blogeditor · 30 de septiembre de 2013
“Ya destruimos medio ambiente, cuidemos el medio que nos queda”. Una de las mejores frases que he escuchado.
Ayer me lancé a ver la película Elysium, dominguera pero que en su temática créanme que no estamos muy lejos de vivir la pobreza que se vive en la película… no, para nada. De hecho para recrear una ciudad post apocalíptica, contaminada y sobrepoblada, el director sudafricano decidió rodar en uno de los mayores tiraderos de basura del mundo, ubicado en el Distrito Federal. La filmación se llevó a cabo en el Bordo de Xochiaca, Ciudad Nezahualcóyotl, donde por dos semanas el equipo de producción tuvo que usar máscaras tipo antigás y guantes de látex para evitar el contacto directo con los desperdicios.
Si uno ve la película en las primeras escenas, se sorprende del set e incluso llegas a comentar que parece algún lugar del D.F. (gulp).
El deshielo, las inminentes guerras nucleares, el agotamiento de recursos naturales y la contaminación extrema del planeta son pruebas claras de la rectitud con la que el mundo se dirige al mismísimo carajo. Se entiende mejor en el siguiente diagrama:
Mundo →→→ Mismísimo Carajo
El asunto al que nos enfrentamos exige una atención inmediata por nuestra parte. Cualquier tipo de chiste que los mexicanos deseemos hacer sobre este asunto, créanme que tiene más que ver con la realidad que con lo gracioso del asunto.
En el Distrito Federal estamos más cerca del chiste que de cualquier otra cosa e incluso valdría hacer modificaciones a los chistes y volverlos serios. ¿Qué pasaría? Aquí algunos ejemplos:
Éramos tan pobres…
… Que mi madre en vez de dar a luz daba a velas.
… Que cuando alguien llegaba a la casa para que le prestáramos algo,
lo único que le podíamos prestar era atención.
… Que ahorrábamos tanto que dormíamos todos juntos para soñar lo
mismo.
… Que teníamos un perro tan débil, tan débil, que cada vez que
ladraba perdía el conocimiento.
Querido Lector ¿Usted se rió?
Somos lo que estamos dispuestos a defender. Somos lo que queremos ser. No podemos abandonar nuestra responsabilidad con los que nos antecedieron y con los que nos sucederán. Todo lo que nos cuenten no somos nosotros. Somos lo que sentimos, y sentimos en la medida en la que nos identificamos con el Planeta.
No hay peor contaminación que la pobreza.
La película contiene una trama muy usada en gringolandia, pero conlleva una realidad que nos atañe a los que vivimos en el Distrito Federal y así ya no resulta nada bonito.
[contextly_sidebar id=”6362e218e022d41601e3ed1efc44f077″]Pobreza Cero es lo que todos querríamos para este mundo en que vivimos. No obstante, da la sensación que por mucho que hagamos, nada es suficiente ¿Será así? Pues no, afortunadamente para los más necesitados y pobres hay muchas organizaciones que están haciendo muchas cosas por ellos, lo único que falta es que todos nos concienticemos y nos esforcemos por participar en estas iniciativas públicas o privadas.
Sin duda, con el apoyo de todos, se puede lograr.
Si no has visto la película o si ya la viste, podrás estar de acuerdo conmigo que se siente mucho orgullo que se filmen películas en nuestro país, ¿o no?
Hasta la próxima.