El tema: La ciudad como territorio a defender

blogeditor · 8 de noviembre de 2022

El tema: La ciudad como territorio a defender

La Ciudad de México puede ser definida desde su inmensidad que intimida y desde la población que concentra; la descripción de su horizonte puede ser la de avenidas, segundos pisos y edificios; su aroma, el de una combustión que nunca termina y que se extiende de un escape al que sigue, como un fuego sincronizado en movimiento. Pero la Ciudad de México ya era antes de todo lo que se le construyó, ya tenía nombres que referían siempre al agua que la cubría. Su dinamismo no era el de autos, camiones y trenes, sino de ríos, lagos y cañadas. Ese territorio sigue ahí, aunque lo han arrancado de nuestro imaginario.

Nopalera en Milpa Alta, Ciudad de México. Foto: Pablo Montaño.

Una de las ideas con mayores consecuencias que hemos aceptado es que nuestras ciudades fueron construidas sobre un lienzo en blanco, sobre terrenos inertes a la espera del desarrollo urbano y de la definición de autoridades y el capital. Toda ciudad se fundó sobre un ecosistema vivo, sobre un entramado de relaciones y ciclos que preceden a cualquier fundador con su dedo apuntando al suelo enunciando algún nombre. La negación del vínculo que tiene la ciudad con el territorio que la sostiene las ha convertido en el sitio de mayor generación de emisiones que provocan la crisis climática, en la concentración de espacios no vivos y de ríos de veneno.

Aunque impactadas, las ciudades siguen siendo un territorio y el territorio se defiende. La Ciudad de México sigue siendo más rural que urbana y desde ella siguen brotando ojos de agua y en sus humedales siguen anidando aves y sus bosques, ahora llamados urbanos, sigen llenándose de flores. La segunda temporada de El Tema recorrió estos espacios, desde ellos dialogaron Gael y Yásnaya con expertas y defensores que reconocen la ciudad como el organismo vivo que nunca ha dejado de ser. Son seis episodios que completan el retrato de una ciudad y sus sustentos de vida de cara a la crisis del clima.

Arroyo en Los Dinamos, Ciudad de México. Foto: Pablo Montaño.

La Ciudad de México ha sobrevivido múltiples cataclismos, y su resistencia no sólo ha venido de la generosidad de sus montañas que la siguen llenando de agua o sus suelos que después de tantos años siguen proveyendo alimento; esta ciudad también sobrevive desde quien la habita y las historias que ellas y ellos cuentan. Las historias que contamos de las ciudades se convierten en su definición, y podemos caer en la trampa de repetir las vivencias individuales que justifican los megaproyectos y el despojo, como el tráfico, el constante olor a drenaje, los cortes de luz o la eterna presencia de basura; o bien, podemos colectivizar las historias de resistencia. Por ejemplo, la comunidad de Iztapalapa que capta, purifica y almacena el agua de lluvia (episodio 1), los campesinos de Milpa Alta que siguen alimentando a una ciudad que los niega (episodio 6), la cooperativa de ciclotaxis asistidos con electricidad que se recargan con energía solar en Tláhuac (episodio 4) o la demanda que jóvenes están haciendo al Gobierno Mexicano exigiendo su derecho a un futuro posible (episodio 2).

Puente de Cuemanco, Humedal de Xochimilco, Ciudad de México. Foto: Pablo Montaño.

Recuperar nuestras ciudades desde las historias de quienes resisten nos acerca a la promesa del futuro que aún encarnan, a la vida que sigue en ellas. La crítica a lo que está roto, descompuesto y decadente debe continuar, teniendo en claro que las respuestas difícilmente llegarán desde los lugares e intereses que decidieron romper y sacrificar la ciudad. Las experiencias que tejen los capítulos de El Tema hacen eco en las palabras de a Audre Lorde: “las herramientas del amo nunca desarmarán la casa del amo”, es desde la organización de las comunidades, desde la resistencia a las industrias que hacen del despojo su negocio y desde la recuperación y la conservación de saberes que se pueden luchar contra las muchas caras de las crisis climática y contra quienes la alimentan por el beneficio siempre de unos pocos.

Para defender un territorio primero hay que amarlo, y para amarlo, hay que conocerlo. En estas voces hay historias para conocer una ciudad que sobrevive y resiste, y un plan de ruta para futuros posibles que desde el despojo nos prohibieron soñar.

* Pablo Montaño (@PabloMontanoB) es guionista y productor de El Tema, coordinador de Conexiones Climáticas (@CClimaticas).

La segunda temporada de la serie de documentales El Tema es una producción de La Corriente del Golfo y se estará publicando desde su canal de YouTube. Puedes suscribirte y ver la primera temporada y los capítulos publicados de la segunda temporada aquí.