La lucha por eliminar el estigma hacia las personas que viven con VIH continúa

Redacción Animal Político · 15 de enero de 2026

La lucha por eliminar el estigma hacia las personas que viven con VIH continúa

Pasó el día primero de diciembre y como cada año, llegó la mañana siguiente y aproximadamente 400,000 personas en México nos despertamos con la certeza de que seguimos viviendo con VIH.

El día mundial del SIDA (nombre oficial propuesto por las Naciones Unidas en 1988) fue creado para visibilizar las problemáticas de un estado de salud que ha sido atravesado por un estigma social que nació de la desinformación y los prejuicios.

Este año no es diferente; sin embargo, contemplando el panorama regional y algunos eventos nacionales se vuelve urgente recalcar la importancia de este día. En Estados Unidos la Casa Blanca por directriz no recordó la fecha, acto que va alineado con la elección de Donald Trump de recortar programas y agencias internacionales en temas de VIH, y seleccionar a un secretario de salud que se ha esforzado en decir que el VIH “no existe”.

En Argentina, donde años atrás se había publicado una innovadora ley de VIH y Tuberculosis que protegía la salud de muchas personas, el presidente actual Javier Milei decidió retroceder y recortar, también, programas de VIH, eliminando por completo la Profilaxis Pre-Exposición del presupuesto de salud de su país.

En México tenemos un panorama distinto. El día primero de diciembre las instituciones y nuestro gobierno dieron algunas noticias importantes. Se firmaron 5 acuerdos entre diversas instituciones encabezadas por el secretario de Salud, David Kershenobich, para fortalecer la respuesta al VIH. Estos acuerdos (en su mayoría enfocados a la prevención) contienen logros muy importantes, como un plan de vacunación para MPOX y un protocolo para que pacientes que viven con VIH y que pierden o ganan derechohabiencia continúen en su tratamiento, así como acciones y presupuesto para ampliar la cobertura de PrEP en el país.

Sin embargo, nada de esto está en las noticias, por el contrario. Tenemos noticias sobre datos (interpretados con una enorme libertad editorial) utilizados para alarmar a una población ya desinformada. Entiendo, el morbo y la polémica venden más que la información, no es nada nuevo aquí. Pero ¿dónde entra la ética del periodismo cuando esta polémica es a costa de las vidas de las personas? ¿De su salud?  ¿O a costa de estigmatizar a una población que ya sufrimos discriminación?

En el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) este año se presentó el documento “Salutismo. Análisis sobre la discriminación en el trabajo por estado de salud en la CDMX“, en el cual vislumbramos una realidad latente: las personas que vivimos con VIH somos uno de los grupos de población que más sufrimos violencia laboral de la mano con las personas con discapacidad. Esto se une al dato de la última Encuesta Nacional sobre Encuesta Nacional de Discriminación (ENADIS-2022), donde aprendimos que uno de los grupos de población con más índices de desempleo somos las personas que vivimos con VIH.

Esto, solo por poner algunos datos, pero la violencia se extiende en los ámbitos familiares, en los espacios de salud y en la relación sexo-afectiva.

Por eso, la marcha que sucedió la noche del primero de diciembre cobra una importancia especial: la de retomar nuestra realidad y contarla bajo nuestros propios términos, de no dar pasos atrás en el territorio que las luchas sociales han conquistado en el pasado. El acceso a tratamiento, el acceso universal al mismo, las Clínicas Especializadas Condesa en CDMX y los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención del SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual en México (Capasits) en el resto del país, son fruto de la presión social coordinada con la voluntad política e institucional. Nada ha sido un regalo y nada está asegurado. Por eso es importante recordar, año con año, que seguimos aquí.

Para finalizar quisiera aclarar algunos puntos de desinformación que se han compartido en los últimos meses, con la esperanza de que esto llegue a un número de personas suficientes.

1. Sí, hay un aumento de casos de VIH en México. Esto no es necesariamente algo malo si lo contrastamos con el hecho de que nunca antes se había tenido tanto acceso a la detección y prevención. Estamos detectando a las personas que antes no se detectaban; gracias a modificaciones en la Norma Oficial Mexicana (NOM) y la coordinación de sociedad civil con sector salud, juventudes pueden acceder a la prueba sin la necesidad de un tutor. Esto hace que puedan tener un diagnóstico y tratamiento oportunos, por poner un ejemplo. Entre más personas detectadas tengamos, más personas podrán acceder al tratamiento y más personas podrán controlar su carga viral y ser indetectables para así, no transmitir el virus.

2. El VIH no se puede contagiar por besos, picaduras de mosquito o alimentos “infectados” con el virus. El VIH solo se puede transmitir a través de semen, sangre, líquido preseminal y fluídos vaginales cuando hay cargas de virus muy altas en las personas. Una persona que está en tratamiento no puede transmitir el virus.

3. El VIH no es una enfermedad mortal, es un estado de salud controlado por un tratamiento cuya adherencia asegura una calidad y esperanza de vida similares a las personas que no viven con el virus.

Por el momento lo dejo ahí. Finalizo puntualizando que en 2026 el reto de vivir con VIH no es el virus que nos habita, el reto está en derribar los prejuicios y estigmas que la sociedad impone sobre nuestras vidas.

*Misael Muñoz es coordinador de comunicación social en Inspira Cambio A. C. e integrante de la Asamblea Consultiva del Copred.