Joel Aguirre · 30 de agosto de 2026
La primera vez que se presentó el musical El Rey León en México fue entre 2015 y 2018, y la vio más de un millón de espectadores, y la obra regresa en marzo de 2025, y al día de hoy se sigue representando con un gran éxito.
Es una adaptación teatral de El Rey León, película animada de Disney que se estrena en 1994. Julie Taymor es la responsable de la concepción escénica de la obra teatral. La letra y la música son obra de Elton John y Tim Rice.
Taymor, en su creación, aprovecha los recursos propios del teatro: actores, cantantes, bailarines, máscaras, marionetas, iluminación, escenografía y música, para crear un universo en el que la sabana africana cobra vida.
En la historia que se cuenta, Simba, un pequeño león destinado a convertirse en rey, es hijo de Mufasa y heredero del reino. Sin embargo, su tío Scar, movido por la ambición y los celos, desea ocupar el trono.
La muerte de su padre obliga a Simba a abandonar su hogar y a emprender un largo proceso de crecimiento personal. Durante su exilio conoce a Timón y Pumba, quienes le enseñan una manera alegre y despreocupada de enfrentar la vida.
Simba, ya mayor, debe regresar para asumir su responsabilidad y recuperar el lugar que le corresponde. La obra recuerda a Hamlet de Shakespeare, en la que el rey es traicionado por su hermano que lo asesina, y su hijo huye pensándose culpable para eventualmente regresar a cobrar venganza.
En la historia, Mufasa representa la autoridad vinculada con la sabiduría y la responsabilidad; es rey, pero también un padre que intenta transmitir a Simba una concepción ética del poder. Scar, en contraste, encarna la ambición sin límites. Su deseo de gobernar lo lleva a destruir los vínculos familiares y a utilizar la manipulación como instrumento político.
Simba, centro de la transformación dramática, aprende que crecer significa asumir responsabilidades. Después de la huida su regreso representa la aceptación de su historia y de su identidad.
La presencia de Timón y Pumba permite equilibrar los momentos más dramáticos de la historia, con su actitud ligera y su filosofía de “Hakuna Matata” (No hay problema), que sostiene que hay que saber vivir sin ser preso de las preocupaciones.
Rafiki ocupa otro lugar especial dentro de la narración. Su figura posee un carácter espiritual y simbólico. Es quien ayuda a Simba a comprender que el pasado no debe ser olvidado y que la identidad se construye también a partir de la memoria.
La historia habla de experiencias humanas universales: la muerte, la familia, la ambición, la traición, el miedo, la amistad, la memoria, la responsabilidad y la necesidad de encontrar un lugar propio en el mundo.
Y en ella, el “ciclo de la vida” funciona como hilo conductor y recuerda que la existencia está formada por nacimiento, crecimiento, muerte y renovación.
La puesta en escena integra música, danza, actuación, marionetas, artes visuales, coros, solistas y una poderosa música y canciones. La propuesta visual posee una gran imaginación: jirafas, elefantes, gacelas, aves y otros animales son elementos vivos que atraviesan el escenario y participan activamente en la narración.
La obra es un musical y la música, las canciones, los coros y la interpretación de los solistas son fundamentales, a través de ese conjunto se cuenta la historia y se proponen los mensajes. La partitura combina elementos de la música popular occidental con sonoridades africanas.
El trabajo de los intérpretes los obliga a desplegar sus capacidades como actores, cantantes y bailarines. Requieren de una gran preparación física y vocal.
La escenografía y la iluminación son fundamentales en el desarrollo de la historia. Los movimientos de los intérpretes, las estructuras escénicas y las marionetas producen una sensación de movimiento permanente.
En 2010, en Broadway, Nueva York, vi la versión de El Rey León, con Sybille, mi compañera, y mi hijo Sebastián. Ahora el musical en México, lo vimos en familia y gocé cómo nuestro nieto Luciano, de ocho años, siguió y disfrutó la obra.
Concepto y dirección; Julie Taymor
Dirección: Andrew Flatt y Anne Quart
Dirección Asociada: Anthony Lyn
Libreto: Roger Allers e Irene Mecchi
Música y letras: Elton John y Tim Rice
Música y letras adicionales: Lebo M Mark Mancina; Jay Rifkin; Julie Taymor y Hans Zimmer
Traducción y adaptación: Erick Merino y Susana Moscatel
Director musical: Isaac Saúl
Director musical asociado: Edgar Ibarra
Diseño escénico: Ricard Hudson
Diseño de vestuario: Julie Taymor
Diseño de iluminación: Donald Holder
Diseño de máscaras y puppets: Julie Taymor y Michael Curry
Diseño de audio: Steve Canyon Kennedy
Diseño de peluquería y maquillaje: Michael Ward
Coreógrafo: Garth Fagan
Coreógrafa asociada: Marey Griffith
Capitán de danza: Raymundo Montoya
Asistente capitán de danza: Nahomi Delfín
Elenco: Nokulunga Madlala; Pisano; Luna Manzanares; Carlos Quezada; Ariel Bonilla; Andrés Ruanova; César Alexander; Emiliano Iniesta; Camila García; Montserrat Fuentes Cruz; Sara Smith; Melissa Cabrera; Anton Diego Matus; Manuel Bermúdez; Eli Nassau; Sergio Carranza; Juan López Boyadjian; Majo Domínguez (…)
Ensambles cantantes: José Ahued; Anapaula; Roberto Hinostroza; Lelloh; Zimbini Makwetu; Sibusiso Matshikiza; Jorge Mejía; Thulie Mkhize; Lungelo Ndlovu; Mauricio Salas; Tshidi Tenyane; Sandile Zondi
Ensambles bailarines: Alan Arriaga; Mickey Beigi; Diego Cardiel; Lule Diez; Sofía Filio; Danito Lasso; Guillermo Magallón; Ginna Montoya; Giselle Quilantán; Angie Reyes; Karla Rosales.♦