ernestoramos · 19 de diciembre de 2011
Nuestro viaje es ahora espejismo, fracción de tiempo detenida y difusa.
Probablemente no ocurrió y nada de esto es cierto, pero prefiero aferrarme a la sospecha de que sí las vimos (que estuvimos frente a ellas), y que las dudas de ahora son trampas que nos pone la memoria.
Aun así ignoro si todo fue cierto.
Las recordamos ahora desde la nostalgia, hasta que la noche silenciosa devora ydormimos entonces vapuleados por el tiempo.
Creo recordar (difusamente) que tardamos en llegar a donde viven.
Tuvimos que tomar un autobús nocturno a bajar por las montañas y cruzar el mar en esa embarcación oxidada que quisimos como propia, hasta que la perezosa y desértica península nos regaló su muelle. Al bajar, con un rumor apresurado, nos importaba poco dónde pasar la noche.
¿Tú crees que las veamos?
Pasamos algunos días en una playa cuyo nombre ignoro. Recuerdo sólo clavándose en mi piel las uñas de las campanas de la iglesia, y que tú despertabas lentamente, y que te perdías silenciosa playa abajo; caminando solitaria y hermosa, la espuma del mar bañaba tus rodillas.
¿Recuerdas que esa noche, al llegar a la posada, de tu cuello se comenzaron a caer mis manos quietamente?
¿Recuerdas los lejanos ladridos nocturnos?
Estábamos ya cerca…y tú sólo hablabas de ellas, y de la forma en que alimentan a sus crías.
Fuimos a verlas a una laguna azul de un horizonte alargado. En ese pequeño bote perseguimos sus confusas huellas el día entero, con la sensación de sumirnos a un tiempo íntimo y detenido, del cual ahora percibo su lejano esfumarse. Regresamos a tierra, tú sólo hablabas del color del cielo.
Tuvimos todavía una noche de caricias, de sueño quieto, de paredes de adobe, y por la mañana, de viento. La vastedad de la laguna permanecía allí, entre el desierto y el salar y las montañas de ese viaje concluyendo.
¿Dónde en el pasado habrá quedado ese, nuestro viaje?
Recuerdo tus manos: blancas, en un equilibrio delgado, recargadas en la cubierta y jugando con un trozo de tela. Y recuerdo la península alejándose lentamente. Recuerdo el sol alrededor de tu silencio, y todos los soles y el mar, y todo el color del océano dando un giro tras tu sombra.
No sé. Pero aún ahora las recordamos por las noches. Aferrados juntos a las trampas que quisiera ponernos la memoria.