blogeditor · 25 de septiembre de 2012
Por: Ignacio Martínez (@talladeboina36)
El pasado 19 de septiembre la asamblea local de la Ibero @masde131 declaró abiertamente que no compartía el punto de vista de Gisela Pérez de Acha, ni el contexto en el que se nos menciona en su columna titulada “La democracia de #YoSoy132”. En esta ocasión se me comisiona a mí, que fui vocero durante la mayor parte del verano, escribir la réplica.
Desde mi análisis la columna de Gisela Pérez está llena de prejuicios y argumentos sin fundamento alguno. Rechazo categóricamente que se nos encajone en un llamado “bloque de los activos” así mismo que se nos aleje de escuelas públicas o lo que ella nombra “bloque de masa”.
Nada puede estar más alejado de la realidad, dado que nuestra agenda y puntos de vista no siempre coinciden con los de otras universidades privadas, ni estamos lejos de las públicas, al contrario; siendo el Politécnico una de las asambleas con la cual hemos dialogado más y compartido proyectos que pronto darán frutos.
A ellos que, seguramente Gisela Pérez considera de “masa” o “ultras” yo los considero grandes amigos y colaboradores. De las personas más honestas, congruentes y luchadoras que he conocido. Por lo cual, los juicios de valor que hace, son un grave insulto.
Al respecto, la misma vocera del ITAM (asamblea a la que perteneció Pérez de Acha) Valeria Hamel, escribió una amplia y detallada réplica titulada “#YoSoy132: Un mosaico de biografías”.
Desmentida por su propia vocera, considero que no vale la pena seguir comentando esta lamentable publicación.
Lo que si considero importante es el trasfondo de todo esto, y es que el caso de Gisela Pérez no es el único. He leído con mucha pena que varios “columnistas” se toman muchas licencias cuando se trata de un espacio de opinión; escribiendo sin el menor rigor periodístico o ético. Escribir una columna de opinión no quiere decir en ningún momento que no se requiera de una investigación tanto documental como cualitativa. Hacerlo de manera tan simple es un acto muy irresponsable considerando además el espacio en el que será publicado.
Se presta para desinformar al lector. Y me permito recordar que esta fue una de las razones por las cuales surgió el movimiento: una falta de veracidad en los medios de comunicación y su tendencia partidista que aún hoy conserva. Nos llamaron porros, acarreados, que habíamos sido entrenados etc. De ahí surge nuestra bandera sobre democratización de medios.
En este momento varios medios de comunicación, en especial el duopolio televisivo se ha encargado de enterrar al movimiento mediáticamente, haciendo uso de prejuicios que terminan por matar la razón. Que si el movimiento está fracturado, que si hay bloques radicales, que si levantaron plumas de caseta, una vez más, que si somos porros. Los aspectos negativos los multiplican cien veces y los aspectos positivos no aparecen.
Esto es claro. ¿Ustedes creen que una nueva ley de medios pone muy contento al duopolio televisivo? ¿Creen que el gobierno quiere que la gente sepa lo que se gritó en varias plazas públicas alrededor del país el pasado 15 de septiembre? (¡VIVA MÉXICO, SIN PRI!) No lo quieren tener en la agenda, ni que la gente se cuestione.
Y ese es el peligro de no ofrecer nunca un análisis de los hechos, con argumentos sólidos. Mucha de la información que se vierte parece aislada, sin importancia o casi “cotidiana”. ¡Eso es desinformar! Tenemos un periodismo de declaraciones, pero hace falta mucho más análisis que alimente el debate público.
Es causa de no ser “radical” en el sentido de ir siempre a la raíz de todo. Y los que se atreven a hacerlo son criminalizados o asesinados. ¿En qué clase de democracia ocurre esto?
Pero tal vez lo que más lamento, es que estudiantes que alguna vez estuvieron involucrados en el movimiento y según sus palabras creyeron alguna vez en él; dediquen el día de hoy sus energías a criticarlo en vez de notar la gravísima situación que nos rodea a todos por igual. Porque no, no fue fácil exigir en pancartas; nos tomó casi 40 años a los estudiantes volver a las calles, unidos como nunca en la historia de este país. Ahora tenemos una responsabilidad histórica que debemos asumir. Lo que es muy fácil es escribir una columna sin investigar y desechar el trabajo de miles a la basura.
¿Cual es esta grave situación que menciono?
Al día de hoy ya tenemos a nuestro primer desaparecido, el compañero Aleph Jímenez Domínguez, visto por última vez el 20 de septiembre en Ensenada. Fue amenazado después de denunciar los abusos de fuerza por parte de la policía estatal durante las protestas el 15 de septiembre en Ensenada. Poco después, ya no se supo nada de él.
Esto forma parte de la política de terror del PRI, partido que masacró estudiantes el 2 de octubre del 68. Y actualmente Enrique Peña Nieto repite exactamente la misma justificación que dijera en aquellos tiempos Díaz Ordaz; “Hacer uso legal de la fuerza pública para restablecer la paz”.
El mismo partido que ahora ha militarizado Ciudad Neza, donde actualmente mi asamblea se encuentra trabajando en su proyecto #Sentimientosdelanación realizando un documental con toda la investigación sobre lo que está ocurriendo: psicosis colectiva, los antorchistas, desalojos etc.
Parece que el gobierno no entiende que aquel que siembra vientos cosecha tempestades. La sociedad mexicana no aguanta más injusticia. Y sobre esto, debemos abrir el debate.
“La verdad nos hará libres”
Sobre Aleph:
Réplica a la columna “La democracia de #YoSoy132″ escrita por Gisela Pérez de Acha el 19 de septiembre.