El Rosario de Amozoc

Georgina González Toussaint · 17 de mayo de 2011

¿Ha escuchado alguna vez aquello de “terminó como el Rosario de Amozoc”? ¿conoce la historia? O mejor aún, ¿encuentra las coincidencias con nuestro futbol-lero mundo? Aquí una libre crónica de la leyenda:

En  la época Virreinal, en Amozoc de Mota (primer condicionante, aunque entonces no había doping) existía un sólido equipo de artesanos, el gremio de forjadores. Contaba con dos barras fieles, que cada año disputaban la localía por la celebración de la Virgen del Rosario. Era un acontecimiento importante dado que, como se vendría a comprobar siglos mas tarde vía FIFA y COI, ser sede de eventos magnos produce suculenta derrama económica. La mas “Ultra”  de las barras tenía como directora técnica a cierta “Damita” llamada “La Culata” (apodo que supera de todas todas al Tripa, al Snoopy, no así a Kaká). La Culata era de corte ofensivo, de mecha corta y remate certero. El párroco del pueblo no veía la suya  y mediante una junta de dueños decidieron dividir el asunto a pares y nones. A unos les tocaba ser sede en año par y a la Ultra Culata en año non. Y así de rosario en rosario fueron sacándole jugo económico a la festividad a ritmo de “bolita chica, bolita chica, bolita grande”. Si bien no se escatimaba en el guateque, procesión y rezo, siempre sobraba para los organizadores.

Resulta que un mal día, por problemas políticos, fue suspendido el Rosario de nones. La Culata se puso al tiro al año siguiente, apelando a la disciplinaria, diciendo que les tocaba su turno. La otra barra resultó no mas brava, pero sí mas viva y al son de “chivo saltado chivo quedado”, fue sede de los Amozoc Games organizando el rosario ese año.

La Barra de los nones se disciplinó de mala gana pero asistió al evento que, por cierto, reunió mas recursos de lo esperado. El rosario hacía fluir el juego con pulcritud, sin embargo la Ultra Culata ya había hecho uso de sus pausas de rehidratación (venían bien servidos). Comenzaron los cánticos en la tribuna, la letanía se oía entonada. El Ora Pronobis, que años mas tarde mutara al  “cómo no te voy a querer” rezumbaba armonioso desde el pebetero. Por ser fecha FIFA se hizo en el lenguaje original, latín. Lo que provocó el malentendido. Ya que en la parte de Matter Inmaculata uno de los bien servidos barristas entendió “maten a La Culata”, dio la voz de alerta ¡y se vaciaron las bancas! se dieron hasta con la culata y la cubeta, cambiando la bolita chica por chica bolota. El párroco hacía sonar su ocarina, aventaba agua bendita y al son de “La Magnifica” veía como su alma perdía el indecible gozo. El reporte arbitral provocó encarcelamientos, trabajos forzados y aunque medios y pueblo suponían un tiro para La Culata, fue confinada al destierro.

El domingo 15 de mayo del 2011 el partido de Morelia vs Cruz Azul fue una versión muy cercana a la leyenda. Con el marcador global en pares, dos a dos, el asunto quedaba doloroso para Cruzazulinos, pero todos estaban en santa paz. Sin embargo después del tercer gol de Morelia un bien servido seguidor de Cruz Azul saltó a la festividad, a decirle Matter Inmaculata a Torrado. “El Chaco” Gimenez que no entiende ni latín, ni razones, ni de lo que se trata ser deportista, gritó denle con la cubeta y armó la gresca. Se vaciaron las bancas, el árbitro no sabía si rezarles la magnífica o aplicarles la dolorosa y Corona de un cabezazo “a la malagueña” casi le puso el tabique por la culata al preparador físico de Morelia. Todo acabó como el Rosario de Amozoc.

La disciplinaria a trabajos forzados ha castigado a pares y nones. Corona ha sido desterrado de la selección nacional. Usted ya conoce la leyenda detrás del dicho.