blogeditor · 28 de octubre de 2015
Por: Vladimir Castañeda (@vlad_castaneda)
Desde hace algunos años, la planificación de la Zona Metropolitana Laguna ha querido imitar las grandes avenidas y freeways de Estados Unidos. Desde el boulevard Miguel Alemán en Gómez Palacio, hasta el boulevard Independencia y Revolución en Torreón, la urgencia de alcaldesas y alcaldes ha sido incrementar la velocidad de los vehículos para transportarse hasta los distintos puntos de la Zona Metropolitana Laguna (ZML) sin que nada ni nadie se les atraviese. Pero se olvidaron de alguien: un personaje quien hasta hace poco empezó a dar pulsos de vida en esta también caótica Zona Metropolitana.
Torreón es la ciudad que mayormente suena en el mapa mexicano, tanto por ser el corazón del norte de México, como por la ola de violencia que se vivió hace algunos años. Aquí le quitamos espacio a los peatones y se lo dimos a los vehículos con la construcción de puentes vehiculares para al oriente y al norte de la ciudad, así como la construcción de Distribuidores Viales que lo único que causaron fue más accidentes en ellos, y desconexión de los de a pie y de los de a bicla.
En Torreón, hasta hace poco hablar de calles peatonales, zonas peatonales, pasos peatonales (pasos cebra), espacios azules para personas con discapacidad (PCD) era desconocido, pero ahí los teníamos, no escondidos pero sí olvidados. Conceptos que la misma gente no conocía pero ya existían y los ponían en práctica, como el cierre de calles para el disfrute de los habitantes de las colonias de la periferia. Las personas de las colonias Las Dalias, Fuentes del Sur, Fovissste La Rosita, Sol de Oriente en Torreón y Valle Hermoso en Matamoros ya disfrutaban del cierre de calles donde podías encontrar la convivencia entre los vecinos, así como el comercio de personas que venden de todo, desde yogur hasta artículos de segunda mano, frutas y otros alimentos, todo para la casa, personas deleitando con música norteña, los compas del güiro, el acordeón y la tarola tocando por todo el tianguis por una moneda. La gente estaba HACIENDO CIUDAD en las colonias SIN DARSE CUENTA.

Hace casi 3 años, unos jóvenes se lanzaron a recuperar el centro de Torreón con una visión clara de lo que querían. Fue así que nació MORELEANDO, un proyecto el cual fomenta la peatonalización de las calles así como la cultura de convivencia entre los laguneros, idea extraordinaria que nació desde la sociedad civil y hoy es todo un éxito el evento el primer sábado de cada mes.
Ante esto, en la laguna se ha venido hablando de los derechos peatonales y de la sana convivencia que debe existir entre todos los actores de la movilidad, desde automovilistas hasta los peatones, pero también los negocios, pues existen muchos de ellos que han ocupado banquetas que impiden el paso a las personas. Desafortunadamente existe una gran mayoría de negocios que parece no importarles ocupar espacios en la banqueta tanto para la ubicación de estacionamientos así como con mesas y sillas, y la autoridad no ha hecho nada al respecto, pues aunque existen agentes de tránsito, pareciera que estos mismos no conocen el Reglamento de Movilidad Urbana el cual señala que ningún vehículo debe estar sobre la banqueta.
Desde Mayo y por primera vez en el país, el ayuntamiento de Torreón encabezado por Miguel Riquelme adoptó la Visión de Cero Incidentes Viales (Visión Cero). Sin embargo, en las reuniones de seguridad semanales se han discutido los incidentes viales, pero sin implementar acciones que detengan o disminuyan el número de estos incidentes que han provocado lesiones en peatones, ciclistas y motociclistas, y que ya superan en número el reporte de asesinatos por narcotráfico y delincuencia organizada. Vale la pena implementar acciones, si no vienen del gobierno, sí de la sociedad civil, quienes verdaderamente nos preocupamos por el bienestar de la región, que es nuestra casa y de la cual estamos orgullosos de vivir en ella.
En Gómez Palacio la situación es similar, el número de incidentes viales ha sido constante en el tiempo, sobre todo en la zona del periférico Ejército Mexicano, y dentro de la ciudad, los conductores de los vehículos parecieran que van jugando competencias de velocidad para saber quién es el primero en llegar al próximo semáforo en rojo. En el centro de Gómez también se cuenta con un ambiente caótico tanto en sus banquetas como en sus calles, pues los desniveles o los obstáculos que se encuentran sobre las banquetas, provocan que el peatón tenga que caminar sobre el arroyo vehicular.

Lerdo es la segunda ciudad más feliz para vivir en México, sus calles pequeñas aún conservan lo amistosa que puede ser una ciudad para con los peatones, su centro histórico cerrado a la circulación de vehículos permiten caminar alrededor de la plaza principal y comerte un tradicional elote o una nieve de Chepo mientras disfrutas de alguna melodía de algún “karaoke” ciudadano. Hasta ahora por su naturaleza Lerdo es la ciudad más peatonal de la Zona Metropolitana, pues sus banquetas no tienen tantos desniveles o rampas que le impidan a una persona trasladarse de un punto a otro, sobre todo en el centro. Esta ciudad aún no se ve conceptualizada como Gómez Palacio y Torreón, y esperemos que así siga.


En general, la Comarca Lagunera tiene políticos con tendencia por hacer obras visibles, obras por donde los autos puedan circular y cada funcionario pueda decir “este lo hice yo”, pero es triste al ver que solo pensaron en su persona en tiempo presente; no pensaron en que los niños deben jugar en las banquetas y calles, no pensaron en las personas con algún tipo de discapacidad, y sobre todo tampoco pensaron en los adultos mayores, pues las obras que aquí se construyen no invitan a la sana convivencia de todos los actores de la movilidad.