Redacción Animal Político · 5 de marzo de 2023
El volcán, el mezcal y los comisarios (Universidad de Veracruz, 2008) reúne dos cartas de Malcolm Lowry dentro de la colección Sergio Pitol traductor. Una está dirigida a Jonathan Cape, editor en inglés de Bajo el volcán, y la otra al abogado de California, Ronald Paulton. En las dos está presente el genio y el ingenio de este gran escritor. Se retrata la persona y el creador.
Pitol tradujo estas cartas en los sesenta del siglo pasado y las reunió en el libro que publicó en la colección Marginales de Tusquets en 1971. En la primera carta Lowry responde al lector, elegido por la editorial y del que nunca aparece su nombre, quien le pide la supresión de algunos pasajes de la obra, para poder publicarla.
La respuesta es un alegato brillante y bien estructurado que, más que una carta, es un ensayo crítico sobre Bajo el volcán. El escritor analiza su novela a profundidad y con argumentos sólidos, de carácter literario, rechaza los recortes que le proponen.
Lowry en la carta–ensayo, en principio, parece aceptar los cortes que recomienda el lector, pero en seguida expone por qué las supresiones alterarían el sentido del texto. En ningún caso acepta las correcciones y advierte sobre los prejuicios con que el lector asignado aborda su obra.
Su argumentación se centra en fundar por qué su obra debe mantenerse tal cual: “el libro ha sido diseñado, contradiseñado y soldado de tal modo que puede leerse un número indefinido de veces, sin agotar todos sus sentidos, su drama o su poesía; por eso deposito en él mis esperanzas”.
La respuesta de Lowry es una sólida defensa al derecho a la búsqueda de nuevos y distintos medios de expresión y también una discusión sobre la literatura “difícil” de aquella que acata los mandatos del mercado.
Lowry dirige la segunda carta a su abogado Ronald Paulton, que es una historia kafkiana de dos personas, él y su mujer, inmersos en el más intrincado e infernal laberinto burocrático y administrativo debido a un error, llamémosle así, de la policía mexicana. Murió sin conocer los motivos por los que se vio envuelto en un embrollo que lo llevó a la cárcel y a la expulsión de México.
Las dos cartas son literatura pura, la primera un ensayo literario informado e inteligente, y la segunda un testimonio que parece increíble, pero fue. Pitol dice que quisiera que estas dos cartas sirvan de incentivo a la lectura de la obra de Lowry de la cual se habla mucho, pero es poco leída.

El volcán, el mezcal y los comisarios
Malcolm Lowey
Universidad Veracruzana
Jalapa, Veracruz, 2008
pp. 97