El Tren Maya y el mito del consenso

blogeditor · 22 de marzo de 2021

El Tren Maya y el mito del consenso

Las autoridades aseguran que todas “las comunidades” están a favor del Tren Maya, pero únicamente consideran como “comunidades” a aquellos actores individuales y colectivos que están a favor del proyecto. Las disidencias, las críticas, la oposición y las demandas judiciales no son “de las comunidades”, según su narrativa. En el peor de los casos, acusan que vienen de “actores externos”, “malintencionados”, “conservadores” o que responden a intereses partidistas. En el mejor de los casos, aseguran que son “minorías” que están “manipuladas por activistas”. Con esos discursos buscan minimizar e intimidar a quienes ven sus derechos afectados por este proyecto.

El Colectivo Tres Barrios nació a finales de 2019 cuando habitantes de los barrios de Santa Lucía, La Ermita y Camino Real en la ciudad de Campeche se enteraron de que el Gobierno Federal tenía la intención de “reubicarlos” a otro sitio para dar paso al Tren Maya. Su lucha resulta especialmente incómoda para las autoridades por varias razones. Por un lado, porque no pueden argumentar que son una minoría. Más de cien personas firmaron a nombre suyo y de sus familiares demandas de amparo contra los desalojos. Muchas otras no han decidido recurrir a la vía judicial, pero han manifestado su rechazo y se encuentran a la expectativa de lo que pueda ocurrir.

Por otro lado, porque los barrios se encuentran en una zona céntrica y muy visible de la capital de Campeche, a un par de cuadras del malecón, la avenida de la ciudad más importante para el turismo, la socialización y la movilidad. El “Proceso de Relocalización Consensuada” que se pretende llevar en contra de sus habitantes –actualmente suspendido por los juicios de amparo- está a la vista pública.

Es por eso que distintas autoridades y particulares vinculados al proyecto han buscado estigmatizarles, acusándoles de ser personas “invasoras”, de haber “ocupado ilegalmente un terreno federal” y de ser operadores de partidos políticos que únicamente quieren obstaculizar al actual Gobierno Federal. Estas acusaciones son contrarias a la realidad. A principios del Siglo XX, los rieles del Ferrocarril del Sureste se construyeron atravesando estos tres barrios, por lo que mucha gente perdió parte de sus terrenos con tal de darle espacio a la delta ferroviaria. La historia del Colectivo Tres Barrios no es la de personas que se instalaron al margen de los durmientes para vivir, sino de una obra que hace más de 80 años fue tercamente construida en una zona en la que no debía estar.

Estos ataques también han venido de actores privados, como recientemente hizo Mauricio Flores Arellano en su artículo en La Razón de México, exponiendo nombres de personas del Colectivo Tres Barrios que no son voceras del mismo, ni han hecho declaraciones públicas. Resulta sospechoso que tenga acceso a sus nombres sin estar autorizado en los expedientes judiciales.

Las reacciones por el Tren Maya en la Península de Yucatán no son homogéneas. El proyecto tiene aprobación mayoritaria en algunas poblaciones y rechazo mayoritario en otras. Muchas otras poblaciones están divididas en opiniones. Por eso las autoridades construyen una falsa aprobación unánime al referirse como “las comunidades” únicamente a esos espacios en los que han logrado aceptación. Gente como la que conforma el Colectivo Tres Barrios son “títeres” o “agentes de intereses oscuros”.

Las campañas de estigmatización a gente que defiende sus derechos son alarmantes. Viniendo de agentes estatales, lo son aún más.

@kalycho