El (posible) fin de la incertidumbre: el Brexit se llevará a cabo

Contenido Animal Político · 23 de diciembre de 2019

El (posible) fin de la incertidumbre: el Brexit se llevará a cabo

El 23 de junio de 2016 fue un día fatídico tanto para el Reino Unido como para el resto de Europa. Fue en este día que aproximadamente 52% de los votantes británicos, con más de 17 millones de votos, derrotaron a aquellos ciudadanos y políticos que hicieron campaña para permanecer dentro de la Unión Europea. Fue gracias a este resultado que el proceso conocido como Brexit (una combinación de las palabras Britain y exit) tuvo su arranque inicial, pero más de cuatro décadas de integración económica, política y social entre el Reino Unido y la Unión Europea no se desharán de la noche a la mañana, y parecía que nadie podía ponerse de acuerdo sobre cómo Gran Bretaña debería salir de la UE, o si debiese hacerlo en absoluto.

Ahora, después de tres años de incesante caos y drama político que ya cobró los gobiernos de dos Primeros Ministros, repetidas extensiones para la fecha de salida del país (la más reciente dejó el 31 de enero de 2020 como la fecha límite para llegar a un acuerdo) y una creciente polarización en la ciudadanía, los británicos enviaron un mensaje claro a los políticos en Westminster con la elección del 12 de diciembre: “queremos nuestro Brexit”. Por fin se empieza a vislumbrar la luz al final de un túnel que se antojaba interminable, pero la escena que le espera al Reino Unido a la salida de dicho túnel aún permanece un misterio.

¿Por qué se organizó el referéndum en 2016?

En mayo de 2015 se llevó a cabo una elección general para nombrar a los 650 Miembros del Parlamento (MPs) en la Cámara de los Comunes. Gracias al sistema electoral del Reino Unido (mayoría simple o first-past-the-post, el cual tiende a generar grandes distorsiones) los conservadores lograron obtener una mayoría parlamentaria a pesar de que sólo un 37% de los votantes los apoyaron, y el Primer Ministro David Cameron logró mantenerse en el poder. Sin embargo, como parte de su plataforma electoral, el partido conservador prometió organizar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE para finales de 2017, en parte porque Cameron juzgó que el pueblo británico jamás consideraría votar para dejarla. El mismo Cameron estaba a favor de que Gran Bretaña se quedara dentro de la UE, e incluso se ha lamentado haber hecho el llamado para organizar el referéndum.

Como sabemos, y a pesar de las expectativas de las encuestadoras y del público, la apuesta de Cameron fue completamente errónea y éste declaró su renuncia al día siguiente del voto, dejándole a su sucesora Theresa May la tortuosa tarea de negociar un acuerdo de salida con la UE y con el Parlamento. May, la segunda mujer en servir como Primera Ministra, inició su gobierno el 13 de julio de 2016 y apenas duró tres años en el cargo, presentando su renuncia luego de que el Parlamento rechazara en repetidas ocasiones sus propuestas para llevar a cabo el Brexit, incluyendo la peor derrota en la Cámara de los Comunes de una propuesta en tiempos modernos. Boris Johnson, el excéntrico y controversial exalcalde de Londres y a quien en repetidas ocasiones se le ha apodado el “Trump británico”, se convirtió en el siguiente Primer Ministro después de que sólo 92,000 miembros del partido conservador votaran por él para líder del partido, en un país de 67 millones de habitantes.

Las elecciones de 2017

En junio de 2017, la entonces Primera Ministra Theresa May convocó una elección anticipada con la intención de aumentar la mayoría de su partido en el Parlamento, y por lo tanto fortalecer su posición para negociar un acuerdo de salida con la UE. Esta estrategia resultó ser un fracaso rotundo, ya que necesitaba por lo menos 326 Miembros del Parlamento que la apoyaran para formar un gobierno mayoritario, de los cuales sólo obtuvo 317.

El ecosistema político británico, a pesar de ser técnicamente multipartidista, sigue estando dominado por los dos principales partidos políticos tradicionales, los conservadores y los laboristas, en buena medida gracias al sistema electoral de mayoría simple o first-past-the-post. Todos los Primeros Ministros desde 1922 han pertenecido a uno de estos partidos. Fuente: elaboración propia.

Por esta razón, May se vio forzada a formar un gobierno de coalición con el Democratic Unionist Party, DUP, un partido norirlandés homofóbico, anti-aborto y que niega el cambio climático, e incluso así le fue imposible que la Cámara de los Comunes aprobara sus propuestas para la salida de la UE. Esta elección, en lugar de aumentar el poder de May, lo disminuyó.

Los resultados de 2019

El pasado 12 de diciembre, Boris Johnson hizo una apuesta similar a la que hizo May en 2017, con la notable excepción de que, en esta ocasión, rindió frutos.

