El presidente se atrinchera

blogeditor · 9 de marzo de 2021

El presidente se atrinchera

El presidente se atrinchera ante el movimiento feminista y la exigencia de terminar con el pacto patriarcal y abordar la violencia feminicida. No debe sorprendernos la distancia que toma. Lo ha hecho siempre que debe enfrentar a las víctimas. En esta ocasión el mecanismo es más burdo y coloca una barrera física entre su gobierno y las exigencias feministas, cerrando así el diálogo y entendimiento.

Si repasamos distintos momentos en que se exigen derechos de víctimas, esa ha sido su respuesta: atrincherarse. El presidente se atrinchera ante el movimiento feminista, los colectivos de familiares de desaparecidos, las víctimas de la violencia político-criminal, el despojo de tierra y territorios a pueblos indígenas; solo está a gusto entre quienes le aplauden, entre quienes no exigen resultados.

Decidió atrincherarse en enero de 2020 ante la Caminata por la Paz que llegó al zócalo desde Cuernavaca, acusando a las víctimas que participaban de “hacer un show” y que reunirse con ellas dañaba la investidura presidencial. Por si no fuera suficiente, simpatizantes del gobierno agredieron en el zócalo a las y los manifestantes sin que hubiera rechazo por parte de la presidencia. Por último, se atrincheró también detrás del gabinete de seguridad que fue designado para atender las demandas de verdad, justicia y reparación. Sí, así de absurdo.

A pesar de argumentar que la agenda de personas desaparecidas es su prioridad número uno, ha decidido atrincherarse detrás de Alejandro Encinas para traicionar, una vez más, a las víctimas, dejando de asistir a las reuniones con colectivos de familiares de personas desaparecidas. Esto debido a los crecientes reclamos ante la falta de avances en temas de verdad, justicia, búsqueda, reparación y no repetición. Lo mismo hace para no hablar sobre las reformas a la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República que atenta contra el derecho de toda persona a ser buscada, y ante el desmoronamiento de la CEAV y la falta de respaldo a la Comisión Nacional de Búsqueda.

También se atrincheró detrás del discurso de consultas ciudadanas para no despenalizar el aborto, a pesar de que Morena aplaudió el caso argentino. Con el mismo argumento se atrincheró para no garantizar el derecho de los pueblos indígenas a una consulta libre, previa e informada.

Se atrincheró en su épica para seguir hablando de corrupción y no hablar de crímenes. Así pretende que la próxima consulta de agosto sea para juzgar a expresidentes solo por desvíos económicos y no por los crímenes atroces. En el caso de Rosario Robles afirma que serían cómplices si no se exige reparación del daño. Esto ocurre al mismo tiempo que el modelo de reparación a las víctimas es un caos, no hay fondo de reparación, no opera el Sistema Nacional de Atención a Víctimas y la CEAV no tiene titular desde hace casi un año.

Se atrinchera de distintas maneras: detrás de su narrativa épica, detrás de funcionarios para temas que requieren su atención personal (pandemia, desaparecidos, impunidad, crisis forense, etc.), detrás de simpatizantes y ahora coloca una barrera física.

En esta ocasión, además del muro físico también se atrincheró detrás de su narrativa nacionalista argumentando que el feminismo es extranjero, como si eso fuera suficiente para no atender las demandas. No tiene sensibilidad para con las víctimas. Para el presidente la única prioridad es su lucha, su propia lucha, En la que es más importante romper el Pacto por México que el Pacto Patriarcal y atender de raíz las causas de la violencia y la impunidad. Su gobierno habla del “Muro de paz” en el país de los feminicidios, las miles de fosas y cientos de miles de personas asesinadas y desaparecidas.

No debe sorprender a nadie. AMLO se atrincheró como lo ha hecho en otras ocasiones. Ahora de manera más burda.

Al parecer no es el único. Ante la masacre de Tonalá, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, se atrincheró detrás de la presidencia diciendo que el problema es federal. Sobre el mismo hecho, AMLO se atrincheró en el pasado; según él la responsabilidad es de los gobiernos anteriores. Ante una clase política atrincherada, el mensaje es claro: la ciudadanía debe encontrar maneras de articularse y resolver el problema de la violencia, la impunidad y la representación política, entre otras.

Por último, la barrera para atrincherarse fue intervenida por feministas y convertida en un memorial de la violencia feminicida. Debe preservarse como memorial, como recordatorio de la violencia, de la impunidad y de la omisión del Estado. La autoridad no debe retirarlo si tiene respeto por las víctimas y los procesos de memoria.

@dayan_jacobo