El uso político de cifras

blogeditor · 9 de octubre de 2020

El uso político de cifras

La información es una de las herramientas más poderosas para los funcionarios y servidores públicos, pues les permite tomar decisiones más certeras. Esto es particularmente importante en áreas donde se pone en riesgo la vida humana, como la salud y la seguridad. Sin embargo, es bien sabido que en México los servidores públicos de manera común usan la información para reducir el costo político de sus decisiones o de su falta de resultados. Así, por ejemplo, tenemos cifras de homicidios subreportadas y muertes por COVID disfrazadas.

En mayo de este año se conformó el Grupo interinstitucional para la estimación del exceso de mortalidad por todas las causas, para tener un mejor conocimiento sobre el impacto del COVID-19 en el país. En el último boletín emitido por este órgano se señaló que —contrario a otros años, cuando la mortalidad ocurrida por todas las causas es similar a la esperada—, entre el 15 de marzo y el 15 de agosto de 2020 murieron 137,343 mexicanos más. Esto representa un incremento de 57.5% respecto de las estimaciones sobre mortalidad total en esos meses, aunque sólo 51,859 fueron casos confirmados del nuevo coronavirus.1 Un ejercicio similar realizado por Animal Político muestra cifras más crudas, pues se estima que entre abril y agosto el exceso de mortalidad fue de 173 mil personas.

Este grupo interinstitucional ha insistido que el exceso de mortalidad no se debe únicamente al COVID-19. Sin embargo, resulta interesante que el aumento de las muertes inesperadas comenzó la semana después de que en México se registrara la primera defunción por este virus. Incluso, recordemos que estas estimaciones se toman de las actas de defunción del Registro Civil y que en fechas recientes Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad señalaba un aumento inusual de muertes por neumonía en la Ciudad de México.

De estas 137 mil muertes en exceso, las poblaciones más afectadas fueron los hombres y las personas de entre 45 y 65 años de edad. Por cada 100 muertes masculinas esperadas, se registraron 67 decesos más; contrario a las mujeres, cuyas muertes crecieron sólo 12.1%.

En lo que respecta a los grupos por edad, la población de entre 45 y 65 años prácticamente duplicó el número de muertes esperadas, 98.2% más; los adultos mayores de 65 años registraron un exceso de mortalidad de 50.7%, al ser el segundo grupo más afectado. Mientras que el grupo de 20 a 44 años fue el menos afectado, pues las muertes adicionales representaron 33.9% por encima de los esperado.

El mayor exceso de mortalidad se registró entre el 12 y el 18 de julio, cuando el gobierno federal confirmaba el descenso de casos positivos y la Ciudad de México, una de las entidades más afectadas en esta pandemia, pasó del rojo al naranja en el semáforo epidemiológico y con ello un menor número de medidas restrictivas (como la reapertura de bares y restaurantes).

Según el reporte del Grupo Interinstitucional para la estimación del exceso de mortalidad por todas las causas, al igual que la Ciudad de México, Campeche y el Estado de México tienen la mayor diferencia entre el número de muertes esperadas y observadas.

Más allá de estas cifras subestimadas o no, los funcionarios y servidores públicos, federales y locales, deben asumir la responsabilidad por sus decisiones que nos han colocado como el país con la mayor tasa de mortalidad de toda América Latina. Además, es nuestro deber como ciudadanos exigir cuentas por las acciones que han ido en contra de la salud pública, por aquellos que han perdido la vida a causa del COVID y de las malas decisiones de nuestros gobernantes.

@simetriamx

 

1 Entidades incluidas en la estimación: 1.Aguascalientes, 2.Baja California, 3.Baja California Sur, 4.Campeche, 5.Chihuahua, 6.Coahuila, 7.Colima, 8.CDMX, 9.Guanajuato, 10.Hidalgo, 11.Jalisco, 12.México, 13.Michoacán, 14.Morelos, 15.Nayarit, 16.Nuevo León, 17.Puebla, 18.Querétaro, 19.Quintana Roo, 20.San Luis Potosí, 21.Sinaloa, 22.Sonora, 23.Tamaulipas, 24.Veracruz. 25.Zacatecas.