El tren maya y las mentiras del presidente

blogeditor · 8 de abril de 2022

El tren maya y las mentiras del presidente

No se va a tirar ni un árbol, no se afecta ninguna reserva ecológica, se va a cuidar el medio ambiente”.

Andrés Manuel López Obrador

 

Las imágenes de la devastación son desoladoras. Se ven las máquinas que destrozan la selva a su paso, cientos de miles de árboles talados por el capricho de un proyecto sin sentido, sin manifestaciones de impacto, sin consulta pública, sin planeación adecuada. Ese es el legado de la 4T. ¿Acaso se necesita un tren en la península de Yucatán? No lo creo. ¿Había mejores formas de detonar el desarrollo turístico y económico de la región? Sin duda. ¿Por qué nos quedamos sentados viendo la destrucción de nuestros recursos? Ni idea.

Hace un par de semanas, un grupo de voces expertas, activistas, líderes locales, artistas con vocación de levantar la voz por los recursos naturales, organizaciones civiles y personas afines a la protección del medio ambiente se unieron por la defensa de cientos de especies que no tienen voz ni representación en el gobierno. Si los ciudadanos no se manifiestan las especies que habitan en la selva tropical corren el riesgo de desaparecer, y con ello amplias zonas del país serán arrasadas en nombre del progreso. Cierto, no es la primera vez.

 

Van 15 días de la campaña #SelvaMeDelTren y seguimos sin respuesta para que no se deforeste, ni se rellenen de cemento y se metan pilotes en los ríos y cenotes de la península. #SOSCenotes #NoAlTramo5

¡México, despertemos! pic.twitter.com/RAYjXskOLw

— Selvame del Tren (@selvamedeltren) April 5, 2022

Quizá la gota que derramó el vaso fue que en la última revisión del tramo 5 del tren maya se decidió modificar de golpe y cambiar la ruta (se rumora que por presiones de los hoteleros), desechando el avance que había dejado una ola de destrucción masiva de selva. No solo se trata de una señal de la corrupción de semejante obra, también del nivel de descuido, falta de planeación y de liderazgo de quienes coordinan dicho proyecto.

Al presidente no le cayó bien el gesto, como no le cae bien nada que no sean loas a su gobierno. Ha vendido sus proyectos emblemáticos como fundamentales para el desarrollo del país, basándose en un modelo de desarrollo caduco e impulsado por principios no participativos, poco democráticos y carentes de un enfoque sustentable (o con soluciones basadas en la naturaleza). Su visión de gobierno no considera al medio ambiente como una actor clave para la sobrevivencia de la especie –humana–, para la preservación del Estado y la protección de las poblaciones más vulnerables.

Hoy en día la conservación y protección del medio ambiente no es un tema frívolo ni de minorías privilegiadas; en muchos países se considera un tema de seguridad nacional, verlo de otra forma es no entender nada de lo que pasa en el mundo y en el propio país. Me extraña que siendo de Tabasco –un estado tan verde y lleno de agua–  y al ser testigo de la destrucción de Pemex en ese estado, aquello no se convirtiera en una lección de vida para el presidente. Su desconexión con la naturaleza es preocupante.

Desde el inicio este tren tiene mucha prisa. Se han brincado todos los procesos legales necesarios para poder construir un proyecto que sea medianamente armónico con su entorno. Cuando la lógica de las políticas públicas es el poder, suelen fallar: se quedan a medias o se caen a pedazos. Cuando la lógica es electoral o egocéntrica, los proyectos son olvidados al día siguiente del fin del sexenio. Tal parece que estamos condenados a repetir estas historias.

Por supuesto que hay voces desde el principio de este proyecto que han tratado de expresar sus argumentos, buscando detener un ecocidio, defendiendo sus comunidades, ciudades, terrenos y ejidos; pero no han encontrado quién los escuche. Y es ahora que un grupo de activistas, artistas, y organizaciones se coordinan para levantar la voz, hacer un video y ofrecer una serie de argumentos para tratar de hacer recapacitar a un gobierno que solo escucha a los fantasma de la historia y otros demonios del palacio.

