Redacción Animal Político · 21 de diciembre de 2018
Desorientados, sacudiéndose el polvo y sanando las heridas que les provocó la aplanadora MORENA que los arrolló el 1 de julio pasado, el PRI en todo el territorio nacional suma propuestas, prepara estrategias y gestiona planes para, en esta nueva faceta en su historia, alcanzar un objetivo primordial: hacer fracasar el régimen de Andrés Manuel López Obrador.
Poco importó que en las elecciones pasadas el PRI haya postulado a uno de sus activos menos desprestigiados, pues la gente les manifestó un rechazo colectivo a su estilo tan personal de hacer política. Los escándalos tipo #EstafaMaestra, sumado a la nula autoridad moral de Enrique Peña Nieto para detener la voracidad de sus cercanos y lejanos colaboradores, les impidió gestionar asuntos tan severos como la inseguridad y por eso mismo se convirtieron en los mejores promotores del voto a favor de AMLO.
Sirviéndose tan solo migajas del presupuesto actual, en el Revolucionario Institucional hoy saben que no tiene más que recurrir a sus viejos y bien aprendidos métodos de guerra sucia para buscar dinamitar acuerdos, apagar logros y criticar las propuestas que desde ya gestione la bancada de MORENA, el presidente de la República de ese partido y los congresos locales colmados de funcionarios bermellón.
La cruzada antimorena arrancó un par de semanas después de la jornada electoral. O si no, explíquenme ustedes qué lluvia de maravillosas ideas pudieron surgir en aquella reunión dentro de las míticas instalaciones de Insurgentes y Violeta, a la que asistieron Rubén Moreira, Humberto Roque, Beatriz Paredes, Ignacio Pichardo Pagaza, Jorge de la Vega Domínguez, César Camacho Quiroz, Adolfo Lugo Verduzco, Manlio Fabio Beltrones y René Juárez. Aunque tuvieron la desfachatez de filtrar la foto y en un comunicado sugerir que habían coincidido “en que eran tiempo de unidad, cohesión, opinión y reflexión ordenada”, casualmente unas horas después la gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich, envió al legislativo local aquel paquete de iniciativas de reformas, una de las cuales le otorgaba la facultad de vetar leyes aprobadas por diputados de MORENA, que -al ganar 20 de 21 distritos en disputa en aquel estado- sintió que la iban a tratar como Trump a los migrantes.
Otra muestra de los planes en la Patria Tricolor lo filtró a finales de octubre el periódico Reforma, cuando reveló que “una camarilla de políticos, académicos, activistas y hasta influencers se organizaron para darle seguimiento y descalificar las propuestas tanto de Andrés Manuel López Obrador como de Claudia Sheinbaum”. El objetivo del grupo, se reveló en la misma nota, es “explotar cualquier error o traspié que pudieran tener ambos mandatarios”. No sería nada extraño que el resentimiento priista pueda estar detrás de los ideólogos y promotores del proyecto Descarrilemos a AMLO. Y aquí ya no hablamos solo de militantes activos del partido, sino también de todos aquellos priistas encubiertos como Vicente Fox, Javier Lozano, Callo de Hacha, Fernando Belaunzarán y decenas más que a diario despliegan toda su furia, con descalificaciones, llamados al odio y a la polarización. De ninguna manera estamos sugiriendo que cese la crítica sobre el régimen de AMLO, confundido y errático en sus primeras semanas de vida, pero los señalamientos sistemáticos, incluso en asuntos triviales, son perversos por naturaleza y no abonan a la marcha ordenada del país.
Por lo pronto en el lapso de una semana la senadora Claudia Ruiz Massieu Salinas, que llegó a mostrarse como una funcionaria afable, ahora presionada por el peso histórico de sus apellidos, aclaró que “el PRI enfrentará al gobierno autoritario de López Obrador” dando línea a sus seguidores sobre un calificativo a usar. Ya al iniciar diciembre también había pedido “castigar corruptos” cuando durante seis años se sentó con ellos en la misma mesa y no la vimos tan molesta como para denunciarlos en su momento. La también presidenta nacional del PRI sabe que si el actual gobierno federal logra poner un poco de orden en la casa y en cinco años ofrece un candidato medianamente atractivo, los priistas se hallarán en verdadero peligro de extinción.
Y seguro harán todo lo posible por impedirlo.
* Feliz Navidad y Año Nuevo desde Nueva York a todos los lectores de Animal Político.