blogeditor · 27 de abril de 2020
Como en tantas cosas más, la pandemia del COVID-19 es ya un acontecimiento disruptivo en la forma de preparar, organizar y celebrar las elecciones en las democracias contemporáneas. 2020 será recordado también como el año en el que el Coronavirus redefinió los procedimientos electorales en el mundo, pospuso la celebración de los comicios en decenas de países y restringió el ejercicio de los derechos políticos de millones de personas.
El calendario internacional indicaba que durante 2020 se celebrarían 149 elecciones. Sin embargo, debido a la pandemia del COVID-19 solo se realizaron 28 comicios en las fechas previamente establecidas. Hasta el momento 102 elecciones han sido pospuestas indefinidamente. Por último, al parecer 19 comicios se desarrollarán, sin ajustes en sus calendarios, entre el 24 de abril al 31 de diciembre1.
Restricciones y más restricciones
La emergencia global de la pandemia del COVID-19 ha obligado a los estados a adoptar medidas de contención y mitigación para proteger la vida, la salud y la integridad de las personas. Éstas han consistido, en su mayoría, en restringir la libertad de tránsito, la libertad de circulación y la libertad de reunión.
La materialización de las restricciones ha sido a través de la cuarentena, el aislamiento social, la reducción de la movilidad, el distanciamiento social, el cierre de oficinas públicas y centros de trabajo, entre otras. Ciertamente, dichas restricciones inciden en el desarrollo de los procesos electorales, puesto que condicionan la ejecución de diversos procedimientos como son los actos de precampaña y campaña; la difusión de la propaganda electoral; la ubicación y la integración de las casillas; la capacitación de los funcionarios; la producción, la distribución y la entrega de los materiales y los documentos electorales; la emisión, el escrutinio y la sumatoria de los votos en la casilla; la remisión de los paquetes electorales, y el cómputo final de los sufragios.
Los anteriores procedimientos requieren de la interacción, en el mejor de los casos, de dos personas (capacitación electoral, ubicación de casillas, entrega de paquetes electorales). De la concurrencia, en un caso intermedio, de decenas de personas (emisión de la votación y cómputos de los sufragios). De la conglomeración, en el peor de los casos, de cientos o miles de personas (actos de precampaña y campaña). Como se puede apreciar, las restricciones a las libertades de reunión, circulación y tránsito provocan grandes problemas para la organización de las elecciones, ya que impiden el desarrollo ordinario de las actividades, imponen cargas extraordinarias para llevar a cabo las tareas y en algunos casos imposibilitan la realización de los procedimientos.
De un modo u otro, la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 condiciona la ejecución de los procesos electorales; es por ello, que todos los estados se encuentran en la búsqueda de soluciones para preservar las elecciones, bajo la supeditación de no poner en riesgo la salud de las personas. Un mal manejo de los procedimientos electorales puede detonar un incremento en la propagación del número de personas infectadas por el coronavirus, o bien, ocasionar una nueva oleada de casos de contagio o el reavivamiento de la pandemia del COVID-19.
En consecuencia, es imprescindible que las autoridades desarrollen un análisis sobre las condiciones de salubridad nacional e internacional con la intención de definir la conveniencia de realizar las elecciones o de posponer los comicios. En caso de continuar con la celebración de elecciones, las autoridades deberán reforzar controles de salubridad en las casillas y en las sedes institucionales. También podrán, sí así se requiere, reformar los marcos legales, modificar los procedimientos electorales y ampliar el presupuesto de las elecciones. Todo en aras de salvaguardar la vida de las personas en los procesos de formación de la voluntad colectiva.
Actualmente, los estados han encontrado diversas respuestas para afrontar el reto de las elecciones en tiempos de pandemia. La gran mayoría ha adoptado medidas sanitarias extraordinarias en los procesos de votación. Otros han decidido modificar la modalidad de emisión del sufragio. Algunos han resuelto utilizar conjuntamente varias modalidades de votación. Una minoría aplicó acciones de atención exclusivas para los grupos vulnerables. Unos más resolvieron aplazar sus elecciones. Un pequeño número fue osado al realizar sus elecciones sin medidas de protección.