Siendo honestos, la reacción del presidente al video es normal: descalifica primero, averigua después. Tratar de denostar a los artistas porque les pagan o se han vuelto “ambientalistas de ocasión“ habla muy mal del primer mandatario. Soy testigo directo de que no reciben un solo peso, sé perfecto como ha nacido su compromiso por la defensa del medio ambiente, por la construcción de una sociedad más activa e involucrada en temas de interés del bien común y en la construcción de una mayor consciencia en torno a cuidar nuestros recursos naturales.

Sé que lo hacen por amor al país, con preocupación por temas legítimos y que no ganan un peso por ello; todo lo han hecho de manera altruista, donando sus voces y espacios en redes por elevar el mensaje de una causa mayor, una que es más grande que todos nosotros y que es conservar la naturaleza, salvarnos a nosotros salvando a la Tierra. Por el contrario, a muchos les pesa estar sometidos al golpeteo político cuando solo están buscando un gramo de sensatez en un océano de insensibilidad. ¿Está mal ser un ciudadano con voz? ¿Es malo usarla cuando comulgas con una causa? ¿Acaso no se trata de eso la democracia?

Desde principios del 2020, varios de ellos ya habían participado en una primera campaña (@ArtistasxelCambio) para tratar de rescatar algo del presupuesto de la CONANP ante los inminentes recortes presupuestales por el decreto presidencial por el Covid-19; se hicieron varios videos, posts, entrevistas y se generó una pequeña campaña que incluso fue atendida por la Oficina de la Presidencia encargada entonces de la Agenda 2030, así como por el propio titular de la CONANP. ¿Pasó algo después de esa reunión? No mucho; pero en ese momento nos dijeron que el tema era de poco interés para el presidente, y que si queríamos un cambio deberíamos organizarnos mejor… Y justo eso es lo que se está haciendo.

Este cambio no será de un día y no depende solo de los artistas o activistas, es un movimiento gradual de cambio de consciencia a nivel nacional (y global) para detonar una ciudadanía más activa e involucrada en temas que no deben depender del gobierno en turno y que vale la pena defender.

El modelo de desarrollo de un gobierno progresista debería poner en el centro al desarrollo sustentable, el combate al cambio climático, la protección del medio ambiente y la búsqueda de un modelo energético que privilegie las energías renovables; debería favorecer el comercio local y fortalecer comunidades y localidades para intercambiar bienes con un modelo menos extractivo y explotador. Debería poner los recursos del estado para detonar la creatividad, impulsar el desarrollo comunitario, generar mecanismos de cooperación social… pero en cambio prefiere pelear cada mañana con adversarios imaginarios. Un Quijote peleando con molinos de viento.

Es triste, pero se vive un ataque inminente al medio ambiente y los que se atreven a levantan la voz se vuelven enemigos del gobierno. Lo que es claro es que este tren no nos llevará a ningún lado, pero generará daños ambientales y sociales hoy inconmensurables, y que pagaremos por generaciones. Por decirlo con una metáfora que le guste al presidente: este es su Fobaproa, un Fobaproa ambiental, donde nos deja una deuda millonaria a todos los mexicanos derivada de la destrucción de la selva, de los manglares, de los cenotes, de los ríos subterráneos y las especies en peligro de toda la región. Esta deuda, a diferencia del Fobaproa original es más difícil de cuantificar.

Sí hay alternativas, sí hay otro modelo de desarrollo, y todo pasa por generar los canales y los mecanismos democráticos de participación ciudadana que permitan una mayor horizontalidad en la toma de decisiones, que se consulte a la población de manera real y no tendenciosa, que se hagan los estudios ambientales, sociales, económicos y financieros pertinentes y se tomen decisiones usando toda la información disponible. ¡Qué lejos se ve todo esto hoy!, pero creo que se deben dar estas pequeñas batallas que serán las primeras piedras para construir ese Estado que sí queremos.

#SelvanosDelTren

@Artistasxelcambio

@rodaxiando