blogeditor · 14 de marzo de 2012
El 15 de marzo se celebra en todo el mundo, el Día de los Derechos del Consumidor.
Será el quincuagésimo aniversario del discurso que pronunció el entonces presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, ante el Congreso de ese país y que enumeró por primera vez cuatro derechos básicos del usuario de bienes y servicios: a la seguridad, a la información, a la elección y a ser escuchado.

Con el tiempo, se añadieron otros cuatro: el derecho a la satisfacción de necesidades básicas; al resarcimiento, a la educación y a un medio ambiente sano
Consumers International: organización a la que pertenece Alconsumidor, AC (@alconsumidor, @consumedida), así como las Asociaciones hermanas El Poder del Consumidor (@elpoderdelc) y Colectivo Ecologista Jalisco (@cejmexico), lanza la campaña internacional Nuestro Dinero, Nuestros Derechos que aborda la falta de competencia en el sector de los servicios financieros.
En México, las instituciones bancarias actúan sin controles institucionales efectivos.La ComisiónNacionalde Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), debería ser la primera y más importante línea de defensa en contra de los abusos sistemáticos del sector. Por desgracia, sólo ha servido para legitimar el imperio de los bancos sobre consumidores indefensos.
Así ha sido siempre: peor ahora, cuando ese organisimo lo encabeza alguien como el libertario/reaccionario Luis Pazos, para quien el gobierno constituye el principal estorbo a la ‘mano invisible’ de un avasallador mercado de compinches que se empeña en asfixiarnos con la consabida ayudadita de gobiernos cómplices y cleptócratas en la política.

En 1962, cuando se vivían tiempos de Camelot enla Casa Blanca, el presidente de México era Adolfo López Mateos. Autoritarismo hipertrofiado y sin fisuras aparentes. Después iban a llegar los sexenios de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo … cenit del Culto a sus Autóctonas Personalidades. Luego, el principio del ocaso priísta ante las crisis: Dela Madrid, Salinas y Zedillo. Para bien o para mal y en múltiples sentidos, seguimos atascados en esa época.
Para 1976, y desde la cúpula del poder omnímodo se creala ProcuraduríaFederaldel Consumidor (Profeco). Un parche deliberadamente ineficiente, que no fue diseñado para meter en cintura a empresas que acumulan cada vez más poder sin contrapesos. Conciliaciones patito, monserga burocrática. Otro ejemplo de simulación oficial, y captura de la autoridad por enemigos declarados del Interés Público.
La alternancia con los panistas Fox y Calderón, no se tradujo en un robustecimiento de los consumidores. Antes bien, sirvió para que las empresas continuaran cebándose a costa de millones de sus clientes y usuarios, abandonadas y abandonados a su suerte.
Desde la sociedad civil se propusieron reformas porfundas que hubiesen acabado conla Leydela Junglaque impera en las relaciones asimétricas entre empresas y consumidores, o gobierno y gobernados. El proyecto de Acciones Colectivas que se presentó inicialmente en el Senado dela Repúblicahace cuatro años, contemplaba cambios permanentes.
Se perdió una oportunidad histórica. Corporaciones privadas y públicas mutilaron esta propuesta, y el resultado fue un engendro gatopardista: estrecho, excluyente y sólo aplicable a ciertos ámbitos de la vida pública, con sanciones irrisorias. Más teatro. Mal Kabuki hecho en México.
Aquí el Día del Consumidor ha servido como pantalla para que Profeco se autocelebre, en compañía de las principales compañías infractoras. Un festejo carente de sentido, sin perspectiva ciudadana.
En versiones anteriores del 15 de marzo, Profeco armó eventos para que los mastodontes de las telecomunicaciones compartieran sus ‘bondades’, y su ‘compromiso y cultura de servicio con los clientes’, en sesiones cerradas y sin posibilidad de entablar un diálogo con preguntas directas. En otra ocasión, las principales responsables de los récords de obesidad y sobrepeso infantil y de adultos en México: Coca-cola, Nestlé, Bimbo, etc., pontificaron en mesas diseñadas para realzar sus grandes ‘aportes’.
Para la autoridad, no existimos. Los malos proveedores copan todos los espacios. Fechas como ésta son oportunidades perdidas, a diferencia de la participación masiva de organizaciones especializadas en otras partes del mundo.
La tarea reconstructiva, como muchas otras, será responsabilidad nuestra. La falta de regulación adecuada en los servicios financieros tiene que ser un tema que se abordará en la reunión del G-20 prevista en Los Cabos, para junio próximo.
En Profeco nunca han querido entender la función de agrupaciones civiles sin fines de lucro como la que presido. El ninguneo y la suspicacia han sido siempre la norma. ‘¿Por qué no mejor abren un bufete legal? No compitan con la Procuraduría’. Ésa fue la reacción oficial, recién se había constituidola ONG y nos presentamos en la dependencia en el lejanísimo año 2006. La directora general que transmitió el consejo llegó a ser subsecretaria de Estado.
El hashtag a seguir este quince de marzo en redes sociales, es #WCRD2012. No se ha pronunciado todavía, la última palabra. Vienen tiempos difíciles y retos importantes, pero la hora emancipatoria de los consumidores en México muy pronto tendrá que llegar.