El TPP: ¿Abrir o cerrarnos a Asia?

Simón Levy · 24 de junio de 2012

El TPP: ¿Abrir o cerrarnos a Asia?

 

A Alejandro Ramírez

por demostrar que el liderazgo

 no necesita de puestos públicos.

El mundo se enfrenta a una silenciosa marcha galopante con dos fuerzas que luchan presurosas: Se está orientando Occidente al tiempo que se está occidentalizando Oriente.

El siglo XXI le está dando a Asia la posibilidad de inaugurar el Comercio 3.0 de (Flujo de valor en mercancías, geopolítica militar, recursos naturales, commodities) dejando atrás la versión del Comercio 1.0 – que dominó la década de los 90’s a la actualidad)  (Flujo de mercancías, servicios, inversión).

Y mientras el mundo juega al libre comercio, aumenta en los países la discrecionalidad por las barreras no arancelarias. Es un juego de verbos de libertad comercial frente a acciones de protección estatal.

Así, en el marco de la Cumbre de Líderes del G20 en  Los Cabos, México, el presidente de Estados Unidos Barack Obama, extendió una invitación formal a México y Canadá – previamente consensuada por los Estados negociadores del TPP – para unirse a las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, TPP, lo cual implica que ambos países podrán sentarse a la mesa e impulsar sus intereses dentro de este tratado a partir de la próxima ronda de negociaciones, a celebrarse en julio en San Diego, California.

Y China el gran oponente de este mecanismo, observa callada.Para interactuar con Asia, es necesario entender que sólo puede ejercerse el multilateralismo con bilateralidad inteligente con China.

¿Qué es el TPP?

El  Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, (TPP por sus siglas en inglés), es un tratado multilateral de libre comercio, cuyo objetivo es liberalizar el comercio en la región de Asia Pacífico. De esta forma se busca reducir barreras al comercio y a la inversión para avanzar hacia la meta principal que los países miembros del Foro de Cooperación Económica para Asia y el Pacífico, APEC, se han propuesto, a saber, crear el Área de Libre Comercio de Asia Pacífico, FTAAP.

Actualmente el TPP se encuentra compuesto por cuatro miembros originales: Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur; y siete Estados negociadores: Australia, Malasia, Perú, Estados Unidos y Vietnam, México y Canadá.

En Noviembre de 2011, en el marco de la APEC, los 9 Estados negociadores produjeron un marco general de cooperación para el TPP basado en cinco áreas estratégicas surgidas de los intereses de los mismos en la región. Estas son:

 

•    Acceso total a los mercados: para eliminar barreras arancelarias y no arancelarias al comercio de bienes y servicios y a la inversión, creando, de esta manera, nuevas oportunidades para los negocios de los países miembros y sus trabajadores, así como beneficios inmediatos para sus consumidores

•    Enfoque principal regional: para facilitar el desarrollo de cadenas de suministro y producción entre los miembros que contribuyan a la creación de empleos, elevar el nivel de vida de sus habitantes y promuevan el desarrollo económico sostenible.

•    Tratamiento transversal a los problemas comerciales: buscando capitalizar los avances obtenidos en la APEC y otros foros,  el TPP comprende el tratamiento de cuatro nuevas cuestiones en el área comercial:

1.    Coherencia Regulatoria
2.    Competitividad y Facilitación de Negocios
3.    Propuestas para Pequeñas y Medianas Empresas, Pymes
4.    Cooperación para el Desarrollo Económico

•    Afrontar nuevos retos: promoviendo el conocimiento y la tecnología en nuevas áreas que incluyen la tecnología digital y las energías verdes a fin de proteger el patrimonio de las generaciones futuras.

•    Capacidad de respuesta para hacer frente a los retos cambiantes del sistema económico internacional, así como fomentar la anexión de nuevos países al TPP.

OPORTUNIDADES PARA MÉXICO DESDE UNA PERSPECTIVA NORTEAMERICANA

Primero, el TPP representa una oportunidad para que México fortalezca sus relaciones económicas y comerciales con Estados Unidos. Este último reportó un déficit comercial de 51.8 mil millones de dólares en marzo de 2012,  lo cual tiene importantes implicaciones negativas para su economía interna. Existen dos formas de reducir este déficit: reduciendo sus importaciones o aumentando sus exportaciones; sin embargo, una estrategia que incluya ambos sería más adecuada que apostar por solo un aspecto.

