfonso Cuarón, que fue rodada en 3D y de ella la crítica afirma que “es un verdadero triunfo visual” y que el trabajo de iluminación y fotografía “es para dejar a cualquiera sin aliento”. La fotografía, como lo sostiene Miguel Cane en Letras Libres, “convierte el gran vacío, el manto estelar, en un lienzo en el que se plasman imágenes hermosas y sobrecogedoras: el uso que hacen del vértigo en la cabeza del espectador no tiene parangón; al tomar por momentos la mirada de la protagonista, uno siente que está a la deriva como ella y contribuye a un efecto más impresionante que cualquier prestidigitación de computadora: nuestro propio miedo a lo desconocido”.

La crítica dice de su fotografía en Birdman (2014), de Alejandro González Inárritu, que “lleva a cabo un trabajo muy elaborado, con un delicado equilibrio entre técnica y propuesta artística”. La cámara persigue en secuencias eternas muy bien logradas a Michael Keaton. En la película no utilizó equipos especiales de iluminación y se basó únicamente en las fuentes de luz que aparecen en las escenas, como las lámparas o los focos de los espejos de los camerinos. La concepción de la imagen parece sencilla, pero es un trabajo complejo que requiere una gran elaboración. Con la película ganó su segundo Oscar.

Premios

Lubezki desde que inició su carrea ha sido muy reconocido por la crítica y ha recibido muchos premios. Destacan las siete nominaciones al Oscar, y las dos veces que lo ganó. Ha tenido decenas de nominaciones en los más importantes festivales del mundo y también decenas de triunfos. Entre ellos tres veces el premio BAFTA, de la Gran Bretaña, como mejor fotografía; cuatro veces el premio de la ASC, que reúne al gremio de los fotógrafos, también como mejor fotografía; cuatro veces el premio de Los Angeles Film Critics Association. Ahora la lista asciende a una centena.

 

@RubenAguilar