Los resultados de la elección le otorgaron una ventaja avasalladora a Johnson y su partido. Fuente: elaboración propia.

Los conservadores

Con 43.6% del voto, los conservadores lograron obtener una amplia mayoría de 365 escaños parlamentarios, una ganancia de 47 en relación con su desempeño de 2017. Para Johnson y su partido, parece que obtuvieron su regalo de Navidad anticipado, ya que esta nueva mayoría les puede permitir cómodamente votar para aprobar el acuerdo de salida de la UE de Johnson. Esto es asumiendo, por supuesto, que Johnson no tenga que enfrentarse al mismo problema de miembros rebeldes dentro de su partido que Theresa May tuvo que encarar. Parte del éxito de los conservadores se debió a que lograron arrebatarles a los laboristas varios distritos electorales a lo largo de Inglaterra y Gales, en donde la gente había votado a favor de “salir” en 2016.

Los laboristas

En contraste, esta elección fue catastrófica para el partido laborista, ya que sólo lograron obtener 32.2% del voto popular. Este número se vuelve aún más decepcionante si consideramos que en 2017 obtuvieron 40%, es decir, sufrieron una caída de 7.8 puntos en las preferencias del pueblo británico. Además, este descenso se tradujo en una pérdida de 60 escaños. El líder del partido, Jeremy Corbyn, ha admitido su responsabilidad en los resultados abismales, prometiendo que renunciará a su puesto el próximo año. Sin embargo, es posible que no toda la culpa sea de Corbyn y los laboristas: se ha observado que la prensa británica, particularmente los tabloides, tuvieron un sesgo importante en contra de Corbyn, con una cobertura despiadada y humillante, tratamiento al cual los líderes de los otros partidos no estuvieron tan expuestos.

Un ejemplo de una primera plana ridiculizando a Corbyn: “Rojillo que odia a la familia real besa la mano de la reina para agarrar £6.2 millones.”

A pesar de que técnicamente Corbyn aún no renuncia al liderazgo del partido, la carrera para encontrar a su reemplazo ya inició, y la Secretaria General del partido laborista ha recomendado que la contienda para determinar al nuevo líder empiece el 7 de enero.

Scottish National Party (SNP)

Podemos ver al SNP como uno de los ganadores de esta elección. El Partido Nacional Escocés, como su nombre sugiere, solamente opera en Escocia, en donde es sumamente popular. El SNP ganó 48 de los 59 escaños escoceses (a pesar de sólo haber capturado 4% del voto a nivel nacional), lo cual representó una ganancia neta de 13 asientos en comparación con su resultado de 2017.

Durante el periodo de campaña, el SNP propuso que se organice otro referéndum, puesto que cualquier acuerdo de salida “sacaría a Escocia de la UE contra su voluntad”, tomando en cuenta que en 2016 el 62% votó por permanecer. El SNP asegura que la salida de Escocia de la Unión Europea tendrá un impacto desproporcionado en el país en cuanto al suministro de alimentos, medicinas, transporte y asuntos rurales. Es muy improbable que la nueva mayoría conservadora acceda a organizar otro referéndum, por lo que es posible que en el futuro Escocia intente obtener su independencia del Reino Unido para seguir siendo un Estado miembro de la Unión Europea.

Liberal Democrats (Lib Dems)

Los Liberal Demócratas, o Lib Dems como se les suele llamar coloquialmente, fue otro partido con resultados decepcionantes, debido en buena parte al sistema electoral. Los Lib Dems vieron un aumento en su participación del voto popular de 4.2 puntos, mayor al de cualquier otro partido. Sin embargo, al final el partido sólo logró obtener una pluralidad o mayoría en 11 distritos, sin importar que hayan obtenido más del 11% del voto popular. Bajo un sistema de representación proporcional, este partido podría haber ganado más de 65 escaños. Jo Swinson, la líder del partido, renunció el día siguiente a la elección después de haber perdido su asiento contra una candidata del SNP.

The Brexit Party

Nigel Farage, el antiguo líder del UK Independence Party y una de las principales (y más ruidosas) voces detrás de Brexit, fundó el Brexit Party en noviembre del 2018 con la meta de que el Reino Unido saliera de la UE, con o sin acuerdo. Pero parece que la historia de este partido terminó antes de empezar: el Brexit Party sólo obtuvo 2% del voto popular, y ninguno de sus 275 candidatos ganó en su distrito. Incluso los partidarios más fervientes del Brexit optaron por los conservadores como una opción más realista para llevarlo a cabo, dejando al partido del Brexit con poco más de 600 mil votos y ninguna representación en el Parlamento.

* Fernando Z. Carrera (@CockRiotMx) es Internacionalista por el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe.