Redacción Animal Político · 26 de enero de 2023
Estamos en medio del ciclo electoral de la región en el que se renovarán la totalidad de los cargos de elección popular, particularmente las presidencias. En la cresta de una ola que ha dado un vuelco a la izquierda, con sus importantes variantes y con una carga significativa de crisis políticas y estallidos sociales, 2023 se perfila como un año en el que deberemos tener profundas reflexiones sobre cómo se entiende la democracia y la importancia de fomentar la cultura política.
La polarización que vive la región y el tinte autoritario de varios gobiernos poco han contribuido a la integridad de los procesos electorales y la salvaguarda de la democracia, tal como se ha vivido en Brasil o Perú. Las amenazas a la democracia electoral son latentes y reales: desconocimiento de resultados, intentos de golpes de Estado, ataques a la autonomía de las instituciones electorales y las malas prácticas electorales. El calendario electoral de 2023 nos da una nueva oportunidad para reivindicar la autenticidad de los ejercicios democráticos que este año irán desde las elecciones presidenciales hasta plebiscitos constitucionales.

En total serán tres países los que elijan presidencia: Paraguay, Guatemala y Argentina. En los dos últimos hay la posibilidad de una segunda vuelta electoral, además de que los tres países tendrán las elecciones generales para el Congreso y varios cargos locales.
Paraguay es el primero que irá a las urnas el 30 de abril. Se espera que el gobierno se mantenga con el partido Colorado, cuya hegemonía es una de las más largas en la región, aunque sorprendió que la oposición se uniera a fin de presentar una sola candidatura.
Guatemala tendrá elecciones en junio de este año y son dos mujeres opositoras las que encabezan la intención de voto, aunque sus proyectos son opuestos. Por un lado está Zury Ríos, que es conservadora, y por el otro Sandra Torres, que se denomina centroizquierdista. Lo cierto es que se prevé un voto de castigo para el gobierno de Alejandro Giammattei.
Las últimas elecciones presidenciales del año son las de Argentina. Están marcadas por la fragmentación del Kirchnerismo y el crecimiento de opositores importantes como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Las diferencias entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández los han debilitado. También es importante tener en cuenta que la vicepresidenta está impedida para presentarse a cargos públicos luego de una condena por corrupción que le fue dictada en 2022. Las elecciones serán el 19 de noviembre, aunque en agosto habrá elecciones primarias, conocidas como PASO (primarias abiertas simultaneas y obligatorias). No olvidemos que para que haya ballotage se requiere que en la primera vuelta ninguna candidatura alcance el 45 % o 40 % de los votos, y que exista una diferencia de 10 % entre el primer y el segundo lugar.
Otros países como Ecuador, México y Colombia no tendrán elecciones presidenciales, pero sí locales y regionales, las cuales pueden ser definitorias.
Ecuador, además de las elecciones locales, tendrá un referéndum constitucional en el que el presidente busca impulsar cambios que considera esenciales para dar tratamiento a varios temas que aquejan al país. Por su parte, Colombia vivirá elecciones locales en todos los departamentos del país, que servirán como termómetro sobre el nivel de satisfacción con el gobierno electo en 2022 y que definirán la titularidad de las ciudades más importantes del país, permitiendo medir el pulso de los demás partidos políticos.
Las elecciones de este año en México serán simbólicas, pues no solo son el preámbulo de las presidenciales de 2024, sino que también se dan en dos entidades -el Estado de México y Coahuila– que siempre han sido gobernados por el PRI, pero en donde Morena tiene amplias posibilidades de ganar. Tal como ha pasado en los últimos comicios, prácticamente serán unas elecciones del partido en el gobierno en contra de la oposición. Además, se llevarán a cabo en medio del proceso de reforma electoral y la batalla jurídica en su contra.
Por último, Chile realizará durante todo el año un nuevo proceso constitucional luego del rechazo al texto propuesto en 2022. En esta nueva oportunidad se busca que todos los partidos políticos generen consenso para la redacción de una nueva Constitución y que esta pueda atender las demandas ciudadanas que desde 2019 se han exigido.
2023 tendrá como reto evitar la erosión democrática en la región para regresar al camino de los procesos democráticos bajo estándares de calidad e integridad, algo que se ha venido perdiendo a lo largo del actual ciclo electoral.