blogeditor · 23 de marzo de 2019
Pensaríamos que el pollo frito corresponde más a las regiones sureñas de Estados Unidos; la mayoría no espera encontrarlo entre los clásicos de la comida oriental, mucho menos en la dieta común coreana. La realidad es que el pollo frito es icónico de grandes ciudades como Seúl, los restaurantes que se dedican al 100 % al pollo frito se cuentan por cientos y es uno de los grandes consentidos de su gente.
Tal vez no sea considerado un platillo como tal y esté más en los territorios de la “comida rápida” o de comfort, casi siempre acompañado de una cerveza fría y los deportes en la televisión. Pero su gran encanto está en la diversificación y especialización. El pollo frito más típico es crocante por fuera y jugoso por dentro, con una pegajosa capa externa de caramelizada salsa salada, dulce y casi siempre picante. Pero la competencia ha logrado que cada lugar tenga algo especial, algo que no podrás encontrar en otros lugares: pueden ser exóticas salsas o extrañas variaciones en los ingredientes de la harina que se usa para formar las crujientes capas exteriores.
Pero para correr, primero hay que aprender a caminar, así que aquí les muestro una receta de un típico pollo frito picante coreano.
INGREDIENTES (2 personas)
1 kilo de piezas de pollo, de preferencia muslos y alitas
½ taza de maicena o harina de papa
1/3 taza de harina
¼ cucharada de azúcar
¼ cucharada de pimienta negra
¼ cucharada de bicarbonato de sodio
1 huevo
Aceite vegetal
PARA LA SALSA:
3 dientes de ajo
¼ de taza de gochujang (pasta de chile coreano, se consigue en tiendas orientales)
1/3 de taza de catsup
1/3 de taza de miel
2 cucharadas de vinagre blanco
Ajonjolí
PREPARACIÓN:
Añade la sal, la pimienta y el bicarbonato de sodio al pollo crudo. Añade la harina, la maicena y el huevo; revuelve hasta formar una pasta que envuelva a cada una de las piezas de pollo.
En una sartén grande añade suficiente aceite como para cubrir las piezas de pollo y lleva a fuego alto. Fríe las piezas de pollo alrededor de 12 minutos o hasta que estén de un color dorado claro.
Saca las piezas a enfriar, pero no te las comas aún, viene un secreto para hacerlas aún más crujientes y deliciosas: freír por segunda vez. Así es, espera unos minutos mientras preparas la salsa.
Pica el ajo, ponlo a freír con un poco de aceite vegetal en una sartén, mezcla ahí mismo el gochujang, catsup, miel y vinagre, revuelve bien hasta formar una salsa uniforme. Lleva la llama a fuego bajo.
Mete el pollo a freír durante unos 10 minutos más, hasta que quede crujiente y de un color dorado intenso. Sácalo y llévalo a la sartén de la salsa, revuélvelo ahí para que cada pieza quede cubierta de salsa en todos sus lados y rincones.
Espolvorea un poco de ajonjolí encima y ¡listo!