Embajadores de México, uníos

blogeditor · 11 de enero de 2017

Embajadores de México, uníos

Se ha llevado a cabo la XXVIII Reunión de Embajadores y Cónsules (#REC2017) en la Cancillería mexicana y este encuentro se da en una coyuntura crítica para México y el mundo. Se abre un espacio de retos y también de oportunidades y es hora de sumar talento, ideas y objetivos –más allá de las trincheras partidistas y los intereses personales- y trabajar juntos a favor del país.

Quiero hacer un recuento de ideas que se han comentado hasta el momento y de otras que surgen y me parece necesario considerar para repensar el papel de México en el mundo y el rol que deben jugar las y los embajadores mexicanos en el exterior, y sobre todo, lo que tenemos que hacer como ciudadanos de este país desde nuestros respectivos ámbitos de acción.

¿Con qué mundo estamos lidiando? Principalmente con uno en el que las certezas del poder se han difuminado y en donde los actores bipolares quedaron atrás, y en el contexto de la multipolaridad están surgiendo nuevos interlocutores. En la nueva realidad internacional existe una clara tensión entre el discurso y la estructura de gobernanza global e interdependiente y la nueva narrativa nacionalista y que apela al fin del andamiaje institucional que se ha construido desde 1945. La llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos, Brexit en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, la salida de Renzi en Italia, la política de Putin, el gobierno de Viktor Orban en Hungría y el apoyo del partido Jobbik y la presencia de Duterte en Filipinas son clara muestra de esto.

¿México en dónde se ubica y qué papel piensa, quiere, debe y puede jugar en este entorno? En primer lugar, es necesario reconocer un hecho: aunque África, Asia, Europa Central, Medio Oriente y el resto del mundo no sean nuestras fronteras geográficas, lo que sucede nos afecta y nos obliga a pensar qué hacer, qué objetivos buscar y qué intereses defender. El juego de la avestruz ya no se vale y jugarlo tendría un costo muy alto para el futuro del país.

Estados Unidos sigue siendo prioritario, ello ha sido evidente en la #REC2017 pues la mayor parte de las sesiones giraron en torno a lo que debemos hacer con relación a nuestro vecino país y socio comercial. El nombramiento del nuevo Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, se debe ubicar en ese marco explicativo. Si bien no se habló específicamente de lo qué se hará en la relación bilateral, quedan claras una serie de realidades que será preciso considerar en la definición –urgente e inmediata- de la estrategia a seguir:

1. Estados Unidos privilegiará las negociaciones bilaterales por encima de las regionales o multilaterales. Hemos apostado los últimos años por la relación que el TLC ha construido y ahora todo apunta a su renegociación. El TPP hubiera sido el acuerdo protector del TLC y Trump lo ha dado por muerto. ¿Qué vamos a defender, qué negociaremos, cuáles serán nuestros márgenes de acción, quiénes participarán, quiénes habitarán el “cuarto de al lado”, qué estrategia se seguirá para ello? La negociación tendrá que ser en dos vías: una internacional con EU y con Canadá, y otra al interior del país con los empresarios, con la opinión pública y con diversos actores locales. Quiero pensar que se está trabajando ya en ello y que atenderán ambos frentes con el mismo cuidado.

2. El estilo de negociación será transaccional y los temas que seguramente se sumarán a la agenda irán más allá de lo que se negoció en 1994 cuando entró en vigor: seguridad, migración, educación, entorno digital (el TLC fue un acuerdo pre-digital), energía. Este último parece ser el espacio de mayor coincidencia y también uno de los más delicados de manejar al interior del país. Cada uno de los países de la región tiene posiciones diversas sobre estos temas. Si bien las negociaciones han sido tradicionalmente cerradas (esa ha sido la naturaleza histórica de las negociaciones internacionales), será importante que el gobierno mexicano prevea cómo comunicará su posición a las y los mexicanos y que visualice que hoy, más que nunca, la transparencia le dará legitimidad a lo que se haga. Será vital saber qué se pondrá sobre la mesa de negociaciones.

3. Frente a la realidad regional y bilateral, debemos ampliar la mirada y pensar en nuevos espacios de acción internacional y de intercambio comercial. Evidentemente Asia ha sido una región a la que le hemos prestado atención los últimos años, pero está también África (las economías que están teniendo mayor crecimiento en un contexto de estancamiento o recesión se encuentran en ese inmenso continente y tenemos apenas 7 embajadas para atender a más de 50 países) y Medio Oriente. ¿Hacer negocios allá es fácil? Seguramente no, pero apostarle a quedarnos viendo las oportunidades pasar y no invertir en el largo plazo será peor y otros países si lo están haciendo. ¿Cómo vamos a repensar nuestra relación con Europa y con la Unión Europea? Somos jugadores internacionales, debemos actuar como tales, con los costos que ello implica y con las decisiones correspondientes.

4. América Latina y el Caribe. En el discurso inaugural del nuevo Secretario de Relaciones Exteriores se hizo mucho énfasis en la importancia de la región. Debemos pensar en ella con visión de largo plazo y entender, entre otras cosas, cómo la piensa y entiende también nuestro socio comercial. Trump y Macri tienen una relación previa y la próxima reunión del G20, después de Alemania será en Argentina. ¿Qué vamos a hacer y qué objetivos nos vamos a plantear para ese encuentro, entre otras cuestiones?

5. Sobre la agenda y los foros multilaterales hay mucho que hacer y decir. Somos de los pocos países que pagan sus cuotas a los organismos a los que pertenecemos y sin embargo, desaprovechamos el liderazgo que tenemos en ellos para fortalecer nuestra presencia internacional. Es momento de repensarnos aquí también y de comunicar mejor lo que hace, quiere y propone México al respecto.

Por último, añadiría un par de reflexiones y preguntas:

  • Hay que entender que la relación con Estados Unidos es multidimensional. Pensar que todo se arregla entre Presidentes es cometer un error. Hay que ir de Washington DC a cada estado, condado y ciudad. Hay que hacer cabildeo y dejar de lado la simulación al respecto.
  • Detrás de cada palabra debe haber una inversión: donde pones las ideas debes poner el dinero. Si, hay que invertir en las relaciones internacionales de México y en la política exterior. Por ello, hay que tener los objetivos, los intereses y las ideas claras y hay que comunicarlos con asertividad y transparencia.
  • Hay que darle mayor presencia a las voces femeninas del Servicio Exterior Mexicano. Por algo en países de avanzada se habla ya de una política exterior feminista y seguir dejando del lado a la mitad del recurso humano para pensar y redefinir el futuro internacional del país es un error. No es un “asunto de mujeres”, es un asunto de supervivencia, crecimiento y desarrollo. La inclusión fortalece, la marginación, debilita.
  • Hay que sumar a todas las dependencias al esfuerzo de internacionalización mexicano. Si bien la Cancillería es la responsable formal de las relaciones internacionales de México, hoy todas las dependencias federales , los gobiernos estatales y locales y hasta el poder legislativo, llevan a cabo estas relaciones. ¿Cómo van a organizarse Economía y Relaciones Exteriores, por ejemplo?

Hoy hay que pensar que cada mexicana y cada mexicano es un embajador del país. Seguir pensando que lo que pasa más allá de nuestras fronteras “no es nuestro problema” ES un gran problema. Somos un jugador global y debemos entenderlo y actuar en esos términos.

Es hora de que los partidos políticos, la sociedad civil, el sector empresarial, los líderes de opinión y que todos los mexicanos entendamos que estamos en el mismo barco. Si se hunde México, nos ahogamos todos.

 

@LaClau