El significado de una crisis

blogeditor · 24 de marzo de 2021

El significado de una crisis

En los últimos días, la prensa estadounidense ha propagado la idea de que la frontera sur de ese país está en “crisis”. En México, algunos medios nacionales, como el Reforma, han hecho eco anunciando la “oleada migratoria”. Estas notas son el resultado de la revelación por parte de la policía fronteriza de Estados Unidos que en febrero de este año se detuvieron a más de  100,000 personas migrantes, el mayor número desde mayo de 2019. Sin embargo, el frenesí mediático no se debe a estos datos, sino a cómo los Republicanos han usado este momento para darle un golpe político a la administración de Biden.

Empecemos por los datos, porque si esta de verdad es una crisis migratoria, los datos lo demostrarían. Es cierto que la migración a Estados Unidos ha incrementado en el último mes. Sin embargo, el número de migrantes ha ido aumentando de manera consistente desde abril del año pasado. Por otro lado, el alza es parte de un ciclo de aumentos periódicos, usualmente a principios de año cuando empieza a mejorar el clima. Esta tendencia se observó con claridad en 2019 y 2014. Además, el número de migrantes indocumentados ha disminuido dramáticamente en los últimos veinte años. Por último, el aumento era completamente predecible tras los devastadores efectos de los huracanes Eta e Iota y la pandemia que congeló la migración por un tiempo pero que ya no la está frenando.

Es posible incluso que ni siquiera haya habido un aumento de migrantes. Un análisis de los datos de detenciones 1 revela que el aumento de éstas se puede atribuir a que la gente deportada está volviendo a intentar entrar. Por la pandemia, Estados Unidos impuso restricciones migratorias que sigue utilizando para negar la entrada a todos los adultos migrantes (a diferencia de la administración de Trump, la de Biden está dejando que los menores de edad entren). De acuerdo al análisis, cuando muchas de estas personas no logran migrar, vuelven a intentarlo en vez de regresar a su país de origen. Es decir, el aumento de detenciones se debe a la reincidencia de cruces fronterizos por una población relativamente estable no porque miles de migrantes más estén llegando.

Lejos de aceptar la incertidumbre epistémica en torno a la migración, la prensa estadounidense le ha seguido el juego a los republicanos al culpar a Biden por la llegada de los migrantes. Claro, dicen, como él prometió fronteras abiertas, la gente está tratando de entrar ahora más que nunca. Sin duda habrá gente que esté intentando ahora porque percibe que hay más oportunidades para migrar que antes. No obstante, tenemos años de evidencia que los flujos migratorios no dependen de las leyes o políticas migratorias. Estados Unidos lleva más de 30 años implementando una política de criminalización y opresión del migrante y, a pesar de esto, no ha logrado inhibir la migración, pues ésta se ve impulsada por fuerzas sociales y económicas, tanto en Estados Unidos como en los países expulsores de migrantes.

Todo esto indica que en realidad no hay una crisis migratoria. No están llegando hordas de personas que Estados Unidos no podría absorber y procesar si así lo deseara. Esto no quiere decir que no haya una crisis. Sin embargo, la crisis que existe es humanitaria. Las políticas restrictivas de Estados Unidos han fomentado los asentamientos irregulares en la frontera, impulsado a que la gente opte cruzar por caminos más peligrosos y el hacinamiento en centros de acopio estadounidenses paupérrimos para niños, niñas y adolescentes migrantes. Es decir, la crisis migratoria es que la gente, y en muchos casos menores de edad, es forzada a arriesgar su vida y sufrir la privación de su libertad por el simple hecho de querer vivir en otro lugar.

La administración de Biden no ha sabido responder porque al igual que los republicanos entiende la migración como un problema. Su diferencia de opinión radica en cómo se resuelve. Para ellos, no hay que prohibir la entrada ni tratar a los migrantes inhumanamente con políticas draconianas, pero sí hay que hacer lo posible para que menos gente llegue. Es por eso que el Secretario del Departamento de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, exhortó a los migrantes a no viajar a Estados Unidos, y que la misma legislación que Biden propone no plantea crear nuevas formas para que la gente migre. Mientras Estados Unidos no replantee esta visión acerca de la migración, continuarán ciclos de indignación prefabricada y respuestas tibias que no alterarán la situación de los migrantes.

La pregunta de si lo que está sucediendo en Estados Unidos es una crisis o no también nos permite ver la poca priorización que en México se le da al tema migratorio. Por muchos motivos, algunos más válidos que otros, los medios del centro del país históricamente le han dado atención al tema migratorio solo cuando empieza a haber ruido de nuestro vecino al norte. En este caso, la migración apenas volvió a ser nota a pesar que la crisis humanitaria de migrantes en México empezó en 2019 con los Protocolos para la Protección de los Migrantes (MPP). Como escribí en su momento, esta política generó campamentos de refugiados en toda la frontera norte de nuestro país. Ese año la situación de los migrantes dejó de importar en Estados Unidos porque las imágenes del hacinamiento e inanición ya no eran en su país, y a nosotros parece que nos dejó de importar porque a los estadounidenses no les importaba. Si algún día queremos tener una política migratoria real, esto es algo tenemos que cambiar.

@elpgerson

 

 

1 Utilizamos las detenciones como un indicador de los flujos migratorios dado que mucha de la migración es irregular y por ende no reflejada en las estadísticas oficiales. Es decir, las detenciones no nos dicen el número total de personas que trataron entrar sino solamente si ha habido más o menos migración; más detenciones, significa que ha aumentado la migración y vice versa.