Medidas extraordinarias de sanidad
En pleno apogeo del SARS-CoV-2, se desarrollaron 22 comicios en 15 países: 9 municipales, 5 legislativas, 4 primarias, 3 locales y 1 referéndum:
Con la finalidad de salvaguardar la integridad de los funcionarios, los votantes, los representantes de los partidos políticos y los observadores se tuvieron que instrumentar diversas medidas de sanidad de índole de equipamiento, desinfección, distanciamiento social y restrictiva.
Las acciones de equipamiento consistieron en la entrega de guantes, cubrebocas, alcohol en gel, agua y jabón líquido para el uso de los funcionarios electorales y los sufragantes en las casillas. Estas medidas fueron utilizadas en todas las elecciones. En Estados Unidos, Canadá e Israel se modificaron las mesas receptoras de la votación para incorporar separadores de plástico que evitasen el contacto directo entre los funcionarios y los sufragantes. En Francia, Alemania, Polonia y Australia se alentó a los votantes para que llevaran su propio bolígrafo, lápiz o marcador para votar.
Corea del Sur es un caso destacado, porque los centros de votación fueron ventilados regularmente para garantizar la circulación del aire. Se proporcionaron termómetros digitales o infrarrojos para verificar la temperatura de los votantes. Se usaron, además, máquinas de reconocimiento facial para evitar que los sufragantes tuvieran que quitarse las mascarillas a la hora de identificarse y despojarse de los guantes para usar el lector de huellas dactilares.
Las acciones de desinfección residieron en establecer protocolos de lavado de manos con agua y jabón y/o en la esterilización de manos con alcohol en gel antes y después de votar. Mientras que los funcionarios electorales tuvieron que lavarse y desinfectar las manos de manera constante. Estas medidas también fueron utilizadas en todos los comicios.
En Moldavia, Suiza, Australia, Corea del Sur y Estados Unidos se descontaminaron periódicamente con alcohol en gel y/o cloro las superficies, los materiales y los artículos de las casillas y de las oficinas electorales. En Francia se incorporó a un funcionario de casillas como encargado de las acciones de limpieza y desinfección.
Las acciones de distanciamiento social residieron en establecer protocolos para guardar la distancia entre los votantes al momento de hacer fila en la casilla. Estas medidas fueron utilizadas en todas las elecciones. Adicionalmente, en Polonia, Canadá, Australia y Estados Unidos se aplicó el distanciamiento social entre los funcionarios de casilla.
Las acciones restrictivas solo fueron utilizadas por Suiza y Estados Unidos. Se exhortó a los funcionarios electorales para que evitasen la concentración excesiva de personas dentro y fuera de las casillas. También se limitó la presencia de personas no esenciales en el desarrollo de los cómputos de los votos en las sedes institucionales.
Modelos de votación
Algunos países tienen un modelo de votación integrado por diferentes variantes de sufragio (presencial, postal, internet, teléfono). Ello les permite responder de mejor manera a los retos y las condiciones que impuso el COVID-19; es decir, estos países cuentan con la experiencia, el marco legal, las instituciones y la infraestructura para instrumentar una sola modalidad de votación, o bien, para ampliar los alcances de una variante del sufragio.
En Suiza, Alemania, Australia y Estado Unidos, al tener un modelo de votación dual (presencial y postal), las autoridades electorales decidieron aumentar los alcances del modelo de votación postal a través de la ampliación de los plazos para el registro, la emisión del voto y remisión del sufragio.
En las elecciones municipales de Alemania del 28 de marzo y en los cómicos locales de Irlanda del 30 de marzo, las autoridades electorales decidieron utilizar el modelo de votación por correo postal en lugar del modelo de voto presencial. En cambio, en Australia, Corea del Sur y Estados Unidos se buscó que los votantes utilizasen el modelo de votación anticipada para evitar aglomeraciones en las casillas, así como facilitar los cómputos de los votos en sedes de las autoridades electorales.
Atención a grupos vulnerables
En Israel se permitió que las personas sometidas a un aislamiento social preventivo pudieran emitir su voto en casillas exclusivas. Para ello, las autoridades colocaron casillas especiales en las zonas de cuarentena y proporcionaron a los funcionarios electorales trajes especiales para cumplir con la encomienda comicial.
