El selecto club de los multimillonarios neopopulistas

blogeditor · 10 de febrero de 2014

El selecto club de los multimillonarios neopopulistas

Thaksin Shinawatra es una de las personas más ricas de Tailandia. Tiene 64 años. Su fortuna valía, para la revista Forbes y hasta julio de 2013, mil setecientos millones de dólares (de los cuales mil millones fueron recursos recuperados, después de que el gobierno de ese país congeló dos mil trescientos millones, pero fue obligado a devolver una parte). Tiene maestría en ciencias de la universidad norteamericana de Eastern Kentucky y un doctorado de la Estatal de Sam Houston, en Texas. Fue, antes de lanzar su fulgurante carrera en los negocios, policía. Actualmente vive en Dubai, a la espera de que se levanten las sanciones que le impiden regresar a la nación de la que fue primer ministro durante cinco años: de 2001 al 2006.

En 1998 fundó la agrupación política Thai Rak Thai, de corte eminentemente populista con amplia raigambre entre los sectores menos favorecidos en el norte del país y prohibida a partir de 2007. Aparente paria con muchísimo poder, Thaksin controla los hilos de la agrupación política que encabeza ahora Yingluck Shinawatra, su hermana. Empeñado afanosamente en que se retiren todos los cargos en su contra, quiere volver por la puerta grande al lugar que cree corresponderle. Su hermana ocupa en la actualidad el puesto que él ejerció durante un lustro y al que tuvo que renunciar tras ser acusado de cometer numerosos desfalcos, corrupción en el uso de sus funciones y tráfico de influencias. El partido Pheu Thai, sucesor del TRT con sus adeptos que ostentan camisas rojas y alcanzaron mayoría legislativa absoluta en 2011, es el instrumento electoral -encabezado por Yingluck- de las ambiciones de ambos.

Thaksin Shinawatra, primer ministro tailandés de 2001 a 2006. Wikimedia
Thaksin Shinawatra, primer ministro tailandés de 2001 a 2006. Wikimedia
Yingluck Shinawatra, su hermana y titular desde 2011 en ese cago. ABC Australia
Yingluck Shinawatra, su hermana y titular desde 2011 en ese cago. ABC Australia

Shinawatra ha sido, a pesar de su defenestración, el hombre fuerte de los negocios y la política de Tailandia. Su influencia abarca diversas esferas de la vida pública. Bajo el cobijo de gobiernos militares, obtuvo el monopolio de las telecomunicaciones y datos, aunado al control de canales de televisión y otros negocios relacionados.

[contextly_sidebar id=”f4738447ec0b313175be714b2f24ceed”]El ejército, normalmente un factor de poder que ha decidido intervenir en crisis pasadas, hasta el momento se mantiene al margen. Grupos desafectos, que ocupan desde hace varios meses oficinas de gobierno y otros sitios de la vía pública, consideran que la hermana de Thaksin únicamente trabaja para garantizar su regreso triunfal. Reformas a la ley, recientemente aprobadas, contemplan la amnistía para los protagonistas de disturbios pasados, categoría que incluye precisamente al ex primer ministro quien así vería favorecida su causa.

Los Shinawatra pueden presumir de ganar todas y cada una de las elecciones nacionales en las que han participado. Los más recientes comicios del pasado domingo 2 de febrero -boicoteados por sus adversarios- no han sido excepción.

La reciente publicación del reporte de Oxfam Trabajando para los pocos: Captura política e inequidad económica, vuelve a lanzar la problemática de la desigualdad y deficiencias de gobernanza en el debate público.También, el del secuestro de instituciones presuntamente diseñadas para equilibrar una relación asimétrica donde 85 familias selectas-entre las que no podrían faltarlos nombres de distinguidos oligarcas mexicanos- controlan la mitad de la riqueza del planeta.

El nepotismo de Thaksin Shinawatra es apenas la muestra más visible de este fenómeno.

Yingluck Shinawatra, recién reelecta primer ministro de Tailandia, es su principal encubridora.

Los dos miembros de esta casta son apoyados por amplios sectores de las zonas rurales en Tailandia; la clase media y las élites identificadas con el Antiguo Régimen y la familia real, están enemistados con ellos. Nada indica que el impasse alcance a resolverse en fecha próxima.

Camisas rojas. Su toma de las calles, de 2008 a 2010, derivó en las elecciones de 2011 que se decantaron mayoritariamente por Yingluck Shinawatra. Wikimedia
Camisas rojas. Su toma de las calles, de 2008 a 2010, derivó en las elecciones de 2011 que se decantaron mayoritariamente por Yingluck Shinawatra. Wikimedia

Mientras tanto, la capital Bangkok permanece paralizada, con vías públicas y oficinas de gobierno copadas -en su oportunidad- por los Camisas Amarillas inspirados en parte por la oposición Demócrata. Una agrupación cuyo endeble compromiso con esta forma de gobierno, no se antoja muy convincente.

