Gire · 6 de marzo de 2012
Por: Alma Beltrán y Puga, coordinadora Jurídica de GIRE.
En una magnífica compilación de las discusiones sobre la sexualidad que tuvieron varios artistas surrealistas entre 1928 y 1932 (Investigating Sex, Verso, 2011), se leen conversaciones de esta naturaleza:
ANDRÉ BRETÓN: Un hombre y una mujer hacen el amor. ¿Hasta qué punto el hombre se da cuenta del orgasmo de la mujer? ¿Tanguy?
YVES TANGUY: Difícilmente se da cuenta.
ANDRÉ BRETON: ¿Tienes maneras objetivas de saberlo?
YVES TANGUY: Sí.
No nos dicen cuáles son estas maneras.
A pesar de que André Breton y sus amigos tenían la firme intención de explicar, mediante datos y razonamientos objetivos, la naturaleza y alcances de asuntos controvertidos (tabú para la época) como el sexo, amor, y la homosexualidad, sus “investigaciones” estaban basadas completamente en juicios subjetivos, y acababan siendo sumamente humorísticas. Al igual que estas inquisiciones subjetivas sobre la sexualidad, los argumentos actuales de los obispos, los políticos republicanos y los jueces en Estados Unidos en contra de los anticonceptivos suenan “muy surrealistas” y hasta dan risa.
El pasado 20 de enero, el Presidente Obama presentó al Congreso una propuesta de ley (Affordable Care Act) para que los anticonceptivos sean incluidos en la cobertura de las pólizas de seguros sin costo adicional, aún cuando las beneficiarias sean personas que trabajen en instituciones religiosas (no iglesias), como hospitales, escuelas y organizaciones altruistas. Contra esta propuesta, se han opuesto álgidamente – como era de esperarse – los obispos de la iglesia Católica y líderes evangélicos, así como algunos legisladores republicanos, por considerar que van en contra de la libertad religiosa y que los anticonceptivos son “abortivos” ya que, según ellos, algunos de estos métodos “previenen la implantación del óvulo fecundado” e inclusive pueden llegar a promover la expulsión del mismo una vez implantado en el endometrio. Estas son dos creencias que la ciencia se ha cansado de desmentir.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido que los anticonceptivos orales no tienen efectos si la mujer ya está embarazada. El uso de estos anticonceptivos sirve para prevenir el embarazo.
La administración de Obama no ha sido del todo congruente en sus políticas en torno la sexualidad y la reproducción. A pesar de la actual iniciativa de ampliación de beneficios de las aseguradoras en materia de planificación familiar y de los discursos del Presidente Obama (que son grandiosos) sobre la defensa del laicismo estatal y la libertad religiosa, dos materias que no se contraponen sino que se dan la mano, la distribución de la AE sigue estando restringida para las adolescentes en el país. En diciembre del año pasado, la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius vetó la recomendación de la Food and Drug Administration (FDA), responsable de controlar el registro público de medicinas y alimentos, de distribuir en las farmacias la píldora de anticoncepción de emergencia del Plan B (un tipo de AE), y sus equivalentes genéricos, a mujeres de todas las edades.
El Consorcio Internacional sobre Anticoncepción de Emergencia (ICEC), la Federación Internacional de Ginecobstetricia (FIGO) y la Organización Mundial de la Salud, han reiterado que la AE no es abortiva, ya que lo que previene es la fertilización del óvulo por el espermatozoide, no la implantación. Numerosos estudios han concluido que la alta dosis hormonal de la AE no afecta negativamente si el óvulo ya ha sido implantado y que una vez realizada la implantación la AE pierde toda eficacia. Por lo que las píldoras de emergencia no tienen efectos si una mujer se encuentra embarazada, justamente lo que impiden es el embarazo. Así pues, el uso del aborto como argumento para evitar la ampliación del inventario de opciones de decisión para la mujeres es profundamente falaz e ideológico.
Actualmente, la AE se vende en las farmacias estadounidenses, sin necesidad de receta médica a las mujeres a partir de los 17 años, por lo que las adolescentes que no alcanzan esta edad enfrentan mayores restricciones para obtenerla. El Centro de Derechos Reproductivos (CRR), una ONG de abogadas que defiende los derechos reproductivos, que históricamente ha luchado en contra de estas restricciones, presentó una demanda en contra de la Secretaria de Salud por esta negativa ya que impacta de forma negativa en la política pública sobre planificación familiar y la reducción de embarazos adolescentes en Estados Unidos. Ojalá se gane el litigio.
Esperemos que la propuesta de Obama se apruebe y que las discusiones en el Congreso de Estados Unidos superen las posturas surrealistas de varios legisladores que intentan disfrazar con argumentos de “libertad religiosa”, su ignorancia científica sobre los efectos de los anticonceptivos. De lo contrario, los diarios de los debates del Congreso servirán para otra compilación similar a las discusiones sobre sexualidad de André Bretón y los surrealistas franceses de principios del siglo XX.