blogeditor · 9 de abril de 2015
Por: Gabriela Legorreta (@supergabita)
El anuncio hecho por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de tener un presupuesto base cero para 2016 es una excelente oportunidad para asegurar que, a partir de ese año, el gasto público en México sea más eficiente. Una idea para esta difícil labor sería reestructurar los subsidios eléctricos. Bajo el esquema de este tipo de presupuesto, una política regresiva y que no favorece a la productividad del país son razones suficientes para repensarla (más cuando se le asignan 85 mil millones de pesos). Además, este monto, 18,978 millones mayor a lo que destinó al Seguro Popular y casi 80 mil millones mayor al presupuesto asignado al sector turismo en 2013, es claramente una política regresiva.
Pero ¿cómo funciona el subsidio a la electricidad? El primer componente son las tarifas cruzadas, esto es que, por ejemplo, las empresas grandes y pequeñas pagan un costo adicional en la tarifa eléctrica para compensar que más del 90% de los consumidores residenciales sólo pague un tercio de su consumo eléctrico. De hecho, sólo el 1.25% de estos consumidores pagan el costo real del servicio. Se ha dicho que esto es debido a que gran parte de los mexicanos no tendrían capacidad de pagar el costo real del servicio dado su nivel de ingresos, sin embargo, un esquema generalizado de subsidios como el actual ocasiona que sean los consumidores con los ingresos más altos los más beneficiados por los subsidios ya que son los que más electricidad consumen.
[contextly_sidebar id=”3gxvpnX7U4VdIDBkGbHMvirnd65CT3fi”]Pero este sobrecosto que pagan algunos consumidores no alcanza para cubrir el consumo del resto y ahí es en donde entra el segundo componente del subsidio: los recursos que directamente aporta la Comisión Federal de Electricidad (CFE). ¿Cómo? Por medio del dinero que “se ahorra” por impuestos que el Gobierno Federal no le cobra para poder utilizarlo con este fin. Sin embargo, desde hace poco más de una década, esto no es suficiente así que la CFE lo paga directamente de su bolsa. Por esta razón, la paraestatal ha registrado pérdidas año tras año ya que el pago de subsidios casi duplica el descuento en el pago de impuestos. Esta situación ha ocasionado que, como se muestra en la siguiente gráfica, el valor del patrimonio de la CFE descienda año con año.
Los efectos negativos del subsidio a la electricidad van más allá de sólo el deterioro de las finanzas de la CFE. Tener tarifas subsidiadas hace que los consumidores perciban a la electricidad como un servicio barato, provocando el uso irracional de la misma. Adicionalmente, no se incentiva la generación por fuentes renovables. Por último, la ineficiencia en el gasto es clara cuando los recursos se destinan a población con mayores niveles de ingreso.
Pero ¿cómo reestructurar los subsidios eléctricos? Aquí algunas de las ideas presentadas por Miguel Toro, investigador de CIDAC en el documento “Modificar los subsidios eléctricos para garantizar la eficiencia del sector, es posible” y que pueden ser de gran utilidad:
La reestructuración de los subsidios eléctricos es una vía para utilizar más responsable y eficientemente el gasto público en esta coyuntura de pocos recursos. El presupuesto base cero debe utilizarse para realmente tener un gasto público eficiente. En este contexto, es ahora cuando es posible reestructurar los subsidios eléctricos, que para mover a México hace falta transformarlo.