Camisas amarillas, el color de la familia real tailandesa. Aquí, congregados durante el cumpleaños 85 del rey, en 2012. Hoy, allegados de la oposición cuestionan la legitimidad de la primer ministro. Quieren que la hermana de Thaksin sea depuesta. NBC News
Camisas amarillas, el color de la familia real tailandesa. Aquí, congregados durante el cumpleaños 85 del rey, en 2012. Hoy, allegados de la oposición cuestionan la legitimidad de la primer ministro. Quieren que la hermana de Thaksin sea depuesta. NBC News

La situación de Thaksin remite por asociación a Silvio Berlusconi, personaje que desea reincorporarse a la política postulándose al Parlamento Europeo. Valor según Forbes, 6.2 mil millones de dólares; ex primer ministro de Italia, doctor en jurisprudencia por la universidad de Milán y dueño de muchos medios incluyendo la TV italiana. O a Michael Bloomberg, recién nombrado por Miguel Ángel Mancera asesor gratuito del gobierno de la Ciudad de México, alcalde de la ciudad de Nueva York por tres periodos consecutivos, graduado de Harvard con maestría en negocios, seis años menor que Berlusconi, pero cinco veces más rico si nos atenemos a las cifras y cálculos de la revista. Amo y señor del consorcio de las comunicaciones que lleva su apellido, posible candidato a ocupar cargos de mayor jerarquía en el futuro.

La lista de plutócratas que aspiran a obtener posiciones de privilegio en la toma directa de decisiones como política pública (para blindarse de un poder judicial más o menos independiente, garantizándose así impunidad parcial o completa, como en el caso del Cavaliere durante los años dorados de su liderazgo), se incrementa.

¿Quién en México se animará a aventurar propuestas semejantes a la de Shinawatra en Tailandia? Probablemente sea sólo cuestión de tiempo el surgimiento sin intermediarios de una oligocracia en puestos de responsabilidad gubernamental, o un sector adicional oficializado dentro del PRI. Es cierto que, aún ahora, los abusos empresariales se justifican por sectores importantes de la opinión pública mal informados, pues los cometen magnates locales -y sus compinches- con el apoyo decidido del gobierno (‘es cierto que nos joden, pero cuando menos son mexicanos’). ¿Será todavía a estas alturas motivo de orgullo nacional que Carlos Slim le dispute con denuedo a Bill Gates o Warren Buffett el título mundial de la riqueza? ¿Por cuántos órdenes de magnitud aumentarán los activos del Ingeniero -y sus epígonos o valedores en la administración pública- tan pronto se echen a andar los incontenibles engranes de la Reforma Energética propuesta por el neosalinato peñista, antes de que alguno de sus vástagos (o sus variantes del clan Salinas Pliego, o Azcárraga, o Vázquez Raña) decidan por fin lanzarse al ruedo que ocupó Carlos Hank González, empresalíticopolimpresario por excelencia? La tentación de tomar las riendas por completo, disfrazando ambiciones personales con retórica amiga del pueblo, será cada vez más grande.

Kiodigital
Kiodigital

Tentación autoritaria, imprimatur empresarial. ‘¿Para qué tenemos elecciones? ¿Para qué tenemos tres poderes? ¿Para qué tanto gobierno, cuando no hay autoridad?’ Zar de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, 1999, tras el asesinato de Paco Stanley. Kiodigital

 

¿Qué diría un corresponsal interplanetario, por ejemplo la versión contemporánea del Sr. Skygack, de Marte, despistado por los aparentes logros y avances en el siglo que corre?

Corresponsal de otro planeta trata de explicar sin éxito la basura ajena. Su autor, Condo, cobró fama a principios del siglo pasado. Vía Gawkerassets
Corresponsal de otro planeta trata de explicar sin éxito la basura ajena. Su autor, Condo, cobró fama a principios del siglo pasado. Vía Gawkerassets

Desde nuestra orilla, constituye una tarea harto difícil discernir cuál será el desenlace del frágil culebrón político de Tailandia; pero ese caso, aunado a los de Berlusconi, Bloomberg y otros adicionales en latitudes diversas, sugiere que tal vez haya llegado la hora de poner, hacia el futuro no demasiado lejano, nuestras barbas a remojar en México.

 

@alconsumidor