El trabajo en red y los consumos problemáticos de sustancias

blogeditor · 16 de julio de 2021

El trabajo en red y los consumos problemáticos de sustancias

Introducción

Llevar adelante un trabajo en red implica trazar  estrategias que permitan lograr articulaciones entre instituciones o individuos  para poner a disposición experiencias, conocimientos y recursos en el logro de algún objetivo en común. Es una acción vinculatoria deliberada o acordada que requiere de diferentes procesos de conformación y de consolidación.

Para que  esto suceda de manera fáctica se requiere de esfuerzo, constancia e implicancia, dando así la posibilidad de  afrontar de manera integral las situaciones donde se pretende intervenir.

Intersectorialidad y el trabajo en red

El desafío de trabajar de manera intersectorial e interdisciplinaria se convierte en una alternativa viable, como lo establece la Ley Nacional de Salud Mental nº 26657 en su artículo N° 9 1 en Argentina, cuando  las redes se manifiestan como  sistemas abiertos, dinámicos, de interacción permanente, facilitadoras de intercambios en pos de fortalecer la trama vital de las comunidades.

En ocasiones esta tarea no resulta sencilla, pudiendo presentarse dificultades que derivan de diversas causas, a saber: miradas parcializadas de las problemáticas, lógicas basadas en la “exacerbada especialización”, marcos de intervención con roles hegemónicos anclados en modelos tradicionales o inclusive falta de información y desconocimiento de otras alternativas con base científica.

Entender  las problemáticas de los consumos de sustancias psicoactivas  como una cuestión compleja y multicausal es primordial para vislumbrar alternativas ante las tradicionales propuestas parciales, verticalistas  y de sesgo moral, que no  reparan en el entramado de situaciones que atraviesan a las personas; sus historias, sus vivencias, sus carencias, sus etapas vitales, sus consumos,  así como sus contextos, su cultura y el análisis que ellos mismos tienen sobre las causas y posibles soluciones a los problemas presentes en su territorio.

En cada comunidad existen instituciones y personas que configuran, en mayor o menor medida, una red de relaciones; en el marco de sociedades donde las crisis se acentúan  significativamente, donde la falta de oportunidades, la precariedad laboral y la inaccesibilidad a la vivienda, así como la estigmatización, la marginación y la violencia encauzada hacia determinados  sectores o grupos proponen un escenario de incertidumbre, desigualdad y donde la fragmentación social debilita los lazos afectivos y de solidaridad, es imprescindible trabajar sobre las redes de apoyo, de prevención y asistencia para vislumbrar una respuesta amplia a las múltiples circunstancias asociadas a distintas problemáticas, entre ellas el uso no seguro de drogas.

Un acercamiento sostenido, situado, empático, que promueva la autonomía de los ciudadanos y que sea respetuoso de sus pautas culturales es un paso indispensable para pensar estrategias de abordaje en las  comunidades. De la misma manera, realizar un reconocimiento o mapeo de con qué recursos institucionales cuenta ese grupo, que tipo de relaciones establecen entre ellas, que concepción tienen del resto de las organizaciones; conocer que piensan estas instituciones de su comunidad y de las problemáticas que atraviesan a sus miembros es de gran relevancia. De esta manera adentrarse en el trabajo que cada organización hace, qué metas persigue y de qué manera piensa lograrlas, así como cuáles son las limitaciones con las que se encuentra en relación a sus fines es clave, ya que nos permite ver de qué manera las características, objetivos y posibilidades de cada institución se podrían anudar a las demás, creando así nuevos “filamentos” a “amarrar” en pos de crear una trama más amplia y diversa.

De aquí surgirá una oportunidad de fortalecimiento en las identidades, este reconocimiento de múltiples espacios y alternativas de cimentación, con la consecuente incorporación y aceptación de diferencias fomentará la posibilidad de coexistencias y de lazos más amplios de  solidaridad y de cuidado.

