blogeditor · 18 de marzo de 2013
Surcó los aires la voladora Carroza Presidencial del infalible (desde el 1º de diciembre 2012) Enrique Peña Nieto. Vendrán entrevistas y oportunidades para la amplia cobertura, el video y la foto. El Visto Bueno de Benedicto XVI a la indisoluble unión del entonces gobernador y precandidato presidencial con su Gaviota. Fue apenas un preludio de lo que vendrá durante lo que resta del Peñanietato: viajes, golpes de pecho, relaciones robustecidas, endurecimiento de posturas en contra del embarazo y el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Reiterará Francisco Primero ante nuestro flamante jefe del Ejecutivo, como lo hizo en su momento en su propia tierra en 2010, que tales logros constituyen ‘una movida del diablo‘?
Ya se encuentra el contingente oficial mexicano en Ciudad del Vaticano; no tardará en llegar el imprimatur papal: en mala hora, facilitador y cómplice de la dictadura argentina de acuerdo a testimonios periodísticos.
Será un evento hecho sobre medida para la tele y otros medios, hasta la saturación.
El joven líder bendecido por el nuevo pastor de la Iglesia Católica, y en español. La tarea de gobierno presentada como Fábula. Un salinismo recompuesto, que encabeza Grandes Reformas que ablandarán a la oposición simbólica, antes de dar el zarpazo que garantice ¿24? ¿30 años? de un nuevo capítulo al Desarrollismo Estabilizador: idéntica corrupción e impunidad (con ajustes de cuentas de rigor), en clave tecnocrática.
Son ‘tiempos de cambio’. Capítulos ya vividos de una telenovela con elencos similares y resultados perfectamente previsibles.
Se sigue recomponiendo el PRI, a expensas de una oposición que más bien parece sparring; condenada si no se cuida, a volverse satélite de la voluntad del Presidente tricolor en turno: el PARM o PPS de nuestros tiempos.
El presidencialismo hipertrofiado del PRI tuvo sus doce años en el desierto. Los dos gerentes PANistas se encargaron de darle una segunda -y permanente- oportunidad. Ahora regresa sin muchos contrapesos externos, con la intención de gobernar varios sexenios consecutivos, sin que estorbe el panerredismo que se le asemeja peligrosamente, tanto en sus contornos como intenciones.
Regresamos quizá a las épocas en las que la limitada generación de debates nacionales se daba (a escondidas) dentro del mismo PRI, que volvería a ser la agencia de colocaciones que alberga a todas las ideologías, agandalles y pragmatismos.
Como están las cosas en México, tanto el enclenque PAN como el PRD salinizado no se cansarán de aplaudir la Restauración apuntalada por sus líderes. Los clanes tatamandones en el DF, bastión de una izquierda desdibujada, inepta y sumida en sus propias contradicciones, no cejará en su intento por parecerse cada vez más a sus predecesoras priístas. Sin excluir un eventual rapprochement de las huestes ebradistas, urgidas de legitimidad después del encarcelamiento de la Profesora que tanto le debe a los oficios de Manuel Camacho y el Carnal Marcelo durante su entronización en el Salinato, con el priísmo químicamente puro que hoy manda en el país.
Se imponen los tiempos de su relojería. Ya se anticipa, cuando el peñanietismo ocupe todos los espacios de decisión posibles, que la disminuida oposición se llamará a engaño.
Son semanas, meses y años de reacomodo institucional. De involución y métodos e imposiciones que se creían superadas.
Lo comentamos con anterioridad en este espacio. En Hungría Viktor Orbán (alias Viktator) desmantela, en palabras de la agencia Bloomberg de noticias, la democracia. Resta atribuciones al Poder Judicial, anula la separación de poderes y afianza su control sobre las instituciones. Su partido es mayoría en las Cámaras, e ignora las preocupaciones externadas por la tibia Comisión Europea.

Tal vez esto sea pura ciencia ficción, pero me creo más este eventual resultado que la luna de miel que protagonizan las cúpulas de los principales partidos, rindiendo pleitesía a la figura del Ejecutivo favorecido por cámaras y micrófonos desde 2005. No más tibieza foxista, o necedad de Calderón. La maquinaria del PRI, perfectamente aceitada, se encuentra lista para ofrecerle al grupo en el poder una mayoría que hará de la tentación urbanista húngara -o la resurrección política del recién electo presidente keniano Uhuru Kenyatta: Hombre Fuerte del partido KANU, plutócrata por excelencia e hijo del fundador de ese país (1893-1978), acusado de crímenes de lesa humanidad por más de mil doscientas muertes asociadas a los disturbios postelectorales después de los comicios fraudulentos de 2007- una posibilidad.

Peña no es el hijo de un Padre Fundador (aunque sí sobrino de su mentor Montiel, quien no será molestado por la Justicia); tampoco parece animarle sobremanera el espíritu totalizante del conservador Orbán y el mayoritario Fidesz en Hungría, y sus aliados fascistas de Jobbik. Para lograr sus propósitos -y los del grupo que lo acompaña, como será el caso en sexenios futuros, si la Historia y la fortuna siguen de su lado- no necesita serlo.
Show poco edificante será atestiguar y juzgar -como en el circo, o los Juegos Olímpicos- las piruetas retóricas de la clase política (y los empresarios depredadores, quienes de súbito: ¿milagro, visión abrumadora en sus privados caminos a Damasco?, descubren las bondades de la competencia y la regulación de Estado), tratando de justificar su abdicación ante la voluntad superior de Peña Nieto y el PRI que ahora sí, ha llegado a las altas esferas del poder federal para quedarse. Pesará mucho más que la congruencia, apuntar a la conservación de cuotas y mendrugos que sin duda recibirán las fracciones que se plieguen a los designios del atlacomulquismo hidalguense heredero del Centauro de Agualeguas: su legión de tecnócratas itamitas, y rudos.
Como un intento de medio entender lo que sucede en México, aprendamos a conjugar el neologismo: esquivotear. Y olvidémonos por completo del pasado.
Aquí el video ‘Siguiendo los pasos de Felicien Kabuga’, uno de los principales arquitectos del Genocidio perpetrado ante la indiferencia de gobiernos y organismos internacionales en Ruanda, y que está por cumplir diecinueve años en junio próximo. Kabuga se encuentra desde entonces refugiado en Kenia, donde ‘se respetan los Derechos Humanos y el Imperio del la Ley’. Como en México.