En Australia las personas enfermas de COVID-19 pudieron votar a través de una llamada telefónica. En Suiza se facultó a las policías municipales para recoger y entregar el voto postal de las personas enfermas de COVID-19, las personas de la tercera edad, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias. En Francia las autoridades establecieron facilidades para el ejercicio del voto a las personas de la tercera edad, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
En Corea del Sur se identificó en los centros de votación a las personas que acudían a votar con una temperatura mayor a 37.5° o con síntomas respiratorios y fueron trasladadas a una casilla especial para que sufragarán. Además, las personas enfermas de COVID-19 se les permitió votar desde hospitales y residencias particulares mediante el voto postal. También las personas con síntomas leves del coronavirus pudieron ejercer su derecho al sufragio en casillas especiales.
Elecciones postergadas
La pandemia del COVID-19 ha obligado a posponer 102 elecciones: 32 locales, 29 primarias, 11 legislativas, 11 municipales, 7 referéndum, 4 presidenciales, 4 regionales y 3 especiales y 1 provinciales:
La irrupción del coronavirus forzó a 51 países a posponer sus elecciones, incluido México. Esta fue una decisión trascendental, puesto que implicó prolongar los mandatos de los titulares del Poder Ejecutivo; extender la representación de las personas que integran el Poder Legislativo; restringir el ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos; y, comprometer la transmisión periódica, pacífica, libre y democrática del poder político.
Es imperioso señalar que posponer las elecciones no significan la cancelación absoluta o permanente del instrumento democrático. En otras palabras, el diferimiento de los comicios solo es una medida extrema y temporal para proteger la vida, la salud y la integridad de las personas.
La postergación de las elecciones admite rotundamente que en un futuro próximo y certero los ciudadanos tendrán que acudir las urnas para conformar un nuevo gobierno nacional, local o municipal. En consecuencia, las autoridades electorales tendrán que hallar las respuestas al reto que implica organizar elecciones en tiempos pandémicos.
Elecciones sin incidencia del COVID-19
Gracias a que los casos de personas con coronavirus fueron inexistentes, o bien, los números de enfermos de COVID-19 fueron sumamente bajos, los comicios en algunos países se desarrollaron sin instrumentar algunas medidas de seguridad, contingencia o mitigación. El 11 de enero se celebraron elecciones presidenciales en Taiwán2. El 9 de febrero se celebraron elecciones legislativas en Camerún3. El 2 de marzo se llevaron a cabo elecciones legislativas y regionales en Guyana4. El 19 de marzo se realizaron elecciones presidenciales en Vanuato5. El 21 de marzo se efectuaron los comicios locales en Zimbabue6. El 14 de abril se llevaron a cabo elecciones legislativas en Kiribati7.
Cuando lo imposible se convierte en ordinario
Actualmente, la pandemia del SARS-CoV-2 está probando la capacidad de reacción y acción de las autoridades electorales, del marco normativo y del entramo institucional. En estos tiempos, planear, organizar y realizar elecciones resulta muy difícil e incluso imposible, porque coronavirus condiciona la instrumentación de múltiples procedimientos electorales. No cabe duda de que la pandemia del COVID-19 está visibilizando los yerros, los defectos y los desaciertos de los sistemas electorales. Pero no todo debe ser negativo; cada caída siempre deja una enseñanza.
Es momento de aprovechar la oportunidad que el coronavirus nos está otorgando para analizar el futuro de las elecciones a través del empoderamiento de los ciudadanos como sujetos de derechos y obligaciones. Es momento de mirar los avances tecnológicos en materia electoral sin miedo y sin desconfianza. Es momento de innovar y simplificar los procedimientos de capacitación electoral e integración de casillas. Es momento de transformar la forma de hacer campañas electorales. Es momentos de volver a creer que lo imposible se convertirá en ordinario.
* César Hernández González (@ZezarHG) es asesor de la Presidencia del Instituto Nacional Electoral.
1 Cfr. https://www.idea.int/es/news-media/multimedia-reports/panorama-global-del-impacto-del-covid-19-en-las-elecciones y https://www.ifes.org/publications/global-impact-covid-19-elections
2 Al 11 de enero no se habían casos de COVID 19.
3 Al 6 de marzo se registró un caso de COVID-19.
4 El 11 de marzo se registró un caso de COVID-19.
5 Al 19 de marzo no se habían registrado casos de COVID-19
6 Al 21 de marzo se registró un caso de COVID-19.
7 Al 16 de abril no se habían registrado casos de COVID-19.