Es así que, pensar las redes y sus relaciones va más allá de la derivación de una situación particular. La articulación, entonces, exige un proyecto en conjunto, con movimientos sincrónicos, que busquen fines en común aunque las responsabilidades estén delimitadas, con relaciones más horizontales donde vinculen a una mayor diversidad de actores que pongan a disposición una variedad de recursos para alcanzar los objetivos establecidos, consiguiendo además enriquecer y transformar estructuras y saberes. En el marco de un abordaje comunitario e integral de los consumos problemáticos, “trabajar desde la perspectiva de redes implica pensar una estrategia de intervención que no esté centrada únicamente en el individuo sino más bien enfocada ‟desde el equipo con las personas e instituciones que son o deben ser parte de la respuesta integral  frente a múltiples vulneraciones de derechos” (Barros y otros, 2018).

En la red aparecerá un potencial “terapéutico” dado por el fortalecimiento de los lazos sociales y tramas vinculares, y por la amplitud en las experiencias de aprendizajes y  contención, dando lugar a la promoción de nuevas relaciones significativas,  dotando de un mayor caudal de recursos a los implicados y en el caso de poblaciones vulneradas garantizando y restituyendo derechos.

Aunando voluntades se evita superponer acciones, ampliando, a través  del intercambio y la colaboración, la capacidad para resolver situaciones problemáticas de manera efectiva.

La construcción de una estrategia consensuada, entre instituciones, usuarios y comunidad, dará como resultado movilizaciones subjetivas en relación a las capacidades de los participantes, propiciando la desestigmatización y disminuyendo la marginalidad en relación a la accesibilidad y  participación activa de los sujetos en los procesos de construcción de  salud de sus territorios, como lo establecen los modelos integrales de abordaje comunitario que buscan “…construir un espacio de vinculación, encuentro y empoderamiento para los grupos sociales –presenten o no una fuerte exclusión social– en donde sean ellos también los que ofrezcan alternativas de respuestas posibles, ya sea motorizados por su propia iniciativa, o bien sumándose al trabajo impulsado inicialmente a partir de un grupo de actores sociales (Camarotti, ,Kornblit, 2015).

Conclusión

Las redes que preceden a cualquier intervención -más débiles o robustas- son un recurso presente en la comunidad. Entender y valorar esa herramienta en la implementación de acciones, inclusive pensar que el quehacer puede estar dirigido específicamente a la intervención en ellas, de manera que trabajar en el fortalecimiento de redes entre redes  puede ser  de suma importancia si se pretende que el abordaje atienda de manera integral a la comunidad y que el enfoque de la multicausalidad en las problemáticas de consumos de drogas esté presente. El trabajo de afianzamiento y fortalecimiento de la labor en red da la posibilidad de que la intervención quede instalada de manera permanente para el afrontamiento de otras problemáticas asociadas.

De esta manera irán surgiendo propuestas que consoliden acciones que se vienen realizando, a la vez que posibiliten nuevas alternativas de intervención más eficientes y respetuosas de la cultura de cada comunidad. Además, se irá garantizando la participación democrática y el pleno ejercicio de la ciudadanía de las personas sean o no usuarias de sustancias psicoactivas.

* Diego Rotundo (@RotDiego) es licenciado en Psicología, miembro de RESET – Política de Drogas y Derechos Humanos y (orgullosamente) graduado del Diplomado en “Política de Drogas, Salud y Derechos Humanos”.

 

 

Las opiniones expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de la autora o autor y no necesariamente representan la opinión del Programa de Política de Drogas.

 

Barros, R.; Canay, R.; Carroli, M.; Milanese, E.; Serrano, I. y Tufró, F. (2018), ‟Justificación y viabilidad del Tratamiento comunitario”, en Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, Vol. 64, N o 3, 185-197. Buenos Aires.

Camarotti, Ana Clara ; Kornblit, Ana Lía. (2015). Abordaje integral comunitario de los consumos problemáticos de drogas: construyendo un modelo.

Ley nacional de salud mental nº 26657.

 

 

1 “El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento, restitución o promoción de los lazos sociales”.