El talón de Aquiles de la revocación de mandato

blogeditor · 8 de abril de 2022

El talón de Aquiles de la revocación de mandato

Uno de los argumentos más curiosos para promover la revocación de mandato es que -como herramienta de participación ciudadana- representa una oportunidad para avanzar la democracia en nuestro país. Sus promotores sostienen que es un mecanismo legítimo empleado en democracias alrededor del mundo. Por lo tanto, las y los mexicanos estaríamos frente a un ejercicio de democracia que -se nos dice- propiciará una mayor participación de personas comunes y corrientes en los asuntos públicos del país.

Sin embargo, este argumento tiene un talón de Aquiles: solo porque un mecanismo sea legítimo, no significa que su uso siempre sea virtuoso.

Hay que separar el medio del fin. Si el fin es contar con un México más democrático y participativo, entonces debemos preguntarnos cómo es que este ejercicio ayudaría a que las personas se interesen en la vida pública.

El problema con esta revocación de mandato es que ha sido empleada con otros objetivos en mente. Prueba de ello se ve reflejada en el debate público. No nos estamos preguntando con seriedad si existen razones suficientes para interrumpir un mandato presidencial a dos años de su conclusión. Hacerlo implicaría analizar situaciones y políticas en concreto, preguntarnos si estaríamos mejor con otra cabeza al frente del Ejecutivo. Tendríamos discusiones acerca del rumbo del país, de qué tipo de cosas esperamos de quien asume las responsabilidades que conlleva la Presidencia, y evaluaríamos si el presidente en turno cumple -o no- con esos parámetros.

En cambio, escuchamos una y otra vez que es una promesa de campaña que el presidente está cumpliendo, y que es una oportunidad para refrendar el apoyo que le damos. Por otro lado, oímos quejas acerca de su ego y cómo forzó este ejercicio para agrandar su capital político, posiblemente tentando las aguas para el 2024. Lejos de llevarnos a discusiones acerca de nuestro futuro colectivo como país, terminamos por concentrarnos en los motivos de una persona para promover un ejercicio para su posible destitución.

A todas luces, el fin de esta revocación es dejar bien parado al presidente. Impulsó esta votación sabiendo que quienes lo apoyan estarán más dispuestos a participar en ella y quienes no probablemente se abstengan. Marcó línea para que miembros de su partido y simpatizantes recabaran las firmas necesarias (y, dicho sea de paso, el dinero) para detonar el ejercicio. Inclusive aprovechó para arremeter nuevamente contra el árbitro electoral, posiblemente preparando un discurso de contención para el escenario poco probable de un resultado no favorable.

Dentro de la crítica a este ejercicio es importante señalar que hubo -y sigue habiendo- alternativas a la forma en la que se llevó a cabo. Las y los mexicanos podemos contar con herramientas de participación ciudadana que sí fomenten una mejor democracia. Podemos normar la revocación de mandato a nivel federal dentro de un paraguas de mecanismos de democracia directa, como lo ha hecho la Ciudad de México y otras entidades en sus respectivas leyes de participación ciudadana. Ello nos permitiría contar con una gama de herramientas para participar en lo público, y propiciar los debates que pongan al centro temas de interés colectivo.

Hay quienes estamos convencidos de que una democracia debe contar con contrapesos y cauces institucionales. Lo preocupante de esta revocación de mandato es que parece ser un capítulo más en una larga saga política, la cual ha buscado imponer la figura presidencial por encima de todas las otras. Nuestro país tiene una larga tradición presidencialista que ha sido difícil de cambiar para impulsar una democracia mejor equilibrada. Hemos tenido avances y retrocesos, y seguramente los seguiremos teniendo a futuro. Por el momento, considero pertinente soltar reflexiones de cómo es que podemos seguir consolidando nuestra joven democracia, sin descarrilarnos demasiado en el intento.

* César Sánchez Gaona (@CesarSGaona) es politólogo especialista en democracia y temas anticorrupción.