#ElMundoMundial A bajarse del barco

blogeditor · 28 de junio de 2014

#ElMundoMundial A bajarse del barco

Tres dias duramos anclados en Recife. Subir y bajar del barco está permitido y fomentado. La TRI-bu se ha dividio entre los que quieren ir a conocer, los que se quieren quedar a descansar y los que optan por el entrenamiento invisible, es decir, que aunque no juega el TRI continúan en ese comportamiento para no perder la forma, por que la figura a cada rato se pierde. A la mayoría ya no le hace gracia que por cualquier cosa y a toda hora se grite el eeeeeh putoooo al mesero, al chavo del sonido, al que canta el bingo, a la que reparte promociones. Algo pasó que ya no causa ni gracia, ni impacto y mucho menos, eco.

Ya no hay pelucas, penachos, sombreros, la pool party ya no se armó. Sin embargo, creo que se debe sólo a que la banda está en periódo de transición. Varios vamos para abajo, otros vienen para arriba, algunos preocupados haciendo números para seguir en el barco apoyando, no a la canarinha, sino a la piojinha. Diez mil cincuenta dólares por persona fue el veredicto final para quedarse abordo. Si me tocara la tanda pueque, pero me acordé que ni en la tanda estoy. Lo que sí estoy es en modo de ahorro de energía. A la afición que llega le toca seguir pesando y apoyando, a los que se quedan cargar pila y ser más creativos.

Por cierto, me enteré por ahí que la naranja mecánica no piensa permitir los insultos de la afición TRIcolor, pos sólo que los manden a otro estadio, porque honestamente no veo cómo van a evitar lo que la FIFA ni quiso ni supo abordar.

Los días nublosos. los juegos dramáticos, #ElMundoMundial avanza con México de la mano, con Costa Rica matando al grupo de la muerte, con Colombia viva, Argentina invicta, un Brasil posible, con la Europa puesta y con dos africanos dispuestos a morirse de algo trágico.

El desembarco se dio a las cuatro de la mañana. No son horas de mandarlo a uno a volar. A partir de entonces, sólo hemos sido zombies que esperan, se forman, avanzan, esperan, se forman, saquean la tienda de souvenirs oficiales, avanzan, abordan, vuelan y se abrochan sus cinturones.

Este avión es otra cosa, por que en el de ida literal, nomás nos dieron el avión. Éste es mas cómodo, trae una pantalla tipo iPad por asiento, para variar yo en la media, al estilo Gallito Vazquez, en pura contención. El del pasillo un argentino muy agradable, que avisó que si queríamos ir al baño, con toda confianza, lo saltáramos y así fue. Poco antes de llegar a Barranquilla no quedó de otra que saltarse las líneas y buscar tener llegada al baño. Casi me desgarro y a medio paso de la muerte, un calambre en el abductor izquierdo, estuvo a punto de causarme la escena más comprometedora en un avión. Dejo a su libre imaginación el momento.

En la pantalla, un mapa de América con división política y con nombres, nos va mostrando el trayecto. Futbólica como soy, no podía evitar ponerle palomita o tache a cada país de la ruta que hubiera asistido al mundial y siguiera vivo. Brasil, Colombia, Costa Rica, México y Estados Unidos, palomita. De hecho sólo Honduras no lo logró. Así el hijo de Ehécatl (dios del viento) nos fue llevando volado de CONMEBOL a CONCACAF por la módica cantidad de doce horas.

Extraño el barco, el mar y a la nana Juana, michoacana de 80 años que solidariamente ha acompañado a Karen, una mexicana que fruta comía y cuya discapacidad motriz nunca le ha impedido asistir a más mundiales que Rafa y la Tota Carvajal juntos, y que entre las dos alegan, polemizan y maldicen a cuanto equipo se ataruga en el mundial. Extraño mi claraboya tamaño pizza familiar por donde se me metían el sol y el mar. Extraño la adrenalina y la entrañable emoción de estar sentada en el estadio. Extraño mis pompis, no hay cuerpo que sumando más de 36 horas nalga en siete días, no sea abandonado por tan vital parte del cuerpo.  No extraño el gritito, ni los tumultos, ni ronquidos. Me traje pareos, playera, llavero, un Fuleco y mi imán de Costa de Marfil. Empaqué el recuerdo de los brasileños y su temple tan sin prisa y con risa, para cuando un trámite en mi tierra me quiera transformar en el Piojo festejando.

 

Copacabana, el estadio más grande del mundo http://t.co/fZdqEDT56l pic.twitter.com/yv5My49Ggn

— MARCA (@marca) junio 28, 2014

 

Así me bajo de este barco y de este viaje, con la esperanza de que el TRI sepa abordar al barco del quinto partido y que mi tarjeta no sufra la embarcada de su vida.

 

 

@Geo_Gonzalez