Rubén Aguilar · 12 de agosto de 2011
Ryszard Kapuscinski
Editorial Anagrama
Barcelona, 2009
pp. 177
Kapuscinski reflexiona de manera muy personal sobre la Persia gobernada por el Sha. La desmesura del poder es la característica del régimen. El autoritarismo, la represión y el despilfarrador están siempre presentes. Los ingresos del petróleo lo permiten todo. Se da cuenta de cómo los militares conducen el gobierno. Del papel de la familia del Sha y sus allegados. La insensibilidad social del gobernante y su fascinación por las armas. La corrupción en todos los niveles del aparato de gobierno. La recurrencia a la violencia y la explotación del miedo como instrumentos para hacer valer la autoridad.
Describe la manera como empieza a gestarse la Revolución. El trabajo clandestino de los distintos grupos. La incapacidad del gobierno de darse cuenta de lo que está sucediendo. El Sha no acepta, como todo déspota no está preparado para eso, que “su pueblo no lo ame”. La presencia creciente de los sectores religiosos en la conducción de la lucha. Los ayatolas y el papel de Jomeini. Al fin el triunfo de las fuerzas populares, la huida del Sha y el desmoronamiento del antiguo régimen.
La Persia más que milenaria ha quedado atrás y ahora surge la República Islámica de Irán. El régimen autoritario y represor de la época anterior se retoma en el nuevo gobierno. Otros son los hombres, pero los métodos son los mismos. Los revolucionarios socialistas y comunistas son eliminados por la fuerza aplastante de los ayatolas. Sólo los creyentes tienen lugar. La religión domina la escena y surge el Estado teocrático. Un Jomeini, enigmático y austero, suplanta al Sha. Nada ha cambiado. El pueblo sigue en manos de los autoritarios.
Mi lectura de la reflexión de Kapuscinski es que ofrece una visión pesimista de la sociedad y de los hombres y mujeres de la Persia-Irán. El autoritarismo, la violencia, el miedo, la sumisión están siempre presentes. En el tránsito de la Persia al Irán no ha habido cambios sustantivos. Se mantienen las mismas formas de ejercer el poder. No hay lugar para la libertad. Me hubiera parecido más interesante que se concentrara en la narración, pero él se extiende sobre la reflexión de lo que está viendo.
Título original: Szachinszach (1982). Escrita y publicada en polaco. La traducción y primera edición en español es de 1987. La traducción de: Agata Oreszeck.