Dentro de su estrategia por aumentar sus exportaciones, Estados Unidos tiene que buscar nuevos mercados para sus productos y servicios y mejorar su posición ante sus principales socios comerciales.

Ante la recesión en la Unión Europea y la consecuente pérdida en la capacidad de consumo de los europeos, resulta difícil que Estados Unidos aumente considerablemente sus exportaciones hacia esta región. En contraste los países asiáticos, principalmente las potencias emergentes como Tailandia, Malasia, China, Indonesia, India Vietnam, Singapur, entre otros, presentan tasas de crecimiento económico sostenidas a niveles muy altos; por lo que, si Estados Unidos ha de aumentar sus exportaciones, su estrategia debe de ir encaminada a atacar de forma más agresiva estos mercados. Para ello, su alianza con México resulta fundamental, pues en las últimas dos décadas se ha desarrollado un sistema productivo regional integrado en América del Norte.

Sin embargo; resulta fundamental enfatizar que estas oportunidades, desde una perspectiva norteamericana,  traen beneficios principalmente a corto plazo para México. Sería un error que nuestro país entrase al TPP y se conformara con exportar componentes integrados a productos norteamericanos con alto valor agregado. Hacer esto significaría que México agregaría muy poco valor a los bienes y servicios de consumo final, transfiriendo la mayor parte de las rentas a Estados Unidos. El problema, en cambio, sería a largo plazo, pues el modelo industrial mexicano actual hace muy difícil el aumento real en los salarios, lo cual contribuye al estancamiento en el bienestar de las familias mexicanas. También, México sufriría gravemente, como actualmente ocurre, con los ciclos económicos estadounidenses. Por lo anterior, es imprescindible que el país cree un modelo exportador autónomo, sustentado en el desarrollo tecnológico, que haga posible la diversificación económica y comercial del país y genere rentas cada vez mayores que permanezcan entre las familias mexicanas.

 

OPORTUNIDADES DESDE UNA PERSPECTIVA ASIÁTICA

Algunos expertos en comercio y economía internacionales promueven el ingreso de México al TPP por considerar que representa una gran oportunidad para lograr la tan sonada diversificación de las relaciones comerciales. Sin embargo ¿Resulta esto cierto?
Para responder a esta cuestión es necesario contextualizar a México en términos de otros países del TPP:
•    México es el segundo mercado más grande del TPP – solo después de Estados Unidos –

•    México es la segunda economía más grande del TPP

•    México mantiene un déficit comercial con todos los países asiáticos dentro del TPP – excepto Brunei con el que su relación comercial es muy poco significativa –

•    México ya cuenta con un tratado de libre comercio con Canadá, Chile, Estados Unidos y Perú –  también exporta a Singapur sin aranceles, al ser este un puerto libre –

 

Por lo anterior, es posible inferir que el TPP no mejoraría, en términos absolutos, el panorama exportador de México, al menos en el mediano plazo. Por el contrario, ampliaría aun más su déficit comercial con estos países asiáticos, los cuales podrían aprovechar el tamaño del mercado mexicano para aumentar considerablemente sus exportaciones. Por ello, la respuesta es que, al menos en el mediano plazo, el TPP no resultaría económica ni comercialmente decisivo para la diversificación de los mercados mexicanos de exportación. No obstante, el TPP presenta otras áreas de oportunidad que presentan atractivos beneficios para el país, sobre todo en términos de transferencia de tecnología.

Dentro del TPP, Singapur y Malasia son dos economías cuyo crecimiento en innovación y tecnología se ha disparado en las últimas décadas, bajo el propósito de acelerar su transición hacia una economía del conocimiento. Esto se ha debido principalmente al apoyo gubernamental para la comercialización de la innovación tecnológica y científica, a su modelo orientado a las exportaciones – que comenzó desde la década de los setenta – y a una fuerte cooperación entre el sector público y privado. En este sentido, el TPP representa una oportunidad para que México fortalezca sus relaciones gubernamentales y académicas con estos países en materia tecnológica. También, se abre una oportunidad para que las empresas mexicanas busquen invertir conjuntamente en proyectos con empresas malayas y singapurenses, buscando absorber y asimilar la tecnología de las mismas.

Es momento de decidir para dónde va México, dejar la apuesta por la servidumbre de paso de insumos y materias primas y convertirnos en la economía que el mundo está esperando cuya oferta exportable exista gracias a la reindustrialización de